Turistas y locales pasaron un día familiar en el Centro Histórico. Los paseantes visitaron los puestos instalados en la Plaza Grande
Turistas y locales pasaron un día familiar en el Centro Histórico. Los paseantes visitaron los puestos instalados en la Plaza Grande

En la jornada dominical de ayer en el Centro Histórico de Mérida, entre los visitantes también hubo quienes se dejaron cautivar por el encanto meridano.

“Nosotros somos de Culiacán y quedamos enamorados de esta ciudad. El centro está precioso, la gente es muy amable y todo se puede recorrer caminando. Ayer tomamos el Turibús y visitamos el Museo Casa Montejo, que está impresionante”, contó Dora Herrera, turista que visitó la ciudad por primera vez junto a su familia.

Cercano al mediodía, el show infantil de Mérida en Domingo fue suspendido momentáneamente para permitir el paso pacífico de un grupo de jóvenes manifestantes, quienes atravesaron la Plaza Grande entre los asistentes, sin que se registraran incidentes.

La actividad cultural continuó poco después con presentaciones de Alegría, animando nuevamente el ambiente festivo.

La afluencia fue constante durante todo el día. Parejas, grupos de amigos y turistas extranjeros caminaron por los portales, exploraron cada rincón y probando los imperdibles antojitos yucatecos. En todo momento, agentes de la Policía Municipal permanecieron atentos para orientar a los turistas o brindar apoyo a quienes disfrutaban de un domingo familiar en el corazón de la capital yucateca.

“Mérida tiene una energía única”, expresó Pietro Milcani, visitante extranjero.

“Ver la mezcla de historia, cultura y vida cotidiana en un solo lugar es algo que pocas ciudades ofrecen, qué bonito domingo”, agregó.

“Por fortuna no nos ha llovido temprano, hemos podido mantener abierto y recibir a los clientes sin mojarnos nosotros o nuestra mercancía, ve que la lluvia ya es más por las tardes”, compartió Ariadna Dzul, vendedora de bordados de uno de los puestos.

Disfrutando de los aromas tradicionales, la capital yucateca vivió ayer una jornada más mostrando su mejor rostro dominical, el de una ciudad hospitalaria y orgullosa de su herencia. Un paseo por el Centro Histórico un domingo cualquiera basta para entender por qué Mérida enamora a quien la visita.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

De un vistazo

Ciudad hospitalaria

Disfrutando de los aromas tradicionales, Mérida vivió ayer una jornada más mostrando su mejor rostro dominical, el de una ciudad hospitalaria y orgullosa de su herencia. Un paseo por el Centro Histórico un domingo cualquiera basta para entender por qué la ciudad enamora a quien la visita.

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