Cada domingo, miles de meridanos salen en busca de un respiro de la vida laboral, una banca bajo la sombra o una actividad cultural al aire libre. Lo que antes era un paseo casi obligado por la Plaza Grande, una visita al Zoológico del Centenario o una vuelta por el Parque de las Américas, hoy convive con nuevas propuestas como el Parque La Plancha, el Paseo Verde o los parques extremos, que cada vez atraen a más personas, sobre todo jóvenes y familias con adolescentes y niños.
Mérida está cambiando y con ella también lo hacen sus espacios públicos. Los parques y plazas han dejado de ser solo áreas verdes; hoy son puntos de encuentro intergeneracional, espacios para ejercitarse, trabajar al aire libre o simplemente disfrutar de actividades que conectan tradición y tecnología.
Uno de los ejemplos más claros es el Parque La Plancha, inaugurado en noviembre de 2023 y que en lo que va de 2025 ya suma cerca de 90 mil visitas. Este espacio se ha convertido en uno de los más concurridos, con un anfiteatro que cada fin de semana ofrece espectáculos gratuitos, áreas para practicar yoga, danzón, ajedrez, además de un mercado gastronómico que reúne sabores locales e internacionales.
Aquí, lo que más llama la atención es cómo se han incorporado elementos que responden a las nuevas demandas: hay Wi-Fi en zonas específicas, espacios para cargar dispositivos y senderos para bicicletas y patinadores. Incluso el acceso está conectado con el sistema de transporte eléctrico Ie-Tram, cuyos autobuses también cuentan con puertos USB.
Este fenómeno no ha desplazado a los sitios tradicionales, pero sí los ha puesto frente al reto de adaptarse. Los zoológicos Animaya y del Centenario siguen siendo muy visitados, sobre todo por familias con niños pequeños que buscan un domingo tranquilo entre áreas verdes. Sin embargo, estos espacios se mantienen prácticamente iguales desde hace años. Aunque siguen siendo entrañables para muchos, carecen de la infraestructura moderna que hoy en día buscan los usuarios más jóvenes: zonas con internet, estaciones de carga o actividades más interactivas.
La Plaza Grande y el parque de Santa Lucía siguen siendo pilares del Centro Histórico. Cada domingo, la Plaza se llena con las actividades del programa “Mérida en Domingo”, con espectáculos, música regional, venta de artesanías y antojitos. Santa Lucía, por su parte, sigue brillando con sus famosas serenatas, aunque su ambiente es más pausado, ideal para turistas o adultos mayores que buscan un rincón lleno de historia.
En los barrios tradicionales, parques como el de la colonia Alemán o el de Las Américas conservan su esencia. Son sitios para leer, caminar, llevar a los niños al juego o simplemente sentarse a conversar. Sin embargo, salvo algunas mejoras en jardinería o alumbrado, estos parques no han cambiado en gran medida en la última década. Muchos usuarios locales los eligen por costumbre, cercanía o comodidad, aunque reconocen que la falta de opciones tecnológicas limita su uso en otros contextos, como el trabajo remoto o la actividad cultural más variada.
Los parques extremos, unidades deportivas y el Paseo Verde también se han posicionado con fuerza, especialmente entre adolescentes, jóvenes deportistas y ciclistas. El Paseo Verde, con su larga ruta que atraviesa varias colonias, es escenario cada domingo de partidos de fútbol 7, clases de zumba o pilates, incluso de tai chi o artes marciales, y paseos familiares en bicicleta. Aunque no todos cuentan con Wi-Fi o estaciones de carga, su diseño más moderno y su enfoque deportivo les han asegurado un lugar entre las nuevas generaciones.
Los fines de semana en Mérida ya no se viven de la misma forma que hace unos años. Mientras los espacios tradicionales mantienen su espíritu y valor cultural, los nuevos parques comienzan a dictar el paso hacia una ciudad más conectada, dinámica y pensada para todos los estilos de vida. Lo cierto es que, sin importar si se elige una banca a la sombra en el Centenario o una clase de yoga en el paseo verde o quizá un evento con música electrónica en La Plancha, el espacio público sigue siendo el corazón de la convivencia meridana. “Mérida se está poniendo al día, y sus espacios también”.



