Yucatán figura entre los 10 primeros lugares del país por embarazos infantiles, subsecuentes en adolescentes mayas, por lo cual este fenómeno no solo es un problema de salud pública, sino también una cuestión de derechos humanos, que urge la atención de las autoridades, afirmó en entrevista Rocío Quintal López, investigadora del Centro de Investigaciones “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).
La investigadora detalló que en 2023, el estado registró cifras preocupantes: 1.54 embarazos por cada mil niñas de 10 a 14 años, y 41.57 por cada mil adolescentes de 15 a 19 años.
“Estos datos son aún más alarmantes en ciertos municipios, donde las tasas son cinco a veinte veces mayores que la media estatal”, agregó.
La especialista reveló que, de acuerdo con la Dirección General de Salud e información del Consejo Nacional de Población (Conapo) y proyecciones de la población de los municipios de México, en 2022 los 10 municipios de Yucatán con el mayor número de embarazos infantiles y adolescentes entre los 10 y 14 años de edad son Chemax, San Felipe, Sacalum, Suma, Chichimilá, Timucuy, Tahdziú, Tahmek, Maxcanú y Kaua.
En tanto, los 10 municipios con más casos de embarazos infantiles en ese mismo año entre 15 a 19 años de edad fueron Muxupip, Dzilam de Bravo, Abalá, Tekit, Tinum, Peto, Tecoh, Chemax y Kanasín.
Problema desatendido
La investigadora declaró que lamentablemente, lejos de atender este problema, el actual gobierno del Estado desmantela mecanismos y políticas públicas que había para atender esta situación, como el Grupo Estatal de Prevención del Embarazo en Adolescentes (Gepea), en el que participaban el gobierno, sociedad civil, academia y paraestatales (40 instituciones).
Desde hace más de un año no sesiona la Gepea, pues fue desmantelado en la Secretaría de la Mujeres (Semujeres), dependencia estatal en la que Rocío Quintal fue subsecretaria de Planeación y renunció en febrero de 2025.
En entrevista que concedió al Diario, explicó que “realizamos un estudio cualitativo en seis municipios de Yucatán y encontramos que factores estructurales como la marginación económica, la deserción escolar y la discriminación social están fuertemente asociados al embarazo subsecuente en adolescentes mayas”.
“Adicionalmente, hay factores simbólicos, como el paradigma de que ser mujer implica ser madre y un sistema de creencias que normaliza el embarazo en la adolescencia”.
Respecto a la deserción escolar, aclaró que las jóvenes en situación de embarazo subsecuente no desertan por su estado, sino que ya estaban fuera del circuito escolar cuando se embarazaron. Asimismo, mencionó que la violencia sexual dirigida a niñas y adolescentes incrementa el riesgo de embarazos infantiles o adolescentes.
“En 2012 Yucatán ocupó el tercer lugar en relaciones asimétricas durante la primera relación sexual de menores, en 2021 el 3.3% de las mujeres de 15 años y más reportó haber tenido relaciones sin consentimiento”, enfatizó.
En la zona rural en la población urbano-popular también se registraban jóvenes yucatecas con más altos índices de marginalidad y de embarazo, señaló.
En la mayoría de los casos, fue su primer o único embarazo y la edad predominante fue entre los 15 y 17 años sin distinción por niveles de marginalidad.
Para estas jóvenes, la deserción escolar y dedicación a las labores domésticas van de la mano.
Prácticas riesgosas
“Las uniones y embarazos tempranos en Yucatán estaban relacionados con prácticas sexuales de riesgo y con la marginación en la que desde entonces vivía un número importante de las comunidades mayas del interior del estado”.
“Así que el 70% de las jóvenes de comunidades mayas que tienen relaciones sexuales antes del matrimonio resultaba embarazada, ya que tenían relaciones sexuales no planeadas y sin uso de algún método anticonceptivo”, indicó.
El embarazo subsecuente —casos de jóvenes que entre los 15 y 19 años de edad ya van por su segundo o tercer embarazo—, agrava las condiciones físicas, emocionales y educativas de las adolescentes, lo que se convierte en un factor reproductor para la pobreza para las adolescentes, refirió.
“Este fenómeno no es un ejercicio de autonomía, sino que se encuentra inmerso en condiciones de desventaja social y económica. Cuando la maternidad se impone como un destino inevitable y en condiciones de desventaja, se limita el reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres en estas condiciones”, aseguró.
La entrevistada citó a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que desde 2014 manifestó que los embarazos subsecuentes son más comunes de lo que se reconoce oficialmente.
“El Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) destaca que estos embarazos están vinculados a una iniciación sexual temprana y un acceso limitado a servicios de salud sexual y reproductiva”, añadió.
En un conversatorio reciente donde presentó esta investigación, la autora destacó que no solo la falta de educación sexual agrava el problema, sino que también la negación de la pareja de usar los preservativos cuando se le solicita.
“No hay un verdadero apoyo de las autoridades”, recalcó la especialista.
En su opinión, es urgente diseñar políticas públicas que aborden de manera integral los factores que contribuyen al embarazo subsecuente.
“Es fundamental que estas políticas consideren los contextos estructurales, simbólicos y socioculturales que afectan a las adolescentes, y que se implementen de manera efectiva en las comunidades mayas”, aseveró.
La investigadora resaltó la importancia de que se visibilice este problema del embarazo en adolescentes, así como generar un llamado a la acción para que se tomen decisiones informadas y se protejan los derechos de las jóvenes en Yucatán, contribuyendo así a su bienestar y desarrollo integral.— DAVID DOMÍNGUEZ MASSA
Embarazo subsecuente Al alza índice de casos
Rocío Quintal López comparte cómo está el panorama respecto a este problema.
Son más comunes
La investigadora citó a la Organización Mundial de la Salud, que desde 2014 manifestó que los embarazos subsecuentes son más comunes de lo que se reconoce oficialmente.
Factores
“El Fondo de Población de las Naciones Unidas destaca que estos embarazos están vinculados a una iniciación sexual temprana y un acceso limitado a servicios de salud sexual y reproductiva”.
Se agrava problema
En un conversatorio reciente donde presentó esta investigación, destacó que no solo la falta de educación sexual agrava el problema, sino que también la negación de la pareja de usar los preservativos. Opinó que urge diseñar políticas públicas que aborden de manera integral los factores que contribuyen al embarazo subsecuente.
