Según estadísticas, en lo que va del año unos 192 yucatecos han fallecido en hechos de tránsito
Según estadísticas, en lo que va del año unos 192 yucatecos han fallecido en hechos de tránsito

Siete motociclistas han perdido la vida en Yucatán en lo que va de septiembre y ya suman 116 desde el 1 de enero hasta ayer lunes, de acuerdo con las cifras de René Flores Ayora, auditor en Seguridad Vial por el Cenapra.

En total, 192 yucatecos han muerto este año en siniestros viales: 116 motociclistas, 28 choferes, 19 acompañantes, 13 ciclistas y 16 peatones.

El dato es contundente, pues el 59% de las víctimas mortales son motociclistas, en su mayoría jóvenes que en carreteras y calles de la entidad han quedado expuestos a la velocidad, el alcohol, las drogas, el cansancio o simplemente a un instante de distracción.

“Muchas veces cuando un motociclista se sale de la vía es porque apartó la mirada de la carretera, eso basta para costarle la vida o dejarle una discapacidad permanente”, lamenta el ingeniero.

El crecimiento del uso de motocicletas en la ciudad y su empleo recreativo en carreteras han hecho que la siniestralidad se dispare, sin la atención proporcional que se le ha dado al automóvil en términos de seguridad.

En consecuencia, cada semana la estadística se engrosa con nuevos nombres, familias enlutadas y una comunidad que se acostumbra a un número creciente de muertes que son prevenibles.

Una vez más, el llamado de Flores Ayora es hacia todos los actores de la movilidad, llámense peatones, ciclistas, motociclistas o automovilistas; junto con los tres niveles de gobierno, la academia y las instituciones deben fijarse un objetivo común, que es romper las estadísticas.

La solución está al alcance si se cumplen principios básicos: formación vial, equipamiento adecuado, motocicletas en buen estado, infraestructura segura y aplicación estricta de las políticas correctas.

A ello se suma el respeto al Reglamento de Tránsito y Vialidad: reducir la velocidad en zonas escolares y hospitales a 20 kph, a 30 kph en centros y colonias, a 50 kph en avenidas y a 80 kph en el Periférico; además de desterrar el consumo de alcohol y drogas al conducir.

Acorde al especialista, hasta 85% de los siniestros de motociclistas deriva de malas decisiones que pudieron evitarse con pericia y actitud responsable.

Como propuesta inmediata de bajo costo y alto impacto, Flores Ayora plantea intervenir las curvas de Yucatán con señalización adecuada —avisos de curva y velocidad restrictiva— y colocar marcas logarítmicas en el pavimento.

Estas líneas transversales, probadas en otros países, generan en el conductor la sensación de que circula cada vez más rápido, lo que lo obliga a moderar la velocidad antes de salir del camino.

“Es como un embudo en el que los motociclistas deben pasar para mantenerse dentro de la curva”, explica.

El ingeniero subraya también la relevancia del uso del casco certificado, tanto para conductores como para acompañantes.

El ingeniero deja la pregunta abierta para todos los conductores de vialidades yucatecas, en un siniestro de tránsito, ¿quién prefieres ser, el que vive o el que muere?

La única respuesta posible, exhorta, es ser ninguno de los dos, el siniestro debe evitarse.

La tragedia en las carreteras puede frenarse, pero requiere voluntad colectiva, respeto a la ley y conciencia de que cada vida perdida es una herida para toda la sociedad yucateca