Integrantes de la familia Zavala levantan sus palcos y de compañeros como apoyo para preservar la tradición taurina de la Feria de Reyes
Integrantes de la familia Zavala levantan sus palcos y de compañeros como apoyo para preservar la tradición taurina de la Feria de Reyes

TIZIMÍN.— Con el paso de los años, la construcción del ruedo artesanal donde se realiza la tradicional fiesta taurina con más de un siglo de historia ha experimentado transformaciones importantes técnicas en herramientas y diseño, sin perder la esencia que le da identidad y valor cultural a esta celebración.

Una de las familias que mantiene vivo este legado ancestral es Zavala, que suma ya cuatro generaciones de palqueros comprometidos con la edificación de la plaza de toros, motivados por su fe y devoción a los Tres Santos Reyes.

Aunque su encomienda original es la construcción de un solo palco, la experiencia y la responsabilidad adquiridas con los años los ha llevado a apoyar a otros palqueros que, por motivos de salud o falta de tiempo de las nuevas generaciones, no han podido cumplir con esta tarea. En esta ocasión, la familia Zavala se ha encargado de elaborar 10 palcos.

Pablo Jesús Zavala González relató que junto con su hijo, Manuel Zavala Borges, y su nieto, José Manuel Zavala Pérez, no solo construyen el palco que les corresponde por tradición, sino también aquellos que asumieron como encargo de sus compañeros. Recordó que esta tradición inició hace más de 100 años con su abuelo Albino Zavala Cocom y continuó con su padre, Pablo Zavala Cocom, cuando la feria se realizaba en el centro de la ciudad y ahí mismo se levantaba la plaza de toros.

Desde niño aprendió el oficio, tal como hoy lo inculcó a su hijo y a su nieto, desde ir al monte a seleccionar y cortar la madera, hasta excavar las pocetas y levantar el palco.

Narró que con el paso del tiempo, los palqueros se han convertido en verdaderos “arquitectos” del ruedo artesanal, logrando que las estructuras sean más precisas, resistentes y estéticas.

Entre los cambios más visibles está el diseño de las escaleras, que antes se dividían en ambos lados y ahora se construyen de un solo costado, así como tablados mejor nivelados.

“Las nuevas generaciones traemos nuevas ideas, mejores amarres y, en muchos casos, estudios que nuestros padres no tuvieron” señaló Zavala González, quien añadió que hoy incluso se aplican conocimientos de matemáticas para las medidas y cálculos.

Asimismo, indicó que las herramientas han cambiado, ya que antes solo se utilizaba el machete y ahora la motosierra permite trabajar con mayor rapidez y menos desgaste físico.

Estos avances han reducido significativamente el tiempo de construcción, al grado de que, en manos experimentadas un palco puede quedar listo en un solo día. Sin embargo, dijo que la responsabilidad es mayor, pues sobre estas estructuras se congregan cientos de personas, por lo que no puede haber fallas.

Como en todo trabajo artesanal, los riesgos están presentes, caídas y lesiones forman parte de los peligros a los que se afrontan.

El entrevistado manifestó que uno de sus compañeros sufrió recientemente un accidente al caerse y él mismo resultó con una herida en la mano tras machucarse un dedo en días pasados.

“Nos arriesgamos, pero todo esto es por tradición y por devoción a los Tres Reyes. Vale la pena”, expresó.

Colaboradora de Megamedia en municipios del oriente de Yucatán desde junio de 2009. Cubre noticias generales en las comunidades de esta región: política, gobierno, campo, ganadería, sucesos policíacos, religión, artes y cultura.