“Dependiendo de la cinemática del trauma son las lesiones que puede sufrir un motociclista”, detalló la doctora familiar Ligia Gabriela Pech Ceballos sobre los riesgos de no usar cascos de seguridad.
“No solo se exponen a TCE (traumatismo craneoencefálico); las heridas dependen de la posición de la caída, la fuerza y la velocidad del impacto”, abundó. “Éstas van desde abrasiones, quemaduras, heridas abiertas, luxaciones, fracturas internas y externas que pueden afectar cualquier parte de los miembros torácicos o pélvicos, hasta contusiones de tórax o pelvis, lesiones internas que incluyen daño a órganos, médula espinal o cuello”.
“Todo ello puede causar desde invalidez parcial o permanente hasta la muerte. Todo depende del tipo de impacto y del uso o no del equipo adecuado”, dijo.
Cada parte del casco cumple una función específica: la cúpula protege la cabeza, y la visera y el ala amplían la cobertura hacia el frente y los costados.
Internamente, la suspensión, el tafilete y la hamaca permiten un ajuste correcto y ayudan a amortiguar impactos. La nuquera y la correa aseguran que el casco permanezca en su lugar, mientras que la nervadura forma parte del refuerzo estructural del diseño.
Con el fin de reducir riesgos, la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial prohíbe desde 2025 que menores de 12 años viajen en motocicleta, debido a su mayor vulnerabilidad. Así, el uso del casco no solo constituye un requisito legal, sino también una necesidad básica de protección.
Por su parte, Jorge Bisogno Espinosa de los Monteros, motociclista con más de 40 años de experiencia e integrante de motoclubes como Caminantes del Mayab y Motoclub Penínsulares, compartió su visión sobre la situación actual.
“Una moto sube un puente y el problema es la bajada: cuando tú vas circulando a 80 kph —la velocidad máxima permitida, aunque ya nadie la respeta— y te encuentras con una motocicleta que va a 50 o 60 kph, ocurre el accidente. Si a eso le sumas el suelo mojado, es aún más peligroso”.
“En esas condiciones no debes inclinar la moto ni frenar bruscamente con el freno delantero, sino usar más el trasero. Muchos conducen en chancletas, sin casco o incluso bajo los efectos del alcohol. En los pueblos, la Policía ni siquiera lo supervisa”, advirtió.
Asimismo, relató casos de accidentes ocasionados por descuidos mínimos, como arrastrar los pies y perder uñas, o sufrir lesiones severas por no usar el equipo adecuado.
Cultura real sobre el motociclismo
“Se necesita una cultura real del motociclismo. No es solo tener moto, es saber usarla con responsabilidad: buena iluminación, frenos, llantas en buen estado y, sobre todo, el casco correcto. De eso depende la vida”, afirmó el entrevistado.
Asimismo, subrayó la necesidad de fomentar la cultura del motociclismo junto con la del resto de los vehículos que circulan en la vía.
“Hay que enseñar a respetar al motociclista, pero también que el motociclista respete a los demás”, concluyó.
