La tanatología ayuda a cerrar duelos por pérdidas de seres queridos o mascotas, y evita caer en adicciones o depresión, subraya experta
La tanatología ayuda a cerrar duelos por pérdidas de seres queridos o mascotas, y evita caer en adicciones o depresión, subraya experta

La tanatología es una subespecialidad cuyo objetivo es reacomodar, cambiar hábitos y aprender a disfrutar la vida; también ayuda a cerrar duelos para no caer en adicciones, conductas agresivas o depresivas, explicó la psicóloga y tanatóloga María de Socorro Rico Muñoz.

La profesional en psicología cursó una maestría en Psicoterapia Humanista. Tiene licenciatura y enfoque de enfermería en cuidados paliativos. Es suicidóloga, con especialidad en juicio de intervención, e integrante del Colegio de Psicólogos del Estado de Yucatán.

Enfermedades crónicas, duelos, divorcios, pérdidas, amputaciones y el luto por la muerte de una persona son algunas de las áreas de atención de los tanatólogos.

La cultura mexicana, especialmente, siempre ha estado en contacto con la muerte: las creencias, la espiritualidad, qué pasa después, los deudos y las personas que se quedan. Siempre ha jugado con ese aspecto, pero también le tiene mucho respeto. Hablamos de la muerte como ciclo de vida.

“Yo siempre pienso, y se lo digo a todas las personas, a mis pacientes, que para aprender a morir hay que aprender a vivir”, indicó la tanatóloga en entrevista con Diario de Yucatán.

La tanatología, por su etimología, se enfoca en “thanatos”, en relación con la muerte, pero se hablan de muchos tipos de muertes: en nuestro cuerpo todos los días hay muerte celular, aunque también hay células que se regeneran.

¿Qué es la tanatología?, se le preguntó.

La tanatología en sí no es una licenciatura, es una subespecialidad. Se necesita preparación previa, por ejemplo en psicología, aunque también puede venir de otras áreas como trabajo social o enfermería. Este enfoque tanatológico busca darle sentido a la vida, respondió la especialista.

Cualquier persona puede tener esta subespecialidad, pero debe estar avalada, reiteró. No basta con “un cursito”, porque hablamos del ser humano, de enfermedades crónicas, de duelos, divorcios, pérdidas, amputaciones y luto cuando la persona fallece.

¿Qué circunstancias rodean la tanatología?

La tanatología implica acompañamiento para quien sufre una enfermedad crónica o para pacientes que se les informa que su enfermedad entra en cuidados paliativos y que les dan seis meses o menos de vida.

Hay una gran diferencia, pues hay pacientes crónicos que pueden tener una tanatóloga no porque se vayan a morir, sino para darle sentido al sufrimiento de una enfermedad, por ejemplo un cáncer. Hablar de cáncer no es muerte: hoy hay mucha esperanza. Todos los días tenemos que tener esperanza de vida.

Cuando sabemos que hay una enfermedad crónica o un diagnóstico de menos de seis meses de vida, que entra a cuidados paliativos junto con la tanatología, creemos que ya va a fallecer, y a veces no es así. Hay personas que salen de casa y no regresan. Ese duelo de la persona que se queda también abarca la tanatología.

La experta dijo que si a una persona le amputan piernas o un brazo, la tanatología le dará sentido a ese sufrimiento, así como en los secuestros, la pérdida de padres, de niños pequeños, de casas, de un embarazo —que es un hijo— o de una mascota.

Luego añadió que el apego a las mascotas hace que el duelo sea complicado, y no hay libros ni tiempos que digan “¿cuándo vas a vivir el duelo? ¿Un año?”.

Cada persona es diferente, y cada quien vive el duelo a su forma; a veces lo expresa con enojo, tristeza, cambios de conducta o adicciones, y la tanatología también puede intervenir, recalcó.

