• Arriba de estas líneas, pequeños absortos a teléfonos, aparatos que afectan su salud mental. A la izquierda, médicos revisan una resonancia magnética cerebral. Gracia a un estudio se detectó en la década de los 90 que el cerebro termina de desarrollarse a los 21 años

La nomofobia, abreviación de la expresión en inglés “no mobile phobia”, es la plaga del siglo XXI, que se utiliza para referirse al aislamiento a la gente y que en los jóvenes tiene implicaciones incluso físicas, pero lo más importante es la pérdida progresiva de las facultades mentales esenciales.

El término nomofobia se acuñó en 2008 en Inglaterra, indicó Gianfranco Amato, presidente de los Juristas por la Vida y magistrado en Derecho en Italia, quien alertó sobre este fenómeno que incide en el desarrollo cerebral de los menores de 21 años y que está creando una generación con patologías mentales.

El experto resaltó que el teléfono celular es el primer aparato en la historia de la humanidad que les gusta a todos.

En 2018 el 25.5% de los niños de hasta 10 años tenía un móvil, aunque después de la pandemia el 93.9% de los niños de cero a 10 años tiene uno, puntualizó.

El entrevistado recalcó que esto es un gran problema porque es hasta los 21 años cuando se termina de desarrollar por completo el cerebro humano.

“Se creía que este proceso terminaba en la adolescencia, que ya se tenía un cerebro estructurado y formado, pero no es así. Gracias a la resonancia magnética se descubrió en la década de los 90’s, que para que termine el proceso de desarrollo del cerebro hay que esperar hasta los 21 años”, explicó.

Antes de eso, todo lo que afecta el proceso de desarrollo afecta el producto final del cerebro.

Gianfranco Amato consideró que la nomofobia es la plaga del siglo XXI porque está destruyendo a la gente, sobre todo a la juventud.

También compartió que en 2021 el Senado de Italia realizó un estudio para conocer el impacto del uso de los aparatos digitales.

Se escucharon a psicólogos, psiquiatras, neurólogos y grafólogos, luego se redactó un documento concluyente que señaló que hay daños físicos por el abuso de estos aparatos, tales como la miopía, la obesidad, la hipertensión, los trastornos músculo-esqueléticos y la diabetes.

Además, hay daños psicológicos, como la dicción, alienación, depresión, irracibilidad, agresión, insomnio, insatisfacción y disminución de la empatía.

“Lo más preocupante” es la pérdida progresiva de las facultades mentales esenciales, la capacidad de concentración, la memoria, el espíritu crítico, la adaptabilidad y la capacidad dialéctica, las cuales durante milenos han representado lo que sumariamente llamamos inteligencia.

Todo lo mencionado son los efectos que produce el uso y abuso de smarthphones y videojuegos sobre los menores.

Gianfranco Amato apuntó que en el documento del Senado italiano se enfatizó que al igual que la cocaína, hay implicaciones idénticas químicas, así como afectaciones neurológicas, biológicas y psicológicas.

“Esto es lo que afirma la mayoría de los neurólogos, psiquiatras, psicólogos, pedagogos, grafólogos y miembros de las fuerzas del orden. Cada uno desde su propio punto de vista científico. Es un cuadro alarmante porque evidentemente está destinado a empeorar. Se está atrofiando el cerebro”.

Acorde al documento, en términos técnicos se reduce la neuroplasticidad, o sea, el desarrollo de las áreas cerebrales responsables de las funciones individuales. Un efecto análogo se registra en los niños cuya corporeidad ha sido limitada.

“En los primeros años de vida el conocimiento de sí mismo y del mundo pasa por los cinco sentidos: solicitando principalmente la vista, infrautilizando los otros cuatro sentidos, impide el desarrollo armónico y completo del conocimiento. Esto es lo que ocurre a los niños que pasan demasiado tiempo frente a la pantalla de un iPad o similar”.

“Por todo ello, no es exagerado decir que la tecnología digital está descerebrando a las nuevas generaciones, un fenómeno destinado a caracterizar a la clase dominante del mañana”.

Recomendaciones para evitar la nomofobia

Gianfranco Amato externó que tras la investigación del parlamento italiano emitió algunas posibles medidas correctoras para tratar de frenar este daño a los niños y jóvenes, que son las siguientes:

  • Desalentar el uso de teléfonos inteligentes y videojuegos para niños menores de 14 años.
  • Prohibir el registro en redes sociales para menores de 13 años.
  • Prever la obligación de instalar aplicaciones de control parental y la inhibición del acceso a sitios para adultos en los teléfonos móviles de los menores.
  • Promover el reconocimiento de quienes frecuentan la web.
  • Prohibir el acceso de teléfonos inteligentes en las aulas.
  • Educar a los estudiantes sobre los riesgos asociados con el abuso de dispositivos digitales y la navegación web.
  • Interpretar con equilibrio y espíritu crítico la tendencia epocal a sobreestimar los beneficios de lo digital aplicado a la docencia.
  • Fomentar la lectura en papel y la escritura a mano en las escuelas y el ejercicio de la memoria.

El experto afirmó que esto último es algo que ya pasó en Europa, particularmente en Suecia, que ya experimentó el paroxismo digital, lo cual fracasó y regresaron al lápiz y papel.

Asimismo, destacó que el uso de los aparatos digitales en niños y jóvenes es un gran problema que tiene mucho que ver con la educación, por eso la importancia de que los padres se capaciten en este tema y sepan cómo y cuándo dotar a sus hijos de estos equipos.