Con la llegada del Hanal Pixán, las tradiciones mayas comienzan a sentirse con mayor fuerza en el corazón de Mérida. Desde temprano, la Plaza Grande se transformó el lunes en un escenario lleno de actividad, donde decenas de personas se dieron cita para ultimar los detalles de la muestra de altares tradicionales, que se llevará al cabo el martes.

Turistas y locales observaban con curiosidad cada detalle, mientras los participantes, provenientes de distintos municipios de Yucatán, levantaban las emblemáticas casitas mayas que enmarcarán los altares dedicados a los fieles difuntos

La muestra, que dará inicio a las 10 de la mañana, se ha consolidado como una de las actividades más esperadas de esta época, ya que año con año reúne a municipios de todo Yucatán para compartir sus costumbres, sabores y creencias, manteniendo viva una de las tradiciones más representativas de la identidad yucateca.

Entre los primeros en llegar se encontró Roberto Novelo, originario de Tekantó, quien, junto con doce personas de su comunidad, arribó desde temprano para iniciar la construcción de su casita maya.

“Es la primera vez que participamos y estamos muy emocionados”, comentó mientras acomodaba las maderas que servirán de base.

Explicó que su estructura está elaborada con materiales tradicionales como madera, huano y paja, con el propósito de mantener la autenticidad. Añadió que será hasta el martes cuando coloquen la comida, los animales y los elementos decorativos que darán vida a su altar.

Por su parte, Roberto Coba, originario de Hoctún, relató que él y su equipo salieron de su municipio a las 6:30 de la mañana para llegar a tiempo y comenzar con el armado de su casita maya.

Con una sonrisa, recordó que en ediciones anteriores su equipo ha obtenido el primer lugar y que este año esperan repetir la hazaña.

“Nuestro altar tendrá dulce de yuca, de camote y tejocotes en miel, que ya casi no se elaboran. También colocaremos borreguitos como parte de la ofrenda”, comentó orgulloso.

Para él, participar representa una oportunidad para mostrar el amor por sus raíces y preservar las tradiciones que identifican a su pueblo.

A lo largo de la Plaza Grande se observaba el ir y venir de grupos de hombres trabajando con destreza: cortando maderas, armando y ensamblando las estructuras que pronto se convertirán en pequeñas casas mayas.

El ambiente festivo anunciaba el inicio de una de las celebraciones más queridas por los yucatecos. La muestra de altares no solo es una exhibición visual, sino también un acto de memoria colectiva que une generaciones y refuerza la importancia de honrar a quienes ya partieron.

Este martes, los colores, aromas y sabores del Janal Pixán volverán a llenar la Plaza Grande, recordando que en Yucatán la muerte no significa ausencia, sino una oportunidad para reencontrarse con los seres queridos a través del altar, el alimento y la tradición.