Con la aparición pública de ChatGPT, el 30 de noviembre de 2022, “se inició una nueva era”, así lo señaló Adam Perudo, profesor de la Syracuse University, en el marco de la asamblea del Consejo Nacional de Enseñanza e Investigación en Ciencias de la Comunicación (Coneicc), que se realizó en Mérida.

La asamblea se realizó recientemente en la Universidad Anáhuac Mayab.

“Parece que ha pasado mucho tiempo, pero en realidad apenas estamos empezando a comprender el alcance de esta tecnología”.

“Incluso si hoy se detuviera todo avance en IA, lo que ya ha ocurrido en tres años basta para considerarla una revolución más trascendente que el internet, los teléfonos inteligentes o las redes sociales”, afirmó.

Según el especialista, la gran promesa de la IA en el aprendizaje radica en su capacidad para personalizar la enseñanza.

“Antes, si querías aprender sobre algo, ibas a YouTube y veías un vídeo. Ahora puedes conversar con un modelo de lenguaje y pedirle que te lo explique como si fueras un niño de tercer grado, un universitario o un investigador. La IA adapta la complejidad del conocimiento a la persona”, explicó.

Por su parte, José Ángel Soto, coordinador académico del programa de Producción de Cine y Televisión en la Universidad DePaul de Chicago, Illinois, coincidió en que la herramienta ha democratizado el acceso al conocimiento, pues además puede comunicarse en distintos idiomas.

“Hoy puedes aprender lo que quieras en tu propio idioma, sin barreras, gracias a modelos como ChatGPT, Gemini o Claude”, dijo.

Cambio estructural

Durante la conversación, los expertos reflexionaron sobre si la IA debe considerarse una simple herramienta o si representa un cambio estructural.

“La inteligencia artificial ya formaba parte de los medios desde hace tiempo”, apuntó Perudo.

“Netflix, por ejemplo, utiliza algoritmos para recomendar contenido. Pero la diferencia con la IA generativa es que ahora podemos crear algo completamente nuevo: textos, imágenes, videos, voces o incluso rostros”, agregó.

Para demostrarlo, el académico realizó un ejercicio en vivo en el que la IA recibió una instrucción en inglés y describió el entorno en español a partir de la cámara del dispositivo.

“Las capacidades son increíbles, pero el desafío es que todo cambia demasiado rápido”.

“Dedico al menos dos horas diarias a leer sobre nuevas herramientas, porque cada día surge algo diferente”, agregó.

Dilemas éticos

Los expertos también abordaron los principales dilemas éticos que plantea la inteligencia artificial. Primero, señalaron el sesgo en los datos.

“Si le pides a una IA que te muestre la imagen de un médico inteligente, probablemente te muestre hombres blancos, porque ese es el sesgo de los datos con los que fue entrenada”, manifestó Perudo.

Otro reto es el derecho de autor: los modelos de IA se alimentan de grandes volúmenes de información disponible en internet, muchas veces sin autorización ni pago de derechos.

A esto se suma el impacto ambiental, ya que “entrenar y mantener activos estos sistemas requiere enormes cantidades de energía y agua para enfriar los servidores”, indicó Soto.

Ambos expertos advirtieron sobre la explotación laboral en el entrenamiento de IA, ya que empresas subcontratan a trabajadores en países en desarrollo para filtrar contenido sensible por apenas un dólar al día.

“Es una realidad poco visible, pero profundamente preocupante”, subrayaron.

Al hablar del futuro cercano, Perudo introdujo el concepto de “IA agenciada” (agentic AI), que se trata de una nueva generación de sistemas capaces de actuar por sí mismos.

“Hoy tú tienes que abrir ChatGPT y pedirle algo. Pero la IA agenciada podrá realizar tareas sin que se lo pidas: revisar tu correo, redactar respuestas, gestionar campañas publicitarias o ajustar presupuestos automáticamente”, subrayó.

Sin embargo, enfatizó que el papel humano seguirá siendo crucial.

“El profesional del futuro tendrá compañeros de trabajo artificiales, no robots físicos, sino agentes digitales que ejecuten tareas específicas bajo su dirección. El reto será orquestarlos con inteligencia y criterio ético”.

Los expertos concluyeron con una reflexión.

“Estamos viviendo un cambio más grande que cualquiera de las revoluciones tecnológicas anteriores. La inteligencia artificial no solo transformará la educación, transformará nuestra manera de pensar, de crear y de entender lo que significa ser humano”.