La antropóloga Silvia Terán y Contreras durante el conversatorio sobre la milpa maya
La antropóloga Silvia Terán y Contreras durante el conversatorio sobre la milpa maya

La milpa, eje de la alimentación de los mexicanos, se encuentra en riesgo, señalaron expertos durante el conversatorio “El maíz maya como patrimonio biocultural para las futuras generaciones”, a cargo de la Red Académica de la Milpa Maya Peninsular.

Los participantes compartieron los principales problemas que enfrentan el maíz y la milpa en la actualidad.

El moderador José Sarmiento Franco afirmó que “la milpa representa la base de nuestra alimentación como mexicanos y como yucatecos”.

También destacó la necesidad de conservarla frente a desafíos como el cambio climático y la disminución de variedades de maíz criollo.

Graciela Rodríguez Ku, productora milpera de Umán, lamentó que en su comunidad ya casi no se encuentre maíz criollo, actualmente limitado a cuatro variedades, y recordó su sabor superior y su importancia en la gastronomía local.

Por ello, propuso retomar la siembra de estas variedades para preservar la tradición y la alimentación.

Juan Jiménez Osornio, profesor de la Uady, explicó que el problema de la milpa es global, afectada por factores económicos, sociales y ecológicos.

En el ámbito local, señaló, se están aplicando estrategias de adaptación a las distintas condiciones, haciendo uso de tecnologías y desarrollando otras que integran el conocimiento tradicional, científico y técnico.

El profesor destacó que esto se logrará mediante investigación y acción participativa; es decir, científicos y productores trabajando en conjunto para resolver problemas específicos.

De esta forma podrán también solicitar apoyo de programas locales o federales.

“El gran reto”, añadió, “es que, como se plantea en el desarrollo sostenible, actuemos localmente para generar cambios a nivel global”.

Minneth Medina García, directora de la Junta Intermunicipal Biocultural del Puuc, subrayó que la milpa no debe reducirse solo al maíz, sino considerarse como un sistema integral que incluye cultivos como calabaza, frijol, chile, camote y chaya, así como prácticas culturales y ceremoniales.

El sistema milpa involucra prácticas como la tumba, las ceremonias a los dioses y la observación de los vientos, dijo. Reducir el patrimonio cultural únicamente al maíz sería incorrecto, ya que se invisibilizarían todas las fases e implicaciones de la milpa, desde el doblado del maíz hasta su recolección.

La investigadora Silvia Terán invitó a difundir la importancia de la milpa, pues muchas personas no la conocen, no saben qué es ni comprenden las virtudes que posee.