La salud mental en la infancia es tan importante como en la adolescencia o la adultez, pues los niños también pueden sufrir ansiedad, depresión y otros trastornos como la hiperactividad, que deben ser atendidos a tiempo e incluso trabajar de manera preventiva para que esto no ocurra.
Así lo indica el doctor Alfonso Ávila Avilés, subdirector de Salud de la Dirección de Bienestar Humano del Ayuntamiento, quien dice que los padres son los principales actores en la observación o detección de cambios en los niños, y deben buscar ayuda cuando notan que algo raro ocurre.
Está consciente de que muchas veces los papás están complicados con el trabajo, las actividades de la vida cotidiana, por lo que a veces se olvidan de los hijos, pero son ellos los que pueden ayudar a detectar cualquier cambio de actitud, en el estado de ánimo o en la conducta.
Signos de alerta en menores de edad
Hay signos que pueden alertar de que algo no está bien con el menor, ya que los padres son quienes conocen mejor su temperamento, detalla.
Por ello, deben poner atención a los cambios de conducta, como no tener ganas de hacer algo que antes les gustaba, llorar por cualquier cosa, no poner atención, parecer ausentes y comenzar a tener reportes de problemas de conducta violenta en la escuela.
Ese tipo de comportamiento es clara señal de que algo pasa.
Según explica, la labor del psicólogo en la atención a la salud mental es orientar y mostrar los caminos que se pueden tomar.
Un niño con depresión o ansiedad necesita del apoyo psicológico.
Atención nutricional
No solo la parte psicológica debe atenderse, afirma, sino también la nutricional, pues el índice de obesidad infantil a escala estatal puede ser resultado de un estado de ansiedad que los menores no saben cómo expresar.
“Buscan mitigar la falta de algo, y si no lo controla continuarán comiendo en exceso y tendrán una vida no con calidad óptima, sino con enfermedades de adulto. Tendrán hipertensión y diabetes siendo jóvenes, algo que no deberían tener”, comenta.
En los niños, apunta, no hay un rango marcado de edad en la que se presentan los problemas de salud mental, pero se ha visto que desde los cinco años ya pueden presentar manifestaciones.
En cambio, en los jóvenes está muy marcado el intento suicida, entre los 17 y los 25 años, producto muchas veces de casos de depresión crónica no manejada o de ansiedad, consumo de drogas o la pérdida de la pareja sentimental.
También explica que hay jóvenes quienes no se sienten arropados por la familia, y la pareja es su mundo al 100%, aunque cuando la relación termina hay depresión, ansiedad, consumo de sustancias, y esto los lleva a intentar suicidarse.
Dispositivos electrónicos, un riesgo a la salud
Sobre el uso de dispositivos tecnológicos en los niños, el especialista resalta que es bueno a cierta edad.
En los países desarrollados no se les deja usar aparatos electrónicos como celulares, tabletas o computadoras antes de los 10 años, debido a que pasan día y noche utilizándolos y crean ansiedad, apunta.
“Todos los niños quieren un teléfono de una marca, forma y modelo porque representa un estatus dentro de su grupo y esto genera ansiedad, aunado a que la propaganda que ven en esos aparatos son para adultos, en este medio lo que el niño ve lo toma como un estilo de vida y si no es como lo observan en internet o las redes sociales, se sienten excluidos”.
“En Inglaterra y China se está restringiendo a los niños el uso del celular, precisamente porque lo que ven en el dispositivo se convierte en su mundo, su realidad”.
Otro aspecto negativo es que la luz del aparato daña la retina a largo plazo. Asegura que un menor no debe usar estos aparatos sino hasta que tenga conciencia de lo bueno y lo malo.
Los padres deben marcar un límite en la utilización de los dispositivos, además de no darlos a una temprana edad, destaca.
“Es importante que el uso no sea libre o en horario abierto, porque no entienden el riesgo”.
Límites y control
El funcionario señala que antes de usar estos aparatos deben entender los límites de tiempos, las reglas y condiciones de uso, ya que son útiles en el momento correcto, no de manera arbitraria.
Sin embargo, cuando no hay un control provoca una angustia, se estresan por el estilo de vida que no tienen, ya que las redes sociales les muestran una vida fantástica que no es la realidad, siente que esa vida es la que quieren, que no es acorde a la suya.
El profesional de la salud recalca que ante este panorama, el Ayuntamiento desarrolla un programa de atención a la salud mental para todas las edades, tanto para niños como adolescentes y adultos.
En el sur de la ciudad está “Alma Nova”, un centro de atención especializado que da servicio de 8 de la mañana a 6 de la tarde, ubicado en la calle 155-A número 311-D con 58, en Brisas de San José. Cuenta con siete consultorios, cuatro para adultos y tres para niños y adolescentes, con psicólogos especialistas.
Hay otros dos espacios de “Alma Nova” que se abrieron en la presente administración para fortalecer el servicio. Uno se localiza al poniente, en la calle 5D entre 58 y 21 diagonal, en Residencial Pensiones V Etapa, que tiene tres consultorios que brindan atención de 1 de la tarde a 7 de la noche.
El otro es “Nova Oriente”, en la calle 14 entre 75 y 77, en la colonia San Antonio Kaua, frente al estadio Carlos Iturralde, que también tiene tres consultorios y el mismo horario vespertino que del poniente.
De igual manera, el Ayuntamiento dispone de 21 unidades médicas, en las que se ofrece la atención a la salud mental de manera rotativa. Desde el inicio de la presente administración y a la fecha se han otorgado 4,528 atenciones a menores de entre 5 a 17 años, un grupo etario importante; y han ofrecido 5,500 pláticas a padres y acompañantes.
En esos espacios, se cita, los principales motivos de consulta son por hiperactividad de los menores, falta de interés y comunicación, mala disciplina, ansiedad y falta de comunicación.
Incluso se cuenta con un programa de actividad escolar meridana, mediante el cual visitan las escuelas para atender a niños de quinto y sexto de primaria, así como de secundarias y bachillerato.
Esto se realiza para promover el bienestar emocional, el desarrollo de habilidades como la resiliencia y sepan cómo enfrentar los desafíos emocionales académicos y fortalezcan los aspectos emocionales en general, como la autoconfianza.
Igual se capacitan a los profesores, a fin de que puedan detectar algún comportamiento extraño que requiera de apoyo, para que los menores sean canalizados a la atención psicológica.
Este programa se lleva a las 47 comisarías de Mérida desde mayo pasado.


