El problema del ambulantaje en el Centro Histórico no solo implica la ocupación del espacio público, sino también riesgos relacionados con la electricidad.

José Alfonso Lozano Poveda, secretario técnico del Servicio Público de Mercados, señaló que la posibilidad de instalar en el Centro tótems eléctricos similares a los del Parque de las Américas resulta complicada debido a la variabilidad de la carga eléctrica.

También recordó que en el parque la obra se concretó gracias a un esfuerzo conjunto: los vendedores aportaron el 50% del costo del material eléctrico —unos 250 mil pesos— y el Ayuntamiento asumió la mano de obra.

“Lo que vemos en el parque es el inicio de una política pública que buscamos replicar, siempre que el presupuesto lo permita”, precisó.

En el caso del Centro Histórico, dijo, primero se tendría que establecer un diálogo con los ambulantes y sus agrupaciones, de modo que contribuyan a generar una ciudad más segura, sin cables improvisados cruzando las calles, en beneficio de vendedores y compradores.

No obstante, admitió que la situación es más compleja en esa zona por la inestabilidad del voltaje. Por ahora, se realizan estudios y proyectos para reubicar a los comerciantes en sitios donde puedan trabajar de manera digna. Estos planes serán presentados a la alcaldesa en fechas próximas.

Que no “agarren raíz”

Lozano Poveda subrayó que uno de los principales objetivos es evitar que los ambulantes “agarren raíz” en las calles, lo cual obstruye el paso de los peatones.

“No podemos tapar el sol con un dedo: en varias calles, como la 54 y la 56, hay una gran cantidad de puestos”, afirmó.

Un ejemplo de este problema es la entrada al mercado Lucas de Gálvez, donde algunos puestos permanecen armados incluso durante la noche. Aunque reconoció que esa práctica ha sido tolerada durante años, aseguró que trabajan para erradicarla.

“En algunos sectores ya logramos el retiro total, como en el Portal de Granos”, puntualizó.

El funcionario hizo un llamado a los vendedores para que comiencen a retirar sus estructuras, ya que podrían ser sancionados con multas de 10 a 30 unidades de medida.

Actualmente, el Ayuntamiento tiene registrado un censo de 1,200 vendedores en la vía pública y alrededor de 3,000 en tianguis. Parte de la estrategia ha sido trasladar a muchos comerciantes a estos espacios, así como a colonias y la periferia.

Desde el inicio de la administración, se despejaron sitios como la segunda calle nueva, el pasaje Emilio Seijo y el parque Eulogio Rosado, cuyos ocupantes fueron reubicados.— Ilse Noh Canché