Una cálida y emotiva despedida se dio a la maestra Lina Lara Montero, quien dejó huella en el Centro de Atención Infantil No. 2 “Dolores Otero Maldonado”.
Durante su gestión como directora aplicó el programa Kizukai, creado para empresas y que ella adaptó al ámbito escolar para mejorar la atención y el trabajo en el plantel.
Esto redituó en la obtención del Distintivo Kizukai que otorga la Organización Impulsora de Valores, siendo la única institución educativa de nivel básico en el país que lo recibe.
Lo más importante es el trabajo que se hizo al interior del Centro de Atención Infantil (CAI), antes Cendi, ya que creó un mejor ambiente de trabajo, con personal propositivo y dispuesto que elevó el nivel de la calidad de la atención a los menores.
Esto es algo que los padres de familia perciben y reconocen, lo que ha hecho que el colegio tenga una gran demanda de ingreso cada año.
Todo ello se puso de manifiesto ayer en la despedida que se le realizó a Lina Lara Montero, quien con 34 años de trayectoria estuvo al frente del CAI No. 2 durante los últimos 10 años.
En su discurso de despedida, la hasta ayer directora recordó los logros, los tropiezos y las grandes satisfacciones que ha tenido en el CAI.
“Quiero agradecer a todos ustedes por cobijarme y hacerme sentir muy querida, por involucrarse con entusiasmo en los grandes proyectos que les fui proponiendo, por su amistad, por su sinceridad, por su compromiso”, expresó.
—Gracias por haber podido servir a esta comunidad educativa, niñas y niños, madres, padres, agentes educativos. Me voy con la satisfacción del deber cumplido, con el corazón un poco partido en dos porque el destino me alejó de aquí de un tajo, pero seguramente Dios me envía a lugares donde puedo servir más que aquí.
La docente dejó la dirección del plantel porque asumirá el puesto de supervisora de la Zona No. 2 de educación inicial.
En una entrevista con el Diario platicó sobre el trabajo que hizo en el CAI. Contó que hace 10 años, cuando asumió la dirección del plantel, lo primero que hizo fue un diagnóstico tanto de las instalaciones como del personal para ver el clima en la organización.
Partiendo de ahí tuvo la inquietud de aplicar el llamado Kizukai, que está dirigido a las organizaciones empresariales y lo adaptó al ámbito escolar.
Según recordó, esta metodología fue creada por un mexicano de ascendencia japonesa, Alejandro Kasuga, y cuando ella conoció el programa le gustó mucho porque se aboca a las capacidades del personal, a que den ideas de mejora, a que se sintieran valiosos, importantes, independientemente del área en el que trabajen.
Es decir, es una filosofía en la que es tan importante el directivo como la secretaria, el intendente, la maestra.
Cuando implementó esto en el entonces Cendi, dijo, dio muy buenos resultados y obtuvieron el Distintivo Kizukai en 2016.
—Fuimos parteaguas porque somos la única escuela a nivel nacional de educación básica que tiene el distintivo.
Motivación
El trabajo que se hizo motivó a que una de las maestras, Erika Cisneros Mugarte, se inscribiera en el programa de gobierno “Somos el cambio México”, pues aplicó con sus alumnos un proyecto de mejora.
Aunque no quedaron entre los tres primeros lugares sí estuvieron entre los más destacados, fue la primera vez que una escuela de nivel educación inicial participó en ese programa.
También el equipo de cocina, que en ese tiempo lideraba la nutrióloga Naomi Rodríguez Caamal, se inscribió al programa con un proyecto de alimentación muy completo. Resultó ser también un proyecto destacado.
La maestra destacó que la metodología Kizukai no solo involucra a los trabajadores del CAI, sino a los padres de familia, a quienes antes de iniciar el ciclo se les da un curso de inducción y con quienes se habla sobre sus expectativas y lo que se hará con los menores.
Una de sus grandes satisfacciones, manifestó, es cuando pregunta a los padres de familia por qué quieren inscribir a sus hijos en el lugar y le responden que otros padres se lo recomendaron.
También es muy satisfactorio para la docente ver el cambio que se ha logrado con el personal del CAI, que “no están pensando en cosas como que ‘ese no es mi trabajo, que lo haga el otro’, sino que cada quien ya conoce su trabajo y lo quiere hacer mejor”.
Adicionalmente, en este CAI aplican el modelo pedagógico Reggio Emilia, mediante el cual se trabaja con los niños a partir de sus intereses, de su indagación, de lo que van descubriendo del mundo.
Ahora que asumirá el puesto de supervisora, Lina Lara espera compartir con las escuelas que tendrá a su cargo las metodologías y programas que han sido un éxito en el CAI No. 2.
Para despedirla, ayer se realizó una vaquería en la escuela con la participación de los menores que vistieron el traje regional.
El cariño que se le tiene en el plantel se notó no solo por los abrazos y obsequios que recibió por parte de varios integrantes del personal, sino también por las lágrimas que varios derramaron ante su partida.
En el evento estuvo presente la supervisora de la Zona 01 de nivel inicial de la Segey, Alina Estrada Lizama. Por parte de la familia de la directora estuvieron su esposo, Carlos Alberto Capetillo Novelo, y su madre, Lina María Montero Flores.
