La reaparición de casos de sarampión en distintos estados, y la transmisión que comienza a prolongarse más de lo esperado, ha puesto a México en una lucha contra el reloj para evitar el regreso del sarampión endémico, lo que implicaría la pérdida del estatus como nación libre de esta enfermedad.

Aunque en Yucatán el año pasado solo se registró un caso, y en lo que va del 2026 al momento solo hay una sospecha de un caso, aún no confirmado, hay que mantenerse alertas.

El sarampión se considera la enfermedad más contagiosa que existe en el mundo y la entidad no está exenta de un incremento de casos, que podría acrecentarse en los próximos meses.

Así lo hizo saber el doctor Narces Alcocer Ayuso, médico epidemiólogo, quien afirmó que una sola persona infectada puede transmitir el virus hasta a 20 personas en un período muy corto.

“Su eficiencia de transmisión es tan alta que basta estar a más de cuatro o cinco metros de distancia de alguien enfermo para adquirir la infección, siempre que no se esté vacunado”, enfatizó.

La transmisión ocurre por vía respiratoria, a través de gotículas microscópicas que se expulsan incluso al hablar. En condiciones ambientales favorables, estas partículas pueden permanecer viables el tiempo suficiente para infectar a otras personas, especialmente en espacios cerrados y con poca ventilación”, agregó.

Como se sabe, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) establecieron un plazo de dos meses para que el país logre frenar la circulación del virus, y conserve su estatus como nación libre de sarampión endémico.

México perdería certificación sanitaria

De no conseguirlo, México podría perder la certificación sanitaria internacional que mantiene desde hace tres décadas, y cuya pérdida tendría afectaciones no solo en la salud pública, sino también en movilidad internacional, economía, y acceso a financiamiento y suministros médicos.

El doctor explicó que gracias a campañas de vacunación sostenidas y a una alta participación comunitaria, el país logró controlar el sarampión durante más de 30 años. Sin embargo, control no significa ausencia absoluta de casos.

“El hecho de no tener transmisión autóctona no implica que no existan casos. Cuando un país pasa más de un año sin casos confirmados de sarampión, la OMS otorga una certificación que reconoce la eliminación de la transmisión endémica. Si aparecen casos posteriormente, éstos no comprometen la certificación siempre que estén vinculados a la importación del virus”, dijo.

“Por ejemplo, una persona que viaja al extranjero, se contagia y regresa al país, y luego presenta síntomas, se considera un caso importado. Incluso si contagia a personas cercanas, mientras la cadena de transmisión se pueda rastrear hasta ese caso inicial importado, no se considera transmisión local”.

El especialista también señaló que actualmente los casos detectados en entidades como Chihuahua y Jalisco, que son focos rojos, han sido vinculados a contagios importados, pero el riesgo surge cuando esa circulación se prolonga.

De acuerdo con los criterios internacionales de la OMS, si la circulación del virus se mantiene durante más de un año, aunque haya iniciado con casos importados, se considera que el país ya presenta transmisión autóctona.

Esto implica que el virus ha encontrado reservorios permanentes en la población y que su transmisión puede sostenerse de manera continua, con picos estacionales, como ocurre en países donde el sarampión es endémico.

Cuando eso ocurre, el sarampión empieza a comportarse como cualquier enfermedad estacional, con repuntes que suelen darse entre el invierno y el inicio de la primavera. Una vez que se llega a ese punto, el país tendría que “empezar de cero” en el proceso de eliminación del virus, ese es el escenario que México intenta evitar a contrarreloj.