• Usuarios señalan que el empeño les permite enfrentar gastos sin perder definitivamente sus bienes

Concluidas las festividades decembrinas, la presión económica vuelve a sentirse en miles de hogares yucatecos. Los gastos acumulados de fin de año obligan a muchas familias a buscar liquidez inmediata y una de las opciones más recurrentes son las casas de empeño, que incrementan su actividad durante las primeras semanas de enero.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México operan más de 10,000 casas de empeño.

Esto refleja la magnitud de este sector y su peso dentro de la economía cotidiana, especialmente en contextos de crisis financiera como la llamada “cuesta de enero”.

Sin embargo, este crecimiento también ha expuesto prácticas irregulares.

La proliferación de casas de empeño que operan fuera del marco legal ha impactado tanto a los establecimientos formales como a los ciudadanos, quienes ante la necesidad aceptan condiciones poco favorables, con tasas de interés que superan el 20% y sin certeza de recuperar los bienes empeñados.

La Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Prendarios (Amespre) calcula que operan unas 8,800 casas de empeño en el país.

Hace algunos años la propia asociación detectó que cerca de 2,000 de estos negocios funcionaban de manera irregular, aunque varios cambiaron de giro debido a la presión de las autoridades.

Según la información del Inegi, en la Península de Yucatán el crecimiento de estos establecimientos ha sido constante durante los últimos ocho años.

Actualmente se contabilizan 670 casas de empeño, de las cuales 390 se ubican en Yucatán, 194 en Quintana Roo y 83 en Campeche.

El aumento ha sido acelerado: en 2014 solo existía una casa de empeño autorizada en Yucatán, cifra que se multiplicó en forma notable a partir de 2015 y se mantiene hasta la fecha.

El impacto de la “cuesta de enero” se refleja en las historias de quienes acuden a estos negocios.

David Aguilar Canché, entrevistado al salir de una casa de empeño en el Centro Histórico de Mérida, relató que tuvo que dejar en prenda varias alhajas de oro para enfrentar los gastos de inicio de año.

Aunque no es una decisión sencilla, dijo, el empeño le permite obtener dinero inmediato sin perder definitivamente sus bienes.

“Uno empeña porque no hay de otra en estas fechas. La ventaja es que puedes recuperar tus cosas si te organizas y pagas a tiempo”, comentó.

Aguilar Canché explicó que opta por este esquema porque le ofrecen plazos cortos y pagos distribuidos, lo que le da margen para recuperar artículos familiares y alhajas de oro.

Asimismo, recomendó comparar entre distintas casas de empeño antes de decidirse, ya que las valuaciones y los montos que ofrecen pueden variar considerablemente.

“Hay que buscar dónde te den más por el oro o por lo que llevas, porque sí hay diferencia”, refirió.

Además de representar una opción de financiamiento, estos establecimientos funcionan como un mercado alternativo para quienes buscan adquirir electrodomésticos y aparatos electrónicos a menor precio.

Muchos de estos artículos salen a la venta cuando no son refrendados a tiempo o los propietarios deciden venderlos definitivamente para obtener mayor efectivo.

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