• Entre los efectos de los aumentos de impuestos a empresas está el estancamiento de los sueldos, de acuerdo con un catedrático de la Uady

Aumentar el Impuesto Sobre Nómina (ISN) del 3% al 3.75% en 2026, como propone el gobierno del Estado, afectará de manera negativa y directa el empleo formal en un contexto económico de desaceleración en el que se encuentra el país y Yucatán, donde el empleo formal está a la baja y esta tendencia podría acelerarse, advirtió Felipe Alonzo Solís, coordinador del cuerpo académico en Comercio y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady) y profesor de la Facultad de Economía.

Entre las implicaciones más preocupantes están el aumento de la presión fiscal sobre empresas, el desincentivo a la inversión, la potencial reducción de empleos formales y la traslación de costos a familias, lo que afectaría su poder adquisitivo.

Como se ha informado, Yucatán se ubica entre los estados con mayor carga fiscal local en México: ocupa el tercer lugar. Por ello, también podrían presentarse repercusiones significativas en el mercado laboral y en la competitividad de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes). Según han expresado empresarios, el incremento al ISN podría reducir la generación de nuevos empleos, limitar la estabilidad laboral y afectar proyectos de inversión en el Estado.

La propuesta del gobierno estatal para aumentar el ISN del 3% al 3.75% en 2026 generó inconformidad en el sector empresarial. El pasado jueves, líderes del Consejo Coordinador Empresarial de Yucatán, respaldados por un centenar de socios, rechazaron enérgicamente esta decisión porque consideran que afectará directamente el empleo y las prestaciones de más de 400 mil trabajadores formales en la entidad.

Entrevistado al respecto, el catedrático Alonzo Solís coincidió en que la medida afectará directamente el empleo formal y podría tener efectos negativos en un contexto económico de desaceleración. Desde el punto de vista estrictamente económico, el ISN es un impuesto que recae sobre el empleo formal y no sobre utilidades o ventas. Al aumentar este impuesto, se incrementa el costo laboral para las empresas, lo que puede tener repercusiones inmediatas en el mercado laboral, declaró.

Preocupante desaceleración económica

Señaló que el gobierno estatal justifica el aumento del ISN argumentando que Yucatán enfrenta una creciente demanda de infraestructura, movilidad y servicios públicos derivada del crecimiento económico de la última década. Pero advirtió: Si bien esta justificación tiene sentido desde una óptica hacendaria, es crucial analizar el momento económico en el que se implementa este ajuste. Tanto México como Yucatán están atravesando una fase de desaceleración.

El profesor destacó que en 2024 el empleo formal crecía a tasas superiores al 3%, pero a mediados de 2025 varias variaciones anuales comenzaron a mostrar números negativos. En agosto de 2025, Yucatán registró 431,270 trabajadores asegurados, más de seis mil menos que un año antes, lo que representa una caída anual de -1.44%, explicó.

Además, mencionó como un factor preocupante la alta informalidad laboral en Yucatán, que alcanza el 59.28%. Seis de cada diez trabajadores están en la informalidad. En un mercado laboral así, cualquier incremento en el costo de contratar formalmente puede reforzar la sustitución hacia el empleo informal, especialmente en periodos de menor crecimiento económico como el que actualmente vivimos, advirtió.

El académico subrayó que, aunque el gobierno presenta el aumento del ISN como un instrumento de política pública para financiar infraestructura, desde una perspectiva económica se trata de un impuesto procíclico que encarece la contratación justo cuando la economía se está desacelerando. Bajo estas condiciones, es razonable anticipar que el ajuste podría tener un efecto moderadamente contractivo sobre el empleo formal en 2026, afirmó.

El entrevistado destacó que la inversión pública puede ser un motor crucial en momentos de enfriamiento económico. Si los recursos derivados del ISN se orientan de manera transparente y eficiente hacia infraestructura productiva y servicios urbanos, podrían compensar parte del efecto negativo en el empleo privado. La obra pública tiene efectos multiplicadores claros sobre la actividad económica, comentó.

Riesgos sobre el empleo formal en Yucatán

Sin embargo, enfatizó que la preocupación central no es el impuesto en sí, sino el momento en que se aplica. Fortalecer las finanzas públicas es importante, pero hacerlo en un año de desaceleración económica implica riesgos sobre el empleo formal. Este tipo de ajustes son más adecuados cuando la economía está en fase de expansión, reiteró.

En resumen, Alonzo Solís advirtió que el aumento al ISN podría frenar la creación de empleo en 2026, pero también podría justificarse si se acompaña de un compromiso explícito del Estado para canalizar esos recursos hacia proyectos de alto impacto. Un pacto de crecimiento entre el gobierno y el sector privado es fundamental para asegurar que la recaudación adicional se traduzca en inversión productiva y en proyectos que beneficien a la sociedad, opinó.

Un pacto de crecimiento entre gobierno y sector privado que garantice que la recaudación adicional se traduzca en inversión productiva y en proyectos de alto impacto podría equilibrar ambos objetivos. Pero es importante reconocer que el contexto económico actual exige prudencia, claridad y una coordinación muy fina para evitar que el ajuste del ISN agrave la desaceleración que ya enfrenta Yucatán, indicó. El llamado es a la prudencia y a la colaboración entre las autoridades y el sector privado, enfatizando la necesidad de un enfoque equilibrado para enfrentar los desafíos económicos actuales en Yucatán, puntualizó.

Diversas instituciones consultadas señalaron que estos ajustes propuestos al ISN en el Paquete Fiscal 2026 de Yucatán podrían tener repercusiones significativas en el mercado laboral y en la competitividad de las Mipymes. Investigaciones realizadas por distintos organismos revelan que este incremento podría reducir la generación de nuevos empleos y limitar la estabilidad laboral, además de afectar proyectos de inversión en el Estado.

Según los análisis, se estima que el aumento en la tasa del ISN podría incrementar la carga fiscal en un 13% para las Mipymes y hasta un 25% para las empresas grandes. A largo plazo, estas medidas podrían fomentar la informalidad al encarecer el empleo formal, afectando a aproximadamente 400 mil trabajadores en Yucatán.

Ante este panorama, empresarios y organizaciones del sector han propuesto alternativas para combatir la informalidad y ampliar la base gravable sin elevar el ISN. Es fundamental mejorar la eficiencia del gasto público y simplificar los trámites administrativos, en lugar de aumentar el impuesto. Esto generaría ingresos sin penalizar la formalidad ni desincentivar las contrataciones, señalaron representantes del sector empresarial.

Hicieron notar que Yucatán mantiene una tasa de ISN del 3% en 2025, con la propuesta de elevarla a entre 3% y 3.75% para 2026. Esta tasa es superior a la de Chiapas (2%), Tabasco (entre 2.5% y 3.5%) y Campeche (3%), pero inferior a la de Quintana Roo, que tiene un 4%. Este contexto coloca a Yucatán como el tercer estado con mayor carga tributaria general en México, de acuerdo con los empresarios locales.

Recordaron que el incremento en el ISN podría perjudicar la competitividad de Yucatán en la región sureste. Mientras otros estados tienen tasas más bajas, un aumento puede hacer que las empresas piensen dos veces antes de invertir aquí, señaló un analista económico.

Con estos datos y análisis, se expone que las decisiones fiscales deben tomarse con cautela, considerando no solo la necesidad de recursos, sino también el impacto que estas medidas pueden tener en la economía local y en el bienestar de los trabajadores. La búsqueda de alternativas que no penalicen la formalidad y fomenten el crecimiento económico se convierte en una prioridad para asegurar un futuro próspero para Yucatán.

David Domínguez Massa, reportero de la Agencia Informativa Megamedia- Tiene 41 años de trayectoria periodística, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2000. Premio Nacional de Periodismo en 2006, se especializa en temas de política, gobierno y electorales.