Tres sucesos impactantes sacuden al país con situaciones trágicas y conmovedoras, con pérdidas humanas y fugas económicas.

La primera tragedia es una pipa que estalló con casi 50 mil litros de gas LP en el Puente de La Concordia en Iztapalapa, al volcarse por el exceso de velocidad y perder el control del vehículo el conductor, de acuerdo con el peritaje oficial.

Un panorama dantesco dejó la explosión por las gigantescas lengüetas de fuego que arrasaban con camiones, automóviles y personas que encontraban a su paso. Están los impactantes vídeos que circulan en las redes sociales y los testimonio de los testigos y sobrevivientes que muestran el horror vivido al huir del fuego infernal, así como el heroísmo de algunas de las víctimas y la solidaridad de muchos ciudadanos.

La señora Alicia Matías, conocida como la “Abuelita de Iztapalapa”, cubrió con el cuerpo a su nietecita de dos años y luego caminó unos cien metros, a pesar de las quemaduras en casi todo el cuerpo, para dejar a la niña en manos de un policía. Ambas fueron llevadas a la clínica, aunque la heroína falleció al igual que doce personas más, en esta tragedia que enluta al país.

La otra explosión que sacude al país y a las autoridades, envuelta en las llamas de la corrupción, es la detención de oficiales de alto rango de la Marina, de funcionarios y empresarios por sus presuntas participaciones en el contrabando de combustible.

El huachicoleo, robo de combustible, ha dejado pérdidas multimillonarias a Pemex, muchas muertes por las explosiones surgidas en algunos momentos del hurto y el enriquecimiento de funcionarios.

Durante años esta práctica fue protegida y estimulada por funcionarios, aunque en el sexenio pasado se inició una batalla frontal contra este mal y se dijo que estaba erradicado, pero, ¡oh sorpresa!, el flamazo que surgió quemó las entrañas de la Marina y mostró que el huachicoleo está presente y goza de la protección de altos funcionarios.

Entre los detenidos, hasta ahora, está el Vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, sobrino político del exsecretario de Marina del sexenio pasado, José Rafael Ojeda Durán. Aquí se palpan el nepotismo, los privilegios para ascender y la protección para los ilícitos.

Asimismo, en esta llamarada de corrupción han surgido muertes extrañas entre oficiales de la Marina, implicados en el huachicoleo, y de personas que denunciaron estos hechos con anticipación.

Una tercera explosión trágica, que sacudió hace unos días a la Península yucateca, es el impactante choque en la carretera Mérida-Campeche, en el tramo Kopomá-Chocholá, en donde una camioneta Urvan, que trasportaba trabajadores de la construcción, se impactó de frente contra un tráiler, después que el primero golpeara por alcance a un Ikon, perdiera el chofer el control e invadiera el carril contrario.

Este choque y las llamas surgidas acabaron con la vida de 16 personas, entre trabajadores, una futura mentora y un profesor. Luto y dolor en toda la Península yucateca, pues las víctimas, en su mayoría, son oriundas del estado de Campeche.

Tres tragedias que conmueven al país y a los yucatecos. Son decenas de muertos en la carretera en estos casos y en otros. Es muy frecuente leer, casi a diario, accidentes que sí se pueden evitar, pero la imprudencia puede más y nos ciega, y después es el golpe, el fuego, los gritos y el dolor lo que nos despierta a la realidad, o a veces no despertamos.

En el caso del huachicoleo es una pérdida millonaria a diario por este ilícito que es necesario detener. Primero, estar vigilantes, luego, investigar y sancionar a los funcionarios, de cualquier nivel, que protejan este mal.

No se desean más muertes en las carreteras. Urge evitar el exceso de velocidad, las distracciones y manejar en estado inconveniente, así como vigilar el mantenimiento de las pipas y los tráileres, y de las calles y carreteras, pues un bache puede ser también mortal.

Que no haya fuego, ni explosiones en los caminos. Y que el huachicol sea investigado en la Marina y otras dependencias involucradas. Que el fuego de la justicia surja para evitar que las llamas de la corrupción sigan calcinando el dinero del pueblo.

Ante estos hechos trágicos, el luto y el dolor cubren al país y a nuestra Península. El Grito de la Independencia se ahoga, se silencia, se conmueve también, ante los gritos de dolor de las víctimas y familiares.— Mérida, Yucatán

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán