Venezolanos radicados en Mérida que se reunieron la tarde del sábado en el Monumento a la Patria para manifestar su postura ante la situación política que atraviesa Venezuela. Entre banderas, consignas y el canto del himno nacional, los asistentes expresaron su visión sobre los acontecimientos recientes y el futuro de su país.
Daisy Milena Ayala Lozano afirmó que Venezuela ha vivido “26 años de sufrimiento bajo un gobierno narcocorrupto”, periodo que, dijo, “desangró al país”, provocando la separación de familias, el exilio forzado de millones de ciudadanos —muchos cruzando fronteras peligrosas— y la muerte de personas durante protestas.
La venezolana expresó sentirse feliz ante la expectativa de que Venezuela “va a cambiar”. Señaló que el nuevo liderazgo, en su opinión, “no va a ser socialista ni comunista”, sino que buscará “poner orden” en el país, comparándolo con lo que ocurre en Estados Unidos.
Respecto a la participación de Estados Unidos, rechazó que el interés sea únicamente el petróleo. Afirmó que el petróleo venezolano “nunca ha estado realmente en manos de Venezuela”, sino bajo el control de Rusia y China debido a las deudas del país, por lo que consideró que la intervención representa una “liberación”, comparable a la de Simón Bolívar.
Aseguró que las acciones fueron dirigidas “estratégicamente contra el gobierno” y no contra civiles, luego de que este se negara a negociar.
Ayala Lozano sostuvo que, pese a la corrupción, el gobierno “no ha podido acabar con la riqueza de Venezuela”, país que describió como “la pobre niña rica”, en referencia a sus recursos naturales como petróleo, oro, hierro y bauxita.
También expresó su deseo de regresar a una Venezuela “sin persecución ni robos”, y recordó al país que “recibía a españoles, portugueses, italianos y franceses”, con la esperanza de que vuelva a ser un lugar abierto y sin xenofobia. No obstante, manifestó preocupación por su familia que aún permanece en Venezuela, aunque dijo confiar en que “están bien”.
Otro de los testimonios fue el de Corina Bello, quien relató que en 1987, tras escuchar a su padre quejarse de la corrupción política, le advirtió que Venezuela “se iba a volver comunista”, afirmación que entonces fue rechazada. En 1999, cuando Hugo Chávez ganó la presidencia, su padre la llamó, lo que ella interpretó como una confirmación de aquella advertencia.
Bello calificó el gobierno de Chávez como “un cáncer” y aseguró sentirse “feliz de haber salido” de Venezuela. Relató que antes de emigrar a México en 2003 tuvo la visión de “Venezuela chorreando sangre” y que advirtió a una amiga sobre la violencia que vendría, la cual —afirmó— posteriormente se cumplió.
Venezuela sin Nicolás Maduro
Sobre la situación actual, dijo percibir un “vacío” de poder, que —según su opinión— existía incluso antes de la salida de Nicolás Maduro. Afirmó que el presidente legítimo es Edmundo González y expresó la expectativa de que los militares “lo apoyen legalmente”.
También se refirió a la intervención de Estados Unidos y a una declaración de Donald Trump sobre no dejar un vacío de poder y respaldar una transición, aunque aclaró que no pudo confirmar si Trump manifestó apoyo directo a María Corina Machado, ya que no vio la conferencia de prensa (Donald Trump dijo que por el momento María Corina no cuenta con apoyo, por lo que no podría asumir el poder).
En su intervención, Bello señaló que vive en México desde 2003, se naturalizó mexicana y participa actualmente en un grupo de oposición al gobierno mexicano. Aseguró que durante su proceso de naturalización en 2008 advirtió a un secretario de Relaciones Exteriores en Yucatán que no debían permitir la llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder, pues México se convertiría en “otra Venezuela”. Añadió que, desde 2003, había “células chavistas asesorando y apoyando a López Obrador”.
A la concentración también acudió Pedro Álvarez, venezolano que reside en Mérida desde hace cinco años, quien señaló que se encontraba en el lugar para celebrar lo que consideró un “gran triunfo” para su país. Expresó “inmensa felicidad” ante lo que percibe como una intervención estadounidense en Venezuela, al describir la situación previa como una dictadura.
Pedro Álvarez explicó que emigró debido a que la situación económica estaba “demasiado deteriorada”, al señalar que la devaluación llevó a que “un dólar equivaliera a 500 bolívares” y que los salarios resultaran insuficientes. Consideró la intervención como un “progreso hacia nuestra Venezuela” y expresó su esperanza de que todo sea en beneficio del país.
La manifestación reunió a alrededor de una decena de venezolanos. Conforme cayó la noche terminando entre baile cantos y consignas de libertad, algunas voces señalaron que lo ocurrido representa, para ellos, no solo el fin de una etapa política, sino el camino real hacia una verdadera democracia








