Lila Frías Castillo, titular de la Secretaría de Pesca y Acuacultura sustentables, admitió que la actividad pesquera en el Estado atraviesa una crisis.
“Los volúmenes de pesca de hace cinco años, 10 años, son muy diferentes a los que tenemos ahora”, explicó.
Los pescadores ahora deben recorrer distancias más largas para encontrar especies comerciales. A esto, se añade que se encarece la producción, pues se gasta más en gasolina, tiempo y embarcaciones más potentes, en un contexto en el que la demanda de productos del mar continúa creciendo.
En cuanto a lo que la temporada de pulpo respecta, Lila Frías Castillo dijo que existen diferentes condiciones como el clima o la entrada de los nortes. No obstante, para los pescadores esto favorece que los pulpos regresen a diferentes zonas y sea propicio para la pesca.
Según los datos que han recibido de la Conapesca, estos indican que las condiciones de la pesca están en una constante mejora en lo que a volúmenes de recolección se refiere.
Aunque al inicio en su pico más elevado, la marea roja sí pudo afectar, la secretaria mencionó que con el paso de los días las condiciones y los volúmenes de alga dentro del mar disminuyeron.
La cuota para esta temporada es de 28 mil toneladas, mientras que la del año pasado fue de 29 mil toneladas. La temporada concluye el 15 de diciembre.
Otro punto que se mencionó fue que la pesca ilegal sigue siendo una de las principales amenazas para el sector, ya que quienes incurren en esta práctica no respetan vedas, tallas ni precios.
“La pesca furtiva, le hace muchísimo daño al sector pesquero y muchísimo daño a las especies”.
Hasta agosto de este año se decomisaron 86 toneladas de producto capturado ilegalmente —principalmente pulpo, pepino de mar y otras escamas— en operativos realizados en Celestún, Dzilam Bravo y Río Lagartos, que incluyeron detenciones.
