En Yucatán ya se crea una red comunitaria de estaciones meteorológicas para impulsar la autogestión climática al promover el trabajo colaborativo.
“Si en Río Lagartos se detecta una tormenta con mucho viento pueden avisar a El Cuyo para que se preparen. Se está creando una red de alerta temprana comunitaria, donde los datos fluyen entre vecinos, no solo desde el gobierno”, señala el meteorólogo Juan Antonio Palma Solís, guía técnico y pedagógico del proyecto .
Recientemente representantes de 13 grupos comunitarios del sureste se reunieron en Río Lagartos para fortalecer la red.
En la reunión se revisaron protocolos de mantenimiento, configuración en la nube y estandarización de datos.
Según Palma Solís, la tecnología ha facilitado mucho este proceso. “Hoy los equipos son compactos, accesibles, y se conectan automáticamente a internet. Lo único que deben vigilar es que estén funcionando bien, y con eso ya están construyendo una base de datos climatológica que servirá para los próximos años”.
Aunque aclara que estas estaciones no sustituyen a Protección Civil ni emiten pronósticos oficiales, sí fortalecen la cultura meteorológica en zonas tradicionalmente excluidas de estos saberes.
Complemento
“La gente del campo tiene conocimientos ancestrales sobre el clima. No venimos a sustituirlos, sino a complementarlos con ciencia. Si una cotorra canta y hay humedad alta pueden prever lluvia. Es un diálogo entre bioindicadores y datos”.
Palma Solís comenta que en México la información meteorológica suele estar restringida a boletines técnicos y difíciles de entender, cuando debería ser un bien público accesible.
“Muchas veces no se comparte la información cruda de las estaciones, ni desde el gobierno ni desde las universidades. Y cuando sí se publica es tan técnica que la gente no la puede usar. Nosotros estamos cambiando eso”, dice.
El entusiasmo que ha despertado este modelo ha llevado a comunidades de otros estados a interesarse en replicarlo. “Ya se acercaron compañeros de Chiapas y Oaxaca. Parece que esto va a crecer”, anticipa.
El reto ahora, dice, es mantener el buen funcionamiento de los equipos, asegurar conectividad constante, capacitar a más personas y consolidar una red comunitaria autosuficiente.
“Esto es ciencia ciudadana pura. Es empoderar al pueblo con herramientas reales. Y cuando das las herramientas correctas a alguien que quiere aprender, los resultados son poderosísimos”.
Para el meteorólogo este esfuerzo es también una forma de sembrar futuro.
“Cada estación es como un arbolito. Con el tiempo va creciendo su base de datos, y eso servirá para investigaciones sobre cambio climático, para decisiones productivas, para denunciar afectaciones, para anticiparse a desastres. Estamos sembrando meteorología comunitaria y eso, créeme, va a florecer”.
Durante el taller, los participantes se comprometieron a mantener sus estaciones en óptimas condiciones, compartir la información con sus comunidades y continuar aprendiendo sobre el comportamiento climático de sus territorios. En este sentido, WWF y el PNUD reiteraron su respaldo para fortalecer la red y promover el uso de los datos generados en procesos de restauración, producción agroecológica, apicultura y turismo sustentable.
Al cierre del encuentro, Sébastien Proust, coordinador nacional del Programa de Pequeñas Donaciones del PNUD, agradeció el compromiso de cada cooperativa con la ciencia ciudadana.
“Esta red demuestra que los aprendizajes pueden ser horizontales y comunitarios. Nuestro deseo es que siga creciendo y que cada vez más personas tengan acceso a herramientas que les permitan tomar decisiones informadas frente a los retos del cambio climático”, expresó.
