Aunque el cáncer de próstata no es el más letal entre los hombres, Yucatán presenta una tasa de mortalidad del 12%, superior al promedio nacional (10.8%).

El principal factor no es la agresividad del cáncer, sino su diagnóstico tardío, relacionado con prejuicios culturales que impiden a muchos hombres acudir al médico a tiempo.

En la Clínica del Hombre del Hospital Regional de Alta Especialidad de la Península de Yucatán (Hraepy), el urólogo Antonio Esqueda Mendoza señala que la negativa de los varones a revisarse —especialmente por temor al tacto rectal— es común, y muchas veces solo acuden llevados por mujeres de su familia.

Para contrarrestar esta tendencia, se han realizado campañas anuales de detección y vasectomías, priorizando métodos no invasivos en la primera consulta, como análisis de sangre y ultrasonido. No obstante, el diagnóstico más certero requiere combinar tres pruebas: antígeno prostático, ultrasonido y tacto rectal.

Otras barreras

Además de la próstata, la salud sexual y reproductiva también enfrenta barreras.

Aunque hay hombres jóvenes que deciden realizarse una vasectomía, el programa actual se enfoca en quienes ya tienen hijos, promoviendo la corresponsabilidad con sus parejas.

El especialista afirma que romper con la idea del “macho invulnerable” exige educación desde edades tempranas, para desmentir mitos y fomentar la prevención como una forma de cuidado, no de debilidad