Una psicóloga advierte que la comparación constante, la hiperconectividad y la búsqueda de aprobación afectan especialmente a los adolescentes. Ante la falta de estímulos se genera la sensación de vacío
Una psicóloga advierte que la comparación constante, la hiperconectividad y la búsqueda de aprobación afectan especialmente a los adolescentes. Ante la falta de estímulos se genera la sensación de vacío

El uso de las redes sociales y la conectividad afectan el bienestar psicológico, por aspectos como la comparación con vidas que parecen perfectas y la sobrecarga mental, que provoca que el cerebro nunca descanse con tantos estímulos y notificaciones, y modifica el sistema de recompensa, acostumbrando a la persona a una gratificación inmediata y que después le cuesta encontrar satisfacción en lo cotidiano.

Los avances en la tecnología son positivos para muchos sectores, pero en lo que refiere a la salud mental se sabe que el abuso en el uso de las tecnologías, tales como las tabletas, teléfonos celulares y otros dispositivos que conectan a internet, se pueden convertir en la causa de cambios de conducta y modificar la percepción de la realidad.

La psicóloga Giovanna Carolina Mézquita Hoyos manifestó que por ello las nuevas generaciones están más expuestas a problemas de salud mental.

“Las principales problemáticas que hoy viven los jóvenes y adolescentes están relacionadas con la ansiedad, generada por la presión de rendir y cumplir con expectativas sociales y académicas”.

“También aparece una sensación de vacío y de soledad, incluso estando más conectados que nunca a través de las redes”, dijo.

“Esto ocurre porque se comparan constantemente con vidas que parecen perfectas y dejan de escuchar lo que realmente necesitan. Ese exceso de mirar hacia afuera provoca desconexión interna, como si vivieran más pendientes de la aprobación externa que de su propio bienestar”, añadió.

Estrés y agotamiento

Otros problemas importantes, refirió, son el estrés y el agotamiento que surgen de un ritmo de vida muy acelerado desde pequeños, lo cual debilita progresivamente la confianza y la seguridad en sí mismos.

Según indicó, el uso de las redes sociales y la constante conectividad afectan el bienestar psicológico y forman parte de los problemas actuales. Además de la comparación con vidas que parecen perfectas, enfatizó que hay otros efectos también importantes.

Esta afectación puede variar según la edad, pues los efectos se reflejan en las problemáticas de cada etapa.

La especialista explicó que en los adolescentes y jóvenes el impacto suele ser mayor porque están construyendo su identidad y buscan pertenecer.

Los adultos también son afectados por las redes sociales

En adultos se manifiesta de dos maneras principales. Por un lado en el ámbito laboral, la conectividad constante dificulta separar el trabajo de la vida personal y genera la sensación de estar siempre disponibles, lo que aumenta el estrés y reduce los espacios de descanso reales.

Asimismo, aparece la sobre exigencia de mostrarse exitosos, ya sea en lo profesional o en lo personal, lo que alimenta la comparación y la competencia. Esto debilita la sensación de autenticidad por sí mismo.

En personas mayores la afectación puede aparecer como aislamiento, especialmente cuando no logran manejar bien la tecnología o sienten que se están quedando fuera.

Medidas sencillas a las redes sociales

Frente a estos problemas es útil tomar medidas sencillas, y “una de ellas es darse pequeños respiros digitales, como 30 minutos sin celular al despertar y antes de dormir”, consideró.

“También ayuda establecer momentos sin pantallas, por ejemplo al comer, conversar o caminar. Otra opción es silenciar notificaciones para que sea la persona quien decida cuándo revisar el celular”.

La psicóloga destacó que es valioso buscar espacios de conexión real, como salir a la naturaleza, escribir en una libreta o verse con un amigo. Y finalmente, cultivarse en la práctica de la atención plena para entrenar la mente a estar en el presente aunque el teléfono esté cerca.

En el caso de los padres con hijos adolescentes compartió algunos consejos prácticos adicionales.

“Es importante predicar con el ejemplo, porque los adolescentes aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice”.

“También ayuda establecer acuerdos familiares sobre horarios de uso, como dejar los teléfonos fuera del comedor a la hora de cenar”, puntualizó.

Escuchar y dialogar sin juzgar les permite entender mejor el mundo digital de sus hijos y acompañarlos sin imponer. Y sobre todo, ofrecerles experiencias ricas en la vida real, salidas a la naturaleza, deportes, actividades artísticas o simplemente pasar tiempo en familia, para que descubran que la conexión más valiosa no siempre está en una pantalla”.

La profesional señaló que muchos de estos problemas están relacionados con las redes sociales y distraen a las personas de lo más importante: “prestar atención a nuestro interior, a lo que nos habita, a lo que realmente anhelamos”.

“Por eso, más allá de desconectarnos de una pantalla, es fundamental aprender a reconectar con nosotros mismos”.

En su caso, subrayó que algunas de sus formas favoritas de hacerlo son muy simples, pero profundas.

“Me gusta practicar la meditación con vela, que consiste en observar la llama en silencio y respirando profundamente durante los minutos que me sienta dispuesta”.

“También disfruto poner los pies en la tierra, hacer contacto con la naturaleza, observando cosas tan sencillas como el movimiento de las hojas de las plantas. Otra práctica es el movimiento consciente, no con intención artística ni para que se vea de cierta manera, sino simplemente como una liberación espontánea del cuerpo”.

“Me ayuda mucho de igual manera la escritura creativa, donde dejo salir lo que me habita y lo que siento sin expectativas. Y finalmente, encuentro conexión a través de la expresión artística con el dibujo y la pintura, que me permite plasmar mi mundo interior en formas y colores.

Luego expresó que estas prácticas le recuerdan que el bienestar no siempre está en buscar afuera, sino en volver a sí misma y a quienes ama.