El rebrote del gusano barrenador, la amenaza del derriengue y brucelosis, y el uso de heces de aves y cerdos como alimento en la ganadería yucateca son temas de preocupación del ganadero José Luis Ordaz Jiménez, dueño del rancho “San Sebastián” en Buctzotz.
Su preocupación tiene sentido porque no ve que el gobierno estatal y federal combatan de manera decisiva a la mosca “Cochliomyia hominivorax” que produce el gusano, se enteró de la intoxicación masiva por consumo de carne de res en Seyé y de la muerte de al menos 1,500 ganados en Tabasco por consumo de pollinaza infectada.
Además, sabe que la crianza de búfalos de agua en Escárcega, Campeche gana cada vez más terreno en la ganadería por su carne y leche más saludable y rendidora, pero estos animales también son proclives a desarrollar con mayor facilidad la brucelosis.
Ordaz Jiménez calcula que solo el 20% de los ranchos en Yucatán, entre ellos el suyo “San Sebastián”, siguen la crianza tradicional de ganado con pastoreo en los montes y el cultivo de zacate como alimento, lo que garantiza la calidad de la carne que producen.
Con 61 años de experiencia en el sector y amplios conocimientos veterinarios obtenidos en la práctica, el productor de ejemplares campeones de la raza Indubrasil recordó a sus compañeros ganaderos que el “ganado es herbívoro”, “no granívoro” como los cerdos y aves que se alimentan de granos industrializados.
“El ganado bovino que se trabaja no es un cerdo, no es un loro, no es pollo o pavo para que su alimentación permanente sea a base de granos, de pollinaza, gallinaza, cerdaza y melaza”, enfatizó en nueva entrevista con el Diario sobre los riesgos en la ganadería yucateca.
El productor recordó que en la década de los años 50 no se conocía la gallinaza, pollinaza, pavaza, cerdaza y melaza como alimento para el ganado, pero en la siguiente década empezaron los experimentos cuando los ganaderos yucatecos se enteraron que las excretas de aves y cerdos servían como alimento para el ganado en otros estados del país.
Antes la crianza de ganado era el pasto natural de los montes y el zacate de cultivo en los ranchos, pero hoy el 80% de los criadores utiliza las excretas procesadas aderezadas con melaza como alimento básico para los animales.
Por tanto, cree que solo el 20% de los ranchos mantienen una ganadería con pasto natural y zacate, quizá en época crítica utilicen alimento balanceado o las excretas tratadas por su contenido de sorgo y maíz.
“Antes el ganado era realmente del campo, se alimentaba en los montes o del zacate cultivado”, dijo.
“En el sur del estado el ganado consumía pasto y hojas de chukum y tzalam, los ganaderos tenían potreros con zacate cultivado para la engorda de los animales”.
Asimismo, detalló que las reses que se alimentan con pasto natural tienen una carne diferenciada.
Una forma de identificarla es que tiene un color casi negro, morado o lila, y aunque algunos creen que está “pasada” en realidad es la mejor porque proviene de una res criada al natural y es una carne sana.
Recelo de vendedores
En los mercados hubo cierta resistencia con este tipo de carne. Recordó que en una ocasión algunos ganaderos tradicionales vendieron su producción a la empacadora Manolo para que lo utilice en embutidos y mortadela, pues a la gente no le gustaba el color de la carne.
Ordaz Jiménez explicó que el color inusual de la carne es porque el ganado comía bastantes hojas de chukum y tzalam en los montes y eso le daba el tono diferente a la carne de los animales.
Incluso, el mondongo también tenía esa tonalidad negruzca o morada durante el guiso, pero es una carne más saludable.
“Es buenísima y sana la carne porque es de campo”, reiteró. “Por allí cercano a la década de los 60 empezó a llamar la atención la gallinaza como alimento para ganado. ¿Sabes cuál es la gallinaza? Es la caca de la gallina ponedora. Todos los días se recoge ese desecho, se saca de las jaulas y se vende a los ganaderos”.
El productor precisó que él no utiliza las excretas de las aves ni cerdo para alimentar su hato, pues sabe del riesgo a la salud de los animales y de la gente que consume la carne. Él tiene cultivos de zacate y monte para el pastoreo de sus reses.
Sin embargo, otros ganaderos se enteraron que la caca de gallinas, pollitos, pavos y cerdo tienen residuos de sorgo, arroz y maíz quebrado y lo revuelven con melaza para que sirva de alimento a los bovinos.
“Las gallinas y pollos son portadores de parásitos llamados ‘coccidiasina’ y se puede alojar en los ganados. De hecho vi casos de contaminación de ‘coccidiasina’ en becerros de algunos ranchos porque comían gallinaza”, recordó.
“De repente los ranchos empezaron a reportar vacas, novillonas y becerros con diarreas negras y con estudios de laboratorio se comprobó que tenían coccidiosis. También se detectaron animales con el parásito intestinal conocido como ‘oxilia’”.
