Un adiestrador señala que en Yucatán no hay un censo de los perros de servicio o de apoyo emocional
Un adiestrador señala que en Yucatán no hay un censo de los perros de servicio o de apoyo emocional

Este año los reyes caninos del Carnaval de Mérida fueron presentados como perros de apoyo emocional, animales que realizan visitas a determinados lugares.

Sin embargo, surge la pregunta: ¿realmente se conoce qué significa que un perro sea de apoyo emocional y cuál es la diferencia con un perro de servicio?

Ante esta interrogante se consultó a Rashid Cortázar, adiestrador canino y uno de los tres entrenadores certificados en la ciudad para este tipo de perros.

Rashid Cortázar explicó que el perro de apoyo emocional, como su nombre lo indica, es un perro que brinda acompañamiento y apoyo. Puede ser de cualquier raza y, dependiendo del país, debe cumplir con ciertas características.

En el caso de México, estos perros no deben pesar más de 13 kilogramos y generalmente son de talla pequeña o mediana.

El adiestrador detalló que se les llama perros de apoyo emocional porque acompañan a las personas y les brindan contención en momentos específicos.

Incluso, mencionó que un psicólogo puede recomendarlos, ya que su función principal es ayudar en situaciones de estrés, nerviosismo o ansiedad, con el objetivo de generar relajación y bienestar emocional.

Para que un perro sea considerado de apoyo emocional, se requiere que cuente al menos con obediencia básica. En caso de que se planee viajar con él, es necesaria una obediencia avanzada.

En contraste, explicó, un perro de servicio requiere un entrenamiento especial y profesional.

Existen distintos tipos de perros de servicio, como aquellos destinados a personas con discapacidad motriz o auditiva, para niños con autismo, perros de alerta y otros de alerta médica, como los utilizados por personas que padecen epilepsia.

Rashid Cortázar también señaló la existencia de los perros de servicio psiquiátrico, los cuales cumplen una función aún más especializada, pues apoyan a personas con trastornos más severos, como depresiones profundas, esquizofrenia o conductas suicidas.

Para este tipo de servicio, subrayó, es indispensable que las condiciones estén previamente diagnosticadas por profesionales de la salud.

El adiestrador indicó que un perro de apoyo emocional puede ser la propia mascota de una persona, siempre y cuando reciba la capacitación adecuada.

Respecto a la regularización de este tipo de perros en la ciudad o en el estado, mencionó que actualmente es inexistente, por lo que tampoco se cuenta con un censo que registre la cantidad de perros de servicio o de apoyo emocional en Yucatán.

Se destacó que en Mérida existen algunos certificadores de perros de servicio y de apoyo.

Entre ellos está Rashid Cortázar, quien además es embajador de perros guía en Argentina, así como a Alejandra Bracho, certificada en Estados Unidos y Europa.

No obstante, se señaló que podría haber uno o dos certificadores más.

Uno de los temas que más se repite, explicó Cortázar, es la desacreditación de los perros de apoyo emocional y de servicio, ya que en muchas ocasiones se hacen pasar mascotas comunes como si fueran perros entrenados para estas funciones.

Diferencia en el comportamiento

Él compartió una anécdota en la que trabajó con un perro de servicio a bordo de un avión, donde incluso las aeromozas notaron la diferencia en su comportamiento y expresaron con sorpresa: “Wow, este sí está entrenado”.

Ante esta situación, relató que, en conversaciones con el personal de vuelo, le comentaron que con frecuencia suben al avión perros que son presentados como de servicio o de apoyo, pero que no cuentan con un entrenamiento real, o cuyos supuestos certificados no tienen validez alguna.

En muchos casos, explicó, las personas actúan así por el deseo de llevar a sus mascotas a todos lados, como al supermercado o a la cabina del avión, evitando que viajen en la parte inferior.

Sin embargo, advirtió que estas prácticas desacreditan el trabajo y la formación de los verdaderos perros de apoyo y de servicio porque las mascotas, por más queridas que sean, no cuentan con el entrenamiento necesario para cumplir con estas funciones.

El entrevistado subrayó que un perro de apoyo emocional no tiene la obligación de ingresar a restaurantes ni de acompañar a su dueño a todos los espacios, su función está enfocada en situaciones muy específicas.

En relación con los reyes caninos, reconoció y respaldó que sean promovidos como perros de servicio, destacando que recibieron un proceso de rehabilitación y posteriormente un entrenamiento que les permitió convertirse en perros de apoyo emocional.