A los ganaderos las recomendaciones es que estén al pendiente de lesiones, como en los ombligos
A los ganaderos las recomendaciones es que estén al pendiente de lesiones, como en los ombligos

Autoridades sanitarias y especialistas han activado las alarmas en Yucatán ante la aparición de casos de gusano barrenador en personas, el segundo en humanos en un lapso de 10 días. Este parásito, que representa un riesgo grave tanto para la salud humana como para el ganado, es causado por las larvas de una mosca que se alimenta de tejido vivo, puede avanzar rápidamente y dejar secuelas irreversibles si no se atiende a tiempo.

De acuerdo con Alexandre Muñoz Li, enfermero asistente en infectología, los síntomas que deben ser atendidos y vigilados por la población son: dolor intenso y persistente en una herida, así como inflamación, enrojecimiento y cualquier supuración con mal olor y, en los casos más graves, la presencia visible de larvas en cavidades como ojos, nariz u ombligo. También puede aparecer fiebre cuando se desarrolla una infección secundaria.

Se advierte que, la progresión es rápida, ya que las larvas eclosionan en un periodo de 12 a 24 horas y durante los siguientes días van destruyendo el tejido, situación que podría derivar en complicaciones severas.

El asistente de infectólogo, refiere que en cuanto al tratamiento, lo más efectivo, y prácticamente único método, es la extracción manual de las larvas acompañada de una limpieza exhaustiva de la herida. Y destaca con mucha importancia que en ningún caso se debe retrasar la atención médica. Muñoz Li insisten en que, aunque se han reportado casos de uso de ivermectina, su eficacia no está comprobada científicamente. Y por ello es importante es la detección temprana, pues un diagnóstico tardío puede derivar en infecciones profundas, septicemia e incluso la muerte.

El diagnóstico se realiza de manera inicial mediante la inspección visual de la herida, pero la confirmación de la especie requiere análisis morfológicos en laboratorios especializados. Por ello, las larvas extraídas deben conservarse en alcohol al 70 % para su estudio, lo que también sirve para brindar información a los programas de vigilancia y control epidemiológico.

Alexandre Muñoz refiere que, las medidas preventivas son la clave para proteger a la población y al ganado. En el caso de las personas, se recomienda mantener una higiene rigurosa en cualquier herida, cubrirla adecuadamente, utilizar ropa protectora y repelente, así como dormir bajo telas de pabellón, o mosquiteros cuando exista exposición a insectos. También es vital evitar el contacto con animales que presenten signos de infestación y revisarse con frecuencia la piel, sobre todo tras visitar zonas rurales.

Los ganaderos deben reforzar la inspección diaria de su hato, y prestar atención a heridas, ombligos de crías, descornes o castraciones, y aplicar tratamientos larvicidas bajo suscripción veterinaria. Además, les exhorta a colaborar activamente en los programas de control y a reportar cualquier sospecha a las autoridades.

Muñoz Li reitera, “la gravedad del problema no debe subestimarse. En animales recién nacidos, la mortalidad puede alcanzar hasta el 90% si no reciben atención, y en humanos el riesgo de infecciones sistémicas es elevado”, además afirma que la población más vulnerables son los niños, adultos mayores, personas con heridas abiertas o con sistemas inmunológicos debilitados o comprometidos, además de quienes trabajan en contacto directo con el campo y el ganado”.

Concluye instando a atender cualquier herida con la mayor seriedad, no automedicarse y acudir al médico ante la mínima sospecha. Ya que el gusano barrenador no da tregua, y la prevención, sumada a la detección temprana, es la única vía para frenar su avance y proteger la salud de la población.