Con pleno conocimiento de las autoridades, la lengua maya en Yucatán va perdiendo la batalla por subsistir.
Reportes de instituciones académicas y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirmaron que cada vez son menos los mayahablantes, pese a reformas constitucionales, programas de difusión y protección impulsados en los últimos años.
Un análisis reciente de la situación sociolingüística del maya en la Península de Yucatán reveló una pérdida intergeneracional cercana al 65.8%, lo que confirma la urgencia de políticas más efectivas para revertir este proceso.
Menos mayahablantes en Yucatán
En su último censo de 2020, el Inegi reportó en su comparativo que en 2010 había 537,618 mayahablantes en Yucatán, 10 años después se redujo a 519,167, y cada año son menos.
“Cada vez que se presentan los resultados del censo observamos una reducción en el número de hablantes de maya. Esto debería ser una señal de alerta para las instituciones y las comunidades”, advirtió Luis Antonio Canché Briceño, responsable operativo de Proimaya de la Uady.
El especialista señaló que la pérdida y desplazamiento lingüístico obedece a múltiples factores: El legado histórico colonial, la migración hacia zonas urbanas, la falta de apoyo institucional y actitudes sociales que limitan su uso.
Los elementos anteriores han restringido la transmisión a las nuevas generaciones y ponen en riesgo la supervivencia de la lengua a largo plazo.
Aunque desde 2019 existe una reforma constitucional en Yucatán que obliga a enseñar lengua maya en educación básica, solo 651 de los 1,612 planteles cumplen con la disposición. La brecha entre la norma y su aplicación muestra la dificultad de convertir las leyes en acciones reales.
Estudios como el de Solís Alcántara (2023) señalaron que la pérdida intergeneracional de hablantes alcanza el 65.8%.
Esto se refleja en la reducción de niños de entre 5 y 9 años que hablan maya, lo que evidencia que cada vez menos padres transmiten este idioma a sus hijos.
La imposición del español en contextos urbanos, el bilingüismo asimétrico y la discriminación social han llevado a que el maya se perciba como una lengua de menor prestigio.
“Muchos padres han dejado de enseñar maya a sus hijos por miedo a la discriminación. Esto, sumado al peso de la educación en español, explica por qué los jóvenes dominan menos la lengua”, apuntó el especialista en sociolingüística.
En entrevista con el Diario, Canché Briceño, galardonado con el Premio Nacional de Literaturas Indígenas, calificó de alarmante la situación.
“A pesar de que el censo de 2020 reportó que el 6.1% de la población en México habla alguna lengua indígena, la lengua maya ocupa el segundo lugar. Sin embargo, vemos una tendencia a la baja que requiere atención urgente”, dijo.
El académico recordó que, en Yucatán, el porcentaje de hablantes alcanzó en algún momento el 23.7%, cifra que hoy corre el riesgo de disminuir aún más.
Asimismo, subrayó que el interés por el inglés y otras lenguas extranjeras ha desplazado al maya.
“El inglés se ha convertido en requisito de titulación en muchas instituciones, mientras que el maya se mantiene como optativo. Eso refleja la falta de compromiso real con nuestra lengua originaria”, manifestó.
Además, compartió su experiencia personal: “En el transporte público, al hablar en maya, la gente suele reaccionar de manera despectiva. Eso provoca que los jóvenes sientan vergüenza de usar su lengua materna”
El académico propuso varias estrategias para la preservación de la lengua maya, incluyendo la necesidad de señalética en maya en espacios públicos y más capacitación en el idioma en instituciones gubernamentales y privadas.
“Es fundamental que las autoridades implementen propuestas que fortalezcan la enseñanza de la lengua maya en el ámbito educativo, ya que la reducción de programas como el Ko’ox kanik maaya ha sido notable”, indicó.
“Ahora es el momento de que las autoridades tomen cartas en el asunto para evitar que la lengua maya se siga perdiendo”, afirmó Canché Briceño, al enfatizar que la preservación de esta lengua es una responsabilidad colectiva que implica esfuerzo de todos los sectores de la sociedad.