“Hablamos de pérdidas materiales, porque son nuestro sustento, nuestro coche, nuestra cartera y nuestro trabajo. Si yo vivo en una parte y me cambian a otra, automáticamente hay un duelo. Entonces, la tanatología es el sentido del sufrimiento ante las pérdidas y el acompañamiento a pacientes terminales en cuidados paliativos”.

Los beneficios que provee un tanatólogo son muchos, entre ellos ayudar a que el comportamiento humano tenga sentido.

“Es fácil decir sentido, pero el sentido se lo tienes que dar a la resiliencia: cuando te pasa algo grave que te afecta y no tienes herramientas para salir adelante. Entonces ese duelo no se cierra”.

“La persona puede quedarse enojada, triste y con la famosa depresión; también hay teorías que dicen que las emociones matan. Te vas consumiendo poco a poco”.

Un tanatólogo puede recalcar que la persona puede cambiar su vida adaptándose. Si antes tenía una mascota, una casa, un familiar o si perdió a un hijo neonato, se reajusta y se reacomoda a la realidad.

“Hay que aprender a vivir y, por tanto, su comportamiento y su conducta pueden conducirla a la felicidad, porque de otro modo esas personas no serán felices. Un duelo es una pérdida; afecta el inconsciente, las emociones y al comportamiento”.

“Se tiene que ver desde la raíz, porque un duelo no cerrado inicia otro duelo, y tiene que cerrar el duelo, no con reemplazos. Una persona es una experiencia, no una receta. Son ciclos de vida. Puede estar enojada, con ira, con preguntas como ‘¿por qué a mí?’, y hay que responder ‘¿por qué no?’ Eso te da una experiencia y algo que tienes que cambiar”.

Para ella, la resiliencia es caerte y volverte a levantar.

“Tal vez en palabras no es fácil, pero con ayuda profesional, con tanatólogos hay que reaprender a vivir y a disfrutar. Ese es el sentido: reaprender a vivir la vida”.

“A lo mejor se preguntan: la persona que haya perdido un hijo, ¿quién eres? Esa persona que estuvo en tu cuerpo dio emociones e ilusiones, y no vive o vive poco tiempo; es un duelo muy cruel. También es cruel cuando las personas se pelean, discuten, se van y ya no regresan por accidente o secuestro. Eso es fatal. Te caes y te puedes levantar, pero cada persona es diferente; por lo tanto, hay técnicas de atención distintas para cada caso”.

En el caso de los cuidados paliativos, son personas que saben que hay un desenlace en meses.

“En los cuidados paliativos lo primero es el acompañamiento. Hay que romper mitos sobre los pronósticos aproximados que dan de vida, porque nadie sabe cuándo va a morir una persona. La teoría dice seis meses o menos, pero a veces hay quienes viven más”.

“¿Qué sucede con este mito? Creen que se termina su vida y no es así. En tanatología y cuidados paliativos decimos: cuando el doctor dice que todo se acabó, nosotros decimos ‘aquí todo inicia’, ¿y cómo? Con cambios en la familia, con ciclos de duelo, de perdón y de conductas. En ocasiones se enojan más, pero para eso estamos nosotros: para darle sentido. El comportamiento de cada persona es distinto y atraviesa muchos cambios.

“La pregunta sería: ‘¿por qué no haces todo antes de que se termine el tiempo sin que te lo diga?’ Por eso, en tanatología, repito, tienes que aprender a vivir como si hoy fuera el último día. Esa mentalidad te permite, si te dan malas noticias, tener otra clase de respuesta; depende de la personalidad”.

También indicó que los cuidados paliativos forman parte de toda una estructura. Primero, al paciente hay que brindarle una muerte digna y sin dolor, con cuidados de aseo, adaptar un cuarto, sin tanto ruido, pero sin aislarlo. Los cuidados paliativos vienen con tratamiento, oxígeno y acompañamiento.