“Son enfermedades tratadas y curadas, pero son parte del riesgo que hay en los animales que comen las heces de aves y cerdos, aunque debo aclarar que hoy esas excretas son industrializadas, procesadas y combinadas con otros nutrientes”.
Los ganaderos “descubrieron” que la pollinaza era más nutritiva para el ganado y reemplazaron la gallinaza.
La pollinaza, explicó, son las excretas de los pollitos en crecimiento que se secan, se trata por un mes y se vende en toneladas. Tenía más nutrientes por la cáscara de arroz, aserrín y los alimentos que consumen los pollitos.
Sin embargo, también tenía sus riesgos de infección porque entre los miles de pollitos morían algunos y se quedaba entre la pollinaza.
“Hasta cierto punto no es lo correcto darle la caca de otros animales porque el ganado es herbívoro, vive de la hierba”, enfatizó.
“Son animales que traen tres o cuatro estómagos. Necesitan la hierba para que funcione su sistema digestivo. Cuando le das solo grano o alguno de los alimentos de caca los estás forzando para que quede gordo, más bonito y sea atractivo para su venta”.
“Conozco muchísima gente que tiene sus terrenos, sus tinglados y guarda allá la pollinaza y gallinaza para sus animales, pero eso conlleva un gran riesgo”, advirtió.
“Ese tipo de alimento almacenado atrae a los ratones y se vuelve criadero de ratones. Hay ratonas que tienen sus crías en esa bodega y es más seria la cosa porque los restos que dejan y su andar entre los sacos son riesgos de enfermedades”.
Luego de la gallinaza y pollinaza fue testigo de la llegada de la cerdaza como alimento para el ganado.
Un ganadero, cuyo nombre se reservó, tenía corrales de cerdos de engorda y construyó un sistema de separación del orín de los cerdos y las excretas.
El líquido de la granja servía para el riego de alfalfa y sorgo y las excretas las secaba durante cuatro días, la revolvía con melaza y lo daba a los ganados.
“Le dije que es malísimo lo que hacía y le sugerí que usara la gallinaza para abono porque tiene alto contenido de nitrógeno, pero no hizo caso porque era su forma de crianza”, señaló.
“La producción de alimento a base de gallinaza, pollinaza y cerdaza ha mejorado y ahora tiene una mezcla de 50% o 40% de granos limpios, pero hay productores que la compran a la granja y la reparten en los comederos del ganado”.
“En vez de que el ganado bovino sea rumiante y poligástrico por sus estómagos, se vuelven monogástricos porque al no tener zacate para procesar, nada más procesan el alimento en grano”, subrayó. “Entonces si pedías una panza para mondongo, algunos animales solo tienen una especie de buche de cerdo”.
“Yo compro mi carne de res en Motul o como la de mi rancho cuando la sacrifican en Yucatán”, dijo. “La carne que venden en el mercado de Motul es buena porque los ganaderos tienen una crianza tradicional; es decir, el pastoreo del monte y el zacate. No compro carne de res en ningún otro lado”.
Como lo hizo en la primera entrevista, publicada el 25 y 26 de mayo pasado, el señor Ordaz Jiménez mostró antiguas revistas ganaderas de cuando recibió los galardones de campeón de sus toros.
También de las expos internacionales que organizó como líder ganadero, un ejemplar de la Revista Carta Ganadera del 1 de abril de 1990, en la cual el gobierno mexicano declara que el 88% del país estaba libre de gusano barrenador, y una fotografía donde a los 19 años asumió la secretaría general del Sindicato de Abastecedores de Carnes en General que tenía 340 socios.
En esta ocasión también tuvo la compañía de su hija Blanca Aurora Ordaz Moreno, quien junto con él lleva la batuta del rancho “San Sebastián”.— Joaquín Chan Caamal
Producción Yucatán
El ganadero José Luis Ordaz Jiménez aborda cuestiones preocupantes en el sector.
Fármacos restringidos
El productor advirtió que algunos ganaderos todavía utilizan medicamentos prohibidos para engordar a sus animales, pero eso ocasiona problemas a la salud, como el caso ocurrido en Seyé hace unos días cuando la gente comió carne de cabeza de res.
Como un aprendizaje
Ordaz Jiménez precisó que estas anécdotas que relata al Diario no son con la intención de afectar a la ganadería, sino son experiencias que ha vivido de esta actividad durante seis décadas. Quería contarlas para que la gente conozca los riesgos que hay en la crianza de ganado bovino, como una forma de mejora en la producción y el cuidado de la salud humana.
Producto dañino
Como ejemplo puso la muerte masiva de ganado en Tabasco porque, según le dijeron, productores compraron pollinaza a una empresa de Veracruz o de Puebla y estaba contaminada con una toxina.
