Sin tapujos ni temores, con seguridad y aplomo, su carácter es alegre y su actitud desenfadada. En el fondo, su espíritu es de lucha, perseverancia y empatía para con las mujeres y sus cercanos colaboradores. “Es difícil ser mujer de éxito en un mundo de hombres”, asegura Ana Cristina Correa Cervera, directora general de Grupo Foret, quien nos dice que sobresalir como mujer requiere más esfuerzo, dedicación y perseverancia; si bien la suerte le ha puesto algunas cosas al alcance de la mano, el talento es lo que potencializa esa buena fortuna.

La abogada Ana Cristina Correa Cervera, quien actualmente cursa un doctorado en Derecho por la Universidad Anáhuac Mayab, es directora fundadora de Grupo Foret desde 2019. El próximo 26 de julio celebrará su sexto aniversario. Ella sabe muy bien lo que implica el liderazgo femenino en un campo como el inmobiliario, donde son más los hombres quienes han sobresalido.

Ana Cristina Correa Cervera, directora general de Grupo Foret

Independencia

Hija del notario público número 43, Jorge Eduardo Correa Mena, desde los 16 años comenzó a trabajar en la oficina de su padre y adquirió conocimiento en torno a todos los servicios que ofrece una notaría.

“Mi papá me veía convertida en psicóloga y, si bien me atraen la historia, la filosofía y las ciencias sociales, no creo que como psicóloga hubiera funcionado; lo mío eran las leyes”.
Desde muy joven siempre buscó una independencia financiera, por eso se convirtió en comisionista, cobrando una comisión por cada escritura preparada en la notaría donde laboraba.

Más adelante entendió que, para ampliar sus horizontes de desarrollo profesional, era necesaria una especialización. Así pues, dejó de lado la elaboración de escrituras y se centró en la asesoría a empresas familiares, donde muchas veces las cuestiones inmobiliarias estaban de por medio, por lo que era necesario empaparse del tema.

Cierto día, a su oficina llegó una persona buscando tierra para desarrollar un rancho. Al no estar muy compenetrada con el tema de las ventas de tierra, canalizó a la persona con una amiga suyaque trabajaba en un bróker y que le tenía una oferta. Sin embargo, circunstancialmente Ana tuvo que asumir el rol de agente inmobiliario y ser ella misma quien llevara al cliente a conocer el espacio físico.

“Al final él no compró el terreno, pero me manifestó su interés por hacer negocios en Mérida y me pidió que nos asociáramos para realizarlos. Aunque en un principio dudé y me negué, al final accedí, comenzando con un terreno fraccionado”.

Ana no lo sabía, pero acababa de incursionar exitosamente en el terreno del mercado inmobiliario. Así se inició en un negocio donde cada vez fue asumiendo mayores responsabilidades y protagonismo, a grado tal que pronto prescindió de su socio en la parte ejecutiva.

“¿Qué pasó entre mi socio y yo? Veámoslo de este modo: cuando el hombre ve el refrigerador vacío, lo cierra, se da la media vuelta y se va al Oxxo por un bocadillo y un refresco; cuando una mujer ve el refrigerador vacío, va al supermercado para comprar de todo y surtirlo. Algo así nos pasó: él fue perdiendo el interés y llegó un momento en que se salió de la parte ejecutiva, y es entonces que yo asumo todo el control del negocio”, explicó.

En 2019 Ana funda Grupo Foret (bosque en francés), una organización integral de desarrollo urbano, enfocada en crear infraestructura patrimonial, certeza jurídica y conexión humana, que hoy día cuenta con casi 11,500 inversionistas activos, más de 2,700 escrituras entregadas, más de 5.65 millones de metros cuadrados desarrollados y más de 10 proyectos completamente entregados.

“En Foret no vendemos terrenos, entregamos seguridad, confianza y futuro”, aseguró.

“Somos una empresa distinta, disruptiva, que tiene su propia fundación, la cual vela por las necesidades de diversos proyectos. Cada desarrollo que levantamos apadrina una causa para formar una verdadera comunidad. Por ejemplo, en San Ignacio está Kalanté, y ahí las ventas del desarrollo destinan un porcentaje a apoyar al Centro Comunitario Jorge Marín, destinado a desarrollar en los habitantes del lugar habilidades y destrezas en el urdido de hamacas, los bordados e incluso nociones de albañilería”.

“Otro ejemplo es Amoran, una plaza con dos torres, 72 oficinas, 25 departamentos y 5 locales comerciales. Ya vendimos la mayoría; este proyecto apoya al refugio de mujeres en situación de violencia del municipio de Mérida. Otra obra fondea el albergue para perros ‘Las Huellitas de Sofi Barriguita’”.

“Es difícil ser mujer en un mundo de hombres. No es queja, es una realidad. La gente no está preparada”.

“Yo armaba mis documentos, proyección y ejecución. Quizá no era la forma correcta, pero me funcionaban. Era un modelo adaptado, me funcionaba. Tenía que seguir mi instinto y confiar en mí misma, a mi forma. Cuando cayó la pandemia, tuve que atender individualmente cada caso particular, y nos funcionó”.

“Soy el burro que tocó la flauta. Tuve suerte, sí; pero la suerte no sirve de nada si no te atreves a asumir lo que te da, lo aprovechas y lo potencializas”, aseguró.

“Déjame correr libre, verás cómo florezco. Me metes en una caja, me matas poco a poco. Porque el valor de una empresa se mide por lo que aporta a su comunidad. Entiendo el valor de los colaboradores y, por ello, me gustaría que asumieran el manejo y control de la misma”.

La entrevistada refirió estar consciente de que proyecta la imagen de un ideal de mujer al que muchas aspiran. En este sentido, subrayó que, más allá de la fotografía, el verdadero espíritu de liderazgo está en el trabajo, la dedicación y la perseverancia.

“Desde mi posición quiero decir a las mujeres que pueden lograr lo que se proponen. Las cosas que valen la pena se tienen que trabajar y estudiar”, dijo.

Ana Correa explicó que se lidera con propósito, promoviendo la corresponsabilidad entre empresa, gobierno y comunidad para transformar entornos. Cree en la voz femenina dentro del mercado del desarrollo inmobiliario. Impulsando causas sociales en favor de la mujer, se hace necesario ser una líder empática, con compromiso de acción. Por último, la entrevistada recordó que uno de sus mayores anhelos es colaborar en la conformación de un frente común de mujeres empoderadas para ayudar a otras a superarse y ser mejores.— Emanuel Rincón Becerra

Emanuel Rincón Becerra, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM). Es licenciado en Ciencias de la Comunicación con 32 años de trayectoria en periodismo; ingresó a Grupo Megamedia en 1994. Se especializa en turismo, arqueología, vida empresarial, historia, arte, cultura y fotografía.