“La persona y sus familiares ya están cansados, porque cuando se da un diagnóstico de ese tipo significa que ya recorrieron hospitales, médicos y tratamientos; incluso el paciente puede ya no querer seguir. El mejor lugar para llegar a los últimos días de vida es su casa. Sin embargo, aquí la familia es muy importante. A veces hay discusiones: he sido testigo de que algunos quieren dejarla en el hospital y otros no. Luego se culpan, dicen que la dejan morir y otros que la quieren llevar a casa”.

Los cuidados paliativos son acompañamiento con tratamientos médicos, apoyo espiritual, familiar y muchos cambios que deben hacerse: necesita cama, quizá cuidados de enfermería. Si tiene cáncer con heridas, todo eso se atiende; lo principal es que muera sin dolor.

Un tanatólogo a veces puede ser profesional de enfermería y a veces no, aclaró. Agregó que el paciente tiene derecho a conocer lo que sospecha; sin embargo, la familia debe estar de acuerdo con si se lo dice o no. Él tendrá medicamento cada ocho horas, verá a alguien que lo atienda o lo inyecte, y se dará cuenta. El tanatólogo acompaña al paciente y trabaja con las familias. Cuando la familia colabora y hay acompañamiento, mueren en paz.

La tanatología es muy importante con los familiares, subrayó. Una enfermedad, un diagnóstico o una pérdida afecta a todos. Si hablamos de cuidados paliativos, la familia es parte esencial de la red de apoyo. Si no hay un familiar cercano, se buscan otras redes de apoyo para que esa persona esté bien.

Con hijos pequeños también trabajamos, porque es un mito decir “los niños no pueden despedirse”. Eso es falso: el niño se da cuenta; en ciertas edades ya saben qué es la muerte y cómo puede suceder. De acuerdo con las edades, sí se puede permitir que explore y se le explique, si se trata de su papá o abuelo. Si no se explica, ahí empieza otro duelo. Y luego les dicen: “se fue al cielo” o “se fue porque te portaste mal”; eso es falso, no se debe hacer, dijo.

Lo principal es el amor, el acompañamiento, la explicación, la comunicación y el sentido de lo que está pasando.

La especialista recordó que Yucatán es uno de los estados con más alto índice de suicidio.

“Imagínese la escena de que alguien decide (suicidarse) por algunas circunstancias, el suicidio es multifactorial. Para quien lo descubre es un duelo muy complejo, que por obligación debe tratarse. Hay impacto de culpabilidad y, según teorías y experiencias, la persona queda con alto riesgo de suicidio también. Entonces esto es importante porque no solo está el impacto, sino que posterior al suicidio hay que tratarlo”.

“Hay que trabajar con todas las personas involucradas y hacer una autopsia psicológica para ver cómo fueron esas 24 horas previas. Por cada suicidio hablamos de mínimo cinco a treinta personas, desde el área personal, amorosa, laboral y escolar. Los tanatólogos son un pilar importante para estas circunstancias dolorosas. La importancia de la tanatología es vital. Si se sabe de alguien que ha vivido todo esto, se tiene que dar seguimiento tanatológico”, enfatizó.— CLAUDIA SIERRA MEDINA DiariodeYucatán

Tanatología Beneficios

La tanatología ayuda a que el comportamiento humano tenga sentido.

Duelo

“Es fácil decir sentido, pero el sentido se lo tienes que dar a la resiliencia: cuando te pasa algo grave que te afecta y no tienes herramientas para salir adelante. Entonces ese duelo no se cierra”, explicó la psicóloga y tanatóloga María de Socorro Rico Muñoz.

Caerte y levantarse

Para ella, la resiliencia es caerte y volverte a levantar.

Consumo

“La persona puede quedarse enojada, triste, con la famosa depresión; también hay teorías que dicen que las emociones matan. Te vas consumiendo poco a poco”, agregó.

Reajuste

Un tanatólogo puede recalcar que la persona puede cambiar su vida adaptándose. Si antes tenía mascota, casa, un familiar o si perdió a un hijo neonato, se reajusta y se reacomoda a la realidad.

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