Ayer sábado, un total de 40 bastones blancos se entregaron como parte de las actividades para conmemorar el Día Internacional del Bastón Blanco, fecha que busca visibilizar la importancia de esta herramienta para la autonomía de las personas con discapacidad visual.
El acto, realizado en la Plaza Grande de Mérida, fue organizado por la Red Incluyente por la Discapacidad, en colaboración con la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey) y el Ayuntamiento de Mérida.
Un voluntario se cubrió los ojos para experimentar la sensación de desplazarse sin visión. Guiado por un integrante de la Red Incluyente que utilizaba un bastón blanco, el participante siguió las indicaciones para avanzar con seguridad. La dinámica permitió al público comprender de manera vivencial los desafíos cotidianos que enfrentan las personas con discapacidad visual.
Emelia Hernández Payán, vocal de la Red Incluyente, destacó que cada año se realiza esta ceremonia para reforzar el mensaje de inclusión y fomentar el uso adecuado del bastón blanco.
“No es algo mágico, quienes lo utilizan necesitan recibir un entrenamiento adecuado para que realmente les brinde independencia”, señaló.
Hernández Payán indicó que las personas interesadas pueden recibir capacitación gratuita directamente en la Red Incluyente por la Discapacidad y obtener información sobre los próximos cursos a través de su página de Facebook.
Subrayó que el bastón blanco es mucho más que un objeto: simboliza libertad, autonomía y seguridad para quienes lo usan.
Asimismo, solicitó la apertura de más espacios de difusión y orientación al señalar que la educación y la empatía son las herramientas más poderosas para transformar actitudes.
Durante el evento se recordó la trayectoria de Santiago Navarro Silva, considerado el pionero de la educación especial en Yucatán, cuya labor fue fundamental para abrir espacios educativos a personas con discapacidad visual.
De igual manera, se recalcó que el bastón blanco sigue siendo hoy un símbolo clave de movilidad e inclusión social.
Los integrantes de la red aprovecharon el espacio para hacer un llamado a la sociedad: es fundamental generar conciencia colectiva para eliminar las barreras físicas y sociales que dificultan el uso del bastón blanco.
Uno de los testimonios fue el de María Fernanda Vermes Álvarez, quien tiene baja visión y comenzó a utilizar su bastón en 2006 cuando tenía 12 años, y desde entonces esta herramienta le ha permitido ganar independencia y confianza.
“El bastón es parte de mi vida diaria. Gracias a él puedo salir sola al parque, ir a trabajar, hacer compras o simplemente moverme por la ciudad como cualquier otra persona”.
Sin embargo, también habló de los obstáculos que enfrenta en su día a día, especialmente en el centro de Mérida, donde los vendedores ambulantes suelen ocupar las aceras e impedir el libre tránsito de las personas con discapacidad visual. Por ello, hizo un llamado a la sociedad a ponerse en los zapatos de quienes viven esta realidad, practicar la empatía y respetar los espacios públicos.
María Vermes Álvarez puntualizó la importancia de la capacitación en el uso del bastón blanco, ya que considera que este conocimiento brinda seguridad y permite una participación más plena en la vida social, laboral y cultural de la comunidad.
