La toma de protesta a la directiva 2026-2027 de la Coparmex Mérida fue la puesta en marcha de lo que se vislumbra como una nueva relación político empresarial en Yucatán.
Integrada por tres decenas de empresarios, la directiva, encabezada por David Reyes Aguiar, rindió protesta ante el presidente nacional de la confederación patronal, Juan José Sierra Álvarez.
Es la primera toma de protesta de un nuevo presidente del principal gremio patronal a la que asiste el titular el Ejecutivo estatal, Joaquín Díaz Mena. El año anterior, el evento fue de renovación de la directiva que se eligió a principios de 2024.
Todos nuevos en sus encargos gubernamentales, con excepción del comandante Saidén. Los mayores aplausos en el discurso del gobernador no fueron por su intervención sino ante la mención del comisario de la SSP.
Díaz Mena solo nombró a dos miembros de su gabinete: Saidén Ojeda y a Ermilo Barrera, secretario de Desarrollo Económico y Trabajo. Los aplausos al primero ahogaron los escasos al segundo.
“Por si había duda de que van a candidatear a Milo para Mérida. Solo los mencionó a él y al comandante”, se oyó decir a una voz vehemente.
La crema y nata del empresariado se removió en sus asientos para escuchar al nuevo presidente del gremio. Ya habían hablado el saliente, Emilio Blanco del Villar, con su discurso de despedida, y la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada, quien tendió la mano al empresariado para seguir construyendo la Mérida que queremos.
Algunos rezagados empezaban a llegar al salón, entre ellos el delegado del Infonavit, Mauricio Sahuí Rivero. El ex candidato a gobernador aplicó la fórmula de llevarse al oído el celular mientras caminaba para eludir saludos.
Nueva relación
La cabeza de la directiva, Reyes Aguiar, abrió las puertas de la nueva relación político empresarial que marcaría los actuales tiempos de Yucatán.
Después de una honda defensa del papel insustituible de los empresarios y de clamar que no habrá silencio ni complicidad —promesa que hace confiar que la Coparmex dejará el papel de comparsa y volverá al de vigilante serio del actuar gubernamental