Algunos ejemplares de los vapeadores disponibles en el mercado yucateco, mostrados por Naomi Trejo, responsable de los espacios 100% libres de humo, tabaco y emisiones de la Uady. Muchos son asiáticos
Algunos ejemplares de los vapeadores disponibles en el mercado yucateco, mostrados por Naomi Trejo, responsable de los espacios 100% libres de humo, tabaco y emisiones de la Uady. Muchos son asiáticos
  • Algunos ejemplares de los vapeadores disponibles en el mercado yucateco, mostrados por Naomi Trejo, responsable de los espacios 100% libres de humo, tabaco y emisiones de la Uady. Muchos son asiáticos
  • Contra lo que algunos adultos aún creen, los vapeadores no contienen agua, sino aceites recargables, como se ejemplifica en la foto
  • Aunado a la adicción que generan, los vapeadores también son vehículo para la diseminación de enfermedades al concentrar hongos en la boquilla, como se ve a la izquierda

Es fundamental entender que ningún consumo de tabaco es seguro. Los cigarrillos electrónicos, aunque están prohibidos por la ley, se presentan como una alternativa menos dañina, pero resultan más adictivos y más dañinos, con riesgos adicionales que merecen atención. Es muy preocupante su formato y la cantidad de inhalaciones que permiten”, advirtió Naomi Trejo Varguez, responsable de los espacios 100% libres de humo, tabaco y emisiones de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).

Un cigarrillo convencional, detalló Naomi Trejo, suele ofrecer alrededor de 120 inhalaciones por cajetilla, mientras que los vapeadores pueden ofrecer entre 2,500 y 10,000.

“Ese acceso a la nicotina, disfrazado con sabores atractivos y un costo más económico, lo hace más accesible, especialmente para los jóvenes, incluso para fumar mariguana y otras drogas en esos aparatos”, dijo.

Además, citó el creciente uso de estos dispositivos entre los jóvenes. “Se estima que la edad promedio de inicio en el consumo de tabaco ha bajado desde los 12 hasta los 8 años, impulsada por dispositivos que parecen juguetes, como los vapeadores con formas de personajes populares como los “Avengers”, “Bob Esponja” y otros, que los hacen más atractivos, incluso con juegos y luces que despiertan la curiosidad de los menores”, indicó.

Por eso, la experta hace un llamado urgente a los padres de familia para que estén muy atentos, vigilen a sus hijos, realicen “operación closet” para revisar sus pertenencias y conductas, y no crean el mito de que el vapeador es mejor para evitar que fumen cigarrillos.

Naomi Trejo Várguez subrayó que muchos adolescentes creen que los vapes son inofensivos. “Piensan que es solo agua con saborizante. Sin embargo, sus componentes incluyen sustancias tóxicas como propilenglicol y otros químicos que no son seguros para inhalar”, afirmó.

Diferencias entre cigarros y vapeadores

Al detallar la diferencia entre el cigarrillo y los vapeadores, la experta precisó: “Los cigarros electrónicos ofrecen un parámetro interesante que los cigarrillos combustibles no daban. Estos últimos se miden por piezas; cada cajetilla trae aproximadamente 20. En cambio, el vapeo se puede clasificar según la cantidad de inhalaciones. Los hay que ofrecen 2,500, 8,000 o 10,000”.

“¿Cómo comparamos esto de manera didáctica? Un cigarro combustible da, en promedio, seis bocanadas o inhalaciones. Si me fumo un cigarrillo en seis inhalaciones, hago 120 por cajetilla. Si un fumador gasta una cajetilla al día, hace entre 100 y 120 inhalaciones diarias. En una semana, serían 840 inhalaciones”, estimó.

Como dato preocupante, citó que, cuando se pregunta a los jóvenes en cuánto tiempo gastan un vapeador, algunos manifiestan que uno de 2,500 inhalaciones lo terminan en un fin de semana. “Eso equivale al consumo de 21 cajetillas de cigarros; se acelera la adicción y las consecuencias”, alertó.

“Es más dañino porque, aunque a veces tienen menor concentración de nicotina —uno de los principales mitos que hay que derribar—, la disposición para inhalarlo está a libre demanda. He visto personas que lo tienen colgado en el cuello y lo usan todo el día. No le dan un respiro a sus pulmones”, continuó.

Para ilustrar la rapidez con la que los vapeadores causan consecuencias en comparación con el cigarro, la profesional utilizó una analogía: “Es como tirar desde un techo un cigarro normal y uno electrónico; el primero tarda mucho más en llegar al piso. Esa es la misma diferencia de tiempo en que se ven los efectos del consumo de cada producto”.

Informó que todos los estudios de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) muestran que los vapeadores contienen nicotina; si no, no existiría la adicción. “La nicotina es el principal componente que causa adicción. Estos dispositivos son más peligrosos porque se ven inofensivos; los hay en tonos amarillos, naranjas, morados y de muchos sabores”, comentó.

Señaló que eso hace que los adultos a cargo de menores o adolescentes no puedan detectar de manera temprana el consumo, “porque huele muy agradable. Uno de los principales mitos es que era agua con saborizante, y no es cierto: tiene aceites y nicotina”.

“Es un aceite con un saborizante muy agradable que huele delicioso y se suministra en el vapeador. Todos, aunque se vean diferentes, tienen componentes similares: una boquilla, un tanque cargado con aceite –no agua– y otros elementos. En análisis se ha encontrado glicerina, propilenglicol, saborizantes como acetato de isoamilo, linalol, mentol, eugenol y otros que son tóxicos”, reveló.

No para los pulmones

Aunque algunos ingredientes son aptos para consumo humano, como los saborizantes de gelatinas, la entrevistada aclaró que no están diseñados para introducirse en los pulmones. “Son peores que los cigarros. Mucho más dañinos y causan una adicción más fuerte”, aseguró.

“No hay alquitrán porque no hay combustión, pero hay aceite que recubre los pulmones y los daña, generando lo que se conoce como la enfermedad Evali (por sus siglas en inglés) o ‘pulmón de palomitas de maíz’, además de que existe la contaminación cruzada”, informó.

Naomi Trejo expuso que otro mito era que ayudan a dejar de fumar porque se podía dosificar la nicotina en el cartucho. “El problema es que, debido al narcotráfico, a través de los cigarrillos electrónicos se distribuyen, sin conocimiento de los usuarios, sustancias como fentanilo, metanfetaminas o mariguana”, advirtió.

“Cualquier persona puede alterar los productos intencionalmente, y el usuario, sin saberlo, los consume. Este es un problema grave en México. Ya no tenemos solo drogas de diseño; sustancias psicoactivas como la mariguana ya están contaminadas con otros químicos”, citó.

En esencia, destacó, son pipas electrónicas para fumar cualquier sustancia que se pueda convertir en aceite, como la mariguana extraída de la semilla. “Si un joven da una bocanada a un vape sin saber que contiene fentanilo o mariguana contaminada, causa problemas graves de salud. Esto es más grave que el cigarro”, puntualizó.

David Domínguez Massa, reportero de la Agencia Informativa Megamedia- Tiene 41 años de trayectoria periodística, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2000. Premio Nacional de Periodismo en 2006, se especializa en temas de política, gobierno y electorales.