• Una caída en el turismo internacional afectaría mucho a Yucatán, advierte un economista. En la imagen, la llegada de un crucero a Progreso

Yucatán parece muy lejano a la situación que se originó con la intervención de Estados Unidos en Venezuela, pero hay amenazas a la economía yucateca que no se deben perder de vista, alerta el economista Javier Becerril García.

De acuerdo con el profesor investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), son previsibles impactos en el turismo, que es palanca de la economía yucateca, y en operaciones relacionadas con el comercio internacional.

Además, advierte de riesgos de mayor inflación a consecuencia de alzas internacionales en los combustibles, que inevitablemente influirán en el transporte de mercancías y en la producción de bienes y servicios.

También hace notar aspectos vinculados con el sector público, que se debe preparar para un eventual entorno económico muy distinto al de ahora.

El Ejecutivo estatal, señala, debería “armarse de un equipo de asesores de excelencia” y cuidar el presupuesto del “autollamado paquete histórico” de 66 mil millones de pesos.

“El riesgo es amplio y puede bajar a escala local, es decir, en el Estado, aunque el epicentro parezca lejano, en Venezuela”, recalca.

Ángulos de impacto

Desde Alemania, donde, como ya informamos, se encuentra con motivo de actividades docentes y de investigación, el doctor Becerril ofrece un análisis de la situación de Venezuela en tres vertientes: en el mundo, en México y en Yucatán.

En el caso específico de Yucatán subraya que la economía, de vocación turística por excelencia, es muy sensible por tres factores:

  • a) Turismo y conectividad.— Si hay tensión hemisférica y se encarecen los seguros y la logística (alza de combustibles), o cae el interés en el destino turístico, habrá un impacto en ocupación, servicios, empleo directo e indirecto en la capital yucateca, los pueblos mágicos y toda la costa esmeralda, incluyendo los corredores turísticos.

El efecto podría ser mayúsculo por el incipiente desempeño de la economía yucateca en los últimos tres años. Además, aún es un flagelo el amplio sector informal de la economía (57%) y Mérida figura entre las ciudades más caras para vivir, reflejado esto en la compra y renta de vivienda y el pago de servicios básicos como salud y educación.

  • b) Inflación importada por el alza internacional de combustibles y el incremento en el costo logístico (o nuevas rutas terrestres y marítimas).— Un aumento en el precio de gasolina y diésel impactará en toda la economía yucateca, presionando el transporte, producción y distribución de bienes, servicios y alimentos, y el costo de las obras públicas, entre ellas las más emblemáticas: puerto de altura, tren de carga y Polos de Desarrollo del Bienestar (alza de costos no incluida en el “paquete histórico” del Presupuesto), así como un gran abanico de proyectos privados.
  • c) Las transferencias federales. Los calendarios del gasto orientado a Yucatán podrían tener una “reprogramación” si el presupuesto federal se “reajusta” por presiones del tipo de cambio, servicios de deuda, mayor costo en seguridad y migración, generando impactos en la entidad.

Hay que recordar que más del 70 por ciento del “paquete histórico” (como le llama el gobierno de Joaquín Díaz Mena) proviene de la Federación y está sujeto a voluntad política.

Efectos en el gasto

El economista de la Uady también dice lo siguiente:

  • El tipo de cambio tiene efectos directos e indirectos en el gasto estatal. Impacta en costos de los insumos importados en obra, equipos, tecnología, materiales, medicamentos, equipo médico, etcétera, y en un abanico muy amplio de bienes y servicios importados. También tiene efectos en la priorización de proyectos públicos con alto componente local.
  • Hay también afectaciones en el comercio regional y los puertos yucatecos. Progreso es un nodo (un “hub” en la jerga anglosajona). Si Estados Unidos acelera la reconfiguración, su estrategia energética y seguridad regional, así como los flujos marítimos (entre ellos aduanas, seguros, inspecciones, cumplimientos, etcétera), la economía yucateca resentiría impactos reflejados en alza de costos logísticos, competitividad exportadora (alimentos, manufactura, etcétera), y tiempos en la salida y llegada de exportaciones e importaciones.

¿Para los americanos?

—La narrativa de la Casa Blanca sobre un hemisferio occidental es también motivo de reflexión. Involucra a todo el continente americano, de momento desde Alaska hasta la Patagonia Argentina, pero no hay que hacer a un lado el interés de la administración de Donald Trump en la compra o presión por adquirir Groenlandia a Dinamarca.

—A esto último se debe el calificativo de la nueva doctrina “Donroe”, en alusión a la Doctrina Monroe de “América para los americanos”, en una clara y abierta contradicción que sanciona y critica la invasión rusa en Ucrania, o de China en Taiwán, pero considera que Estados Unidos es libre de invadir Venezuela y Groenlandia.

—De esta forma, se tendrá que aumentar la vigilancia en rutas terrestres y marítimas y desplazar economías ilícitas. Esto presionará al alza la inversión en seguridad. El “paquete histórico” de Yucatán tendría que ser modificado para considerar más gasto preventivo: tecnología, coordinación y programas comunitarios.

—El Ejecutivo yucateco debería blindar el autollamado “paquete histórico” ante el escenario internacional: inflación, tipo de cambio, precios de la energía, cuidado de la obra pública, salud (medicinas y todos sus insumos), educación (y su equipamiento tecnológico), y seguridad pública (tecnología y equipamiento).

—Es imprescindible tener reglas de priorización en el gasto estatal, sosteniendo el gasto multiplicador local: empleo, calidad de agua, salud, movilidad y protección social de las familias más vulnerables. Se tendrá que dar prioridad a la cláusulas anticosto en contratos ya establecidos con el Ejecutivo estatal, por ajuste inflacionario, compras consolidadas y calendarización.

—Es importante un fondo de contingencia operativo, repensar la estrategia turística con campañas de confianza, diversificación de opciones, fortalecimiento del turismo local y nacional, y, con ello, amortiguar la posible caída del turismo internacional. El turismo es la palanca económica de Yucatán.

México y el mundo

Con las alusiones a Yucatán, el economista refuerza sus señalamientos de que la caída del gobierno de Nicolás Maduro por la operación militar de Estados Unidos no se reduce a implicaciones en Venezuela, sino que ha desatado en todo el mundo vulnerabilidad en capacidades de seguridad, energía, control de rutas marítimas y control financiero.

“Ahora es evidente, y se señala sin tapujos, que el petróleo en suelo venezolano es la palanca de poder y señal de mercado (vía precios y volumen)”, apunta. “La narrativa de la Casa Blanca bajo la administración Trump está ejerciendo presión sobre el control y administración de las ventas y distribución del petróleo venezolano, aunado a la negociación de ‘barriles de petróleo’ y apertura para nuevas inversiones y mejoras en infraestructura”.

Específicamente el impacto internacional gira en el “Riesgo geopolítico”, ahora no solo por Venezuela, sino que la intervención ha generado un precedente que se traduce en mayor incertidumbre sobre la soberanía y posibles sanciones en todas las naciones, puntualiza.

Mensaje a China y Rusia

A continuación indica:

—También es evidente la nueva “reconfiguración” del flujo comercial del crudo venezolano, regresando a mercados occidentales bajo control y condicionalidad, y con ello se presionan los precios a mediano y corto plazo.

—Las otras dos potencias —Rusia y la República Popular China— han recibido el mensaje directo de Estados Unidos: el uso de la fuerza militar para “reposicionar” el activo estratégico llamado petróleo.

—Por su parte, China y Rusia ahora experimentan una “ruptura” de vínculos con Venezuela, todo ello por la evidente insolvencia de pagos a sus acreedores y socios comerciales asiáticos. Es decir, China pierde un socio cercano y Rusia califica el acto como “una violación de soberanía”.

—Esto es lo que precisamente genera un nuevo “orden global”. Rusia y China tendrán que blindar sus inversiones (con nuevas cláusulas en sus tratados comerciales, garantías significativas, diversificación, y aumentar su protección y seguridad), ampliando sus alternativas financieras, comerciales y de seguros, y con ello reducir su vulnerabilidad a sanciones y control de occidente, en particular de Estados Unidos.

Las reacciones en México

En cuanto al ámbito nacional, dice que esta situación ha obligado al gobierno de México a replantear la política exterior en temas de soberanía, bajo la narrativa de “no intervención” y para evitar fricciones con su mayor socio comercial, el país vecino del norte.

—También formula, entre otros, los siguientes conceptos:

—En principio, México expresa su condena por la acción militar unilateral de EE. UU. sobre Venezuela, lo que podría generar tensiones retóricas sin ruptura económica profunda, porque tenemos una integración comercial con el T-MEC, desde el TLCAN 1994, y su renegociación-renovación en 2020, hoy T-MEC. Además de la dependencia logística y la coyuntura fiscal.

—El tipo de cambio fluctúa bajo tres fuerzas:

  • a) Global. Las fluctuaciones por eventos que generan incertidumbre tienden a fortalecer el dólar americano y a presionar monedas emergentes, como el peso mexicano.
  • b) Vía energía. México es un exportador natural de petróleo crudo e importador neto de combustibles refinados y derivados de petróleo. Así, la volatilidad petrolera global puede ser “ambivalente”, es decir, mejora ingresos fiscales para el gobierno federal si sube el precio del crudo, pero encarece los combustibles refinados –gasolinas y diésel—lo que genera alza en los precios nacionales y, por consiguiente, inflación. Es decir, se encarece más la vida de las familias mexicanas.
  • c) Vía política exterior de Estados Unidos. Si este episodio endurece la agenda de seguridad y posibles sanciones, contagiará las relaciones hemisféricas, subiendo la prima de riesgo regional.

—En la relación de comercio internacional, en particular México y Estados Unidos, el caso de Venezuela aceleró un patrón: usar la relación comercial como instrumento de seguridad para el vecino país, profundizando sanciones, control de cumplimiento y trazabilidad.

—Así, México tendrá que enfrentarse a lo siguiente:

  • 1) Mayores costos de cumplimiento para las empresas con exposición a cadenas sensibles.
  • 2) Riesgo reputacional si hay triangulación accidental.
  • 3) Presión para alinearse a cooperar en materia de seguridad.

Después de exponer una serie de conceptos sobre el nuevo escenario internacional, el profesor investigador de la Uady hace hincapié en que la agenda de impactos es amplia para México en los temas migratorio y de mercado laboral.

“Un ejemplo: si Venezuela entra en fase de caos fiscal, comercial y empleo puede detonar la migración regional y México podría tener impactos en la presión de las rutas migratorias, costos humanitarios y gestión fronteriza, así como tensiones sociales locales en ciudades receptoras del flujo migratorio, y esto es muy probable que suceda en el corto plazo”, manifiesta.

“Un tema sensible para la economía mexicana son las finanzas públicas de 2026 a nivel federal”, agrega. “Sin profundizar en el Paquete de Egresos de la Federación (PEF), el margen de maniobra fiscal es muy rígido, debido a los compromisos: pensiones, servicio de deuda, transferencias y proyectos prioritarios de infraestructura, así como compromisos de sector salud y educativo”.

“La coyuntura venezolana podría aumentar el valor de fondos de estabilidad y contingencias, coberturas (seguros) y prudencia en los precios del petróleo”, apunta.