TIZIMÍN.— Entre el aroma del cacahuate recién horneado y el crujir del azúcar caramelizada, Wilberth Olivier Mena Polanco mantiene viva una tradición que en el municipio suma ya medio siglo: la elaboración artesanal de garapiñados, una golosina típica que se ha vuelto infaltable en ferias y escuelas.

A sus 42 años de edad, el artesano es la segunda generación dedicada a este oficio, y recuerda que desde adolescente, cuando cursaba la educación secundaria comenzó a ayudar a su padre, quien aprendió la técnica la técnica integrar el azúcar caramelizar el azúcar al cacahuate, y fue en Izamal al observar cómo se hacía la la preparación durante corridas de toros.

Con el tiempo, la familia le dio un toque especial a la receta, principalmente en el horneado del cacahuate, lo que distingue a los garapiñados tizimileños.

“El secreto está en cómo horneamos el cacahuate, así lo aprendí y así lo sigo haciendo”, dice.

Los ingredientes principales son cacahuate, azúcar y chocolate, por lo que al final se obtienen cacahuates bañados con azúcar y cubiertos con chocolate, que se envuelven en celofán, en forma de tubo, para su venta.

Mena Polanco dice que, lamentablemente, los insumos han registrado incrementos considerables.

“Antes el pliego de celofán valía seis pesos, ahora está entre 10 y 12 pesos.

Cada envoltorio con la golosina se vende actualmente en cinco pesos, cuando años anteriores su precio era de un peso.

El comerciante precisa también que de un kilogramo de cacahuate se obtienen aproximadamente 130 garapiñados.

La comercialización de este dulce en Tizimín data de hace unos 50 años, y en temporada de ferias puede llegar a vender hasta 300 piezas en una jornada. “Se van como pan caliente” mientras que en días bajos apenas se venden 100”, detalla.

El artesano explica que el Carnaval no ha sido favorable en ventas este año, por lo que ha optado por acudir a ferias en municipios como Panabá y Sucopo, donde encuentra mejor respuesta del público. Además de las ventas al menudeo, también realiza encargos para fiestas particulares.

Con este oficio, que califica como “un trabajo noble”, sostiene a su familia, incluido su hijo de 15 años de edad, quien en días pasados celebró su cumpleaños.

Entre ferias y escuelas, Wilberth Olivier Mena Polanco continúa preservando una tradición que endulza generaciones y forma parte de los sabores que caracterizan a Tizimín.

El emprendedor dice que su hermano también vive del mismo negocio, pero en el municipio de Espita y de hecho dice que varios ya le han tratado de copiar el dulce, pero quedan más suaves por que “el chiste está en el horneado”.

De hecho dice que es en las ferias de Espita, Tizimín Panabá, Sucilá y en las comisarías donde la gente lo identifica y le compra el dulce porque después los niños utilizan el papel celofán para ver a través de ello las corridas de toros.

Añade que su madre en un principio les ayudaba a los hermanos en la elaboración, pero una vez que aprendieron, se independizaron y cada quien hizo su negocio.

Lamentablemente indica que en su caso una vez que fallezca ya no continuarán el legado por que su hijo no quiere dedicarse a la elaboración ni mucho menos a seguir el emprendimiento porque busca profesionalizarse.

En Tizimín, su punto de venta está sobre la calle 50 con 37 del Centro, donde ahí prepara y surte sus dulces cuando no sale a vender a las calles, escuelas o ferias.

En una búsqueda sobre la técnica de garapiñar se averiguó que tiene raíces antiguas en México. Los pueblos originarios tostaban cacahuates y los recubrían con miel de abeja.

Con la llegada del azúcar de caña en la época colonial, la receta evolucionó hacia el garapiñado actual: frutos secos bañados en caramelo cristalizado.

En España se popularizó con almendras, mientras que en otras culturas se adaptó a semillas de sésamo o incluso judías.

El término “garapiñar” proviene del verbo definido por la Real Academia Española como “bañar golosinas en el almíbar que forma grumos”.

Así, lo que hoy endulza las ferias de Tizimín forma parte de una tradición que conecta el legado indígena con la herencia colonial y su difusión global.

Colaboradora de Megamedia en municipios del oriente de Yucatán desde junio de 2009. Cubre noticias generales en las comunidades de esta región: política, gobierno, campo, ganadería, sucesos policíacos, religión, artes y cultura.