• El cierre de calles ha sido la fórmula a la que recurren grupos de vecinos para presionar a la CFE a que les reconecte el servicio de energía
  • Reciente bloqueo de calles con vecinos enojados por los apagones

Para el economista Javier Becerril García, la crisis energética en Yucatán que se manifiesta con los apagones pone al descubierto la negligencia operativa y estructural de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Y esa negligencia, apunta, tiene afectaciones sociales, económicas y de salud.

“Los cortes de energía en Yucatán han generado un impacto significativo en la vida diaria, la economía y la salud de la población, especialmente en los últimos años, debido a una combinación de alta demanda energética, infraestructura obsoleta y condiciones climáticas extremas”, subraya el profesor investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).

Negar y no reconocer que la infraestructura está obsoleta es una negligencia. Raya en el cinismo culpar a otros. La red eléctrica, en muchos casos de hace décadas, no soporta el crecimiento de la demanda, que aumenta un 4 por ciento anual en la región, superando el promedio nacional”.

Malestar ciudadano

En relación con los bloqueos de calles que se han intensificado en semanas recientes, por inconformidad de vecinos ante los continuos apagones, el especialista dice lo siguiente:

Las afectaciones sociales han exacerbado a la ciudadanía yucateca y meridana con justa razón, pues el servicio eléctrico no es regalado, se paga, y se pagan tarifas altas de acuerdo con el poder adquisitivo de los usuarios.

—Los apagones frecuentes, que pueden durar desde varias horas hasta días, han generado frustración generalizada.

—En Mérida y municipios cercanos, como Conkal e Ixil, se han reportado cierres de calles y manifestaciones por la falta de electricidad, especialmente durante olas de calor con temperaturas superiores a 40 grados Celsius y sensaciones térmicas de hasta 50 grados.

—Los ciudadanos han expresado su malestar por la falta de respuestas claras de la Comisión Federal de Electricidad y por promesas incumplidas desde el gobierno federal, así como por la negación de la crisis energética por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha calificado las protestas como una “campañita” opositora.

—Esto, y lo subrayo, es una característica de los gobiernos de tipo populista de negar, mentir y no reconocer errores. La salida más fácil es culpar al anterior o al de enfrente.

El doctor Becerril, responsable de la Unidad de Análisis Económico y Sustentabilidad de la Facultad de Economía de la Uady, también formula, entre otros, los siguientes conceptos:

Menor calidad de vida

—Los impactos en la calidad de vida se originan por las constantes interrupciones en el fluido eléctrico, impidiendo el necesario uso de ventiladores, equipos de aire acondicionado, producción de hielo para beber agua fresca e hidratante, electrodomésticos y servicios que resultan esenciales en la vida cotidiana en el trópico para mitigar el calor extremo.

—Esto ha afectado el sueño, la productividad y el bienestar general, especialmente en comunidades vulnerables. En zonas rurales, la pobreza energética agrava la situación, con familias dependiendo de leña o carbón para cocinar, lo que genera riesgos adicionales para la salud.

—Se documentaron ampliamente los costos sociales, ambientales y económicos que generarían los megaproyectos en la Península de Yucatán. Uno de ellos es el crecimiento en la demanda de energía eléctrica en la región.

—Las afectaciones económicas se generan por las frecuentes pérdidas en diferentes sectores de la economía yucateca, entre ellos el comercial y el industrial.

—Los frecuentes cortes de energía han paralizado negocios, desde pequeños comercios hasta grandes empresas. En Mérida, por ejemplo, la Plaza Altabrisa cerró temporalmente y negocios han reportado pérdidas por alimentos descompuestos y suspensiones operativas.

—La industria turística, crucial para Yucatán, sufre especialmente, ya que hoteles y restaurantes en zonas como Progreso, Valladolid e Izamal, por mencionar sitios de vocación turística, han tenido que cerrar durante los cortes, afectando la experiencia de los visitantes y la imagen del Estado.

—Hay costos adicionales para empresas, pues las interrupciones las han obligado a invertir en generadores o en medidas preventivas, lo cual incrementa sus costos operativos.

—La red eléctrica de Yucatán está saturada debido al crecimiento urbano y al aumento del consumo eléctrico, impulsado por el “boom” inmobiliario y turístico. La CFE ha invertido 2,500 millones de dólares en dos plantas eléctricas que no operan por falta de gas, lo que agrava la crisis y limita la capacidad de respuesta.

—Las afectaciones a la salud pública y de los ciudadanos gira en varios aspectos y hay riesgos por calor extremo. Los cortes de energía durante olas de calor han aumentado el riesgo de golpes de calor y deshidratación, especialmente en niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas.

La falta de ventilación en hogares y espacios públicos dificulta la regulación térmica, afectando la salud física y mental. La interrupción del suministro eléctrico ha causado el deterioro de alimentos perecederos y medicamentos que requieren refrigeración, como la insulina, afectando la seguridad alimentaria y tratamiento de enfermedades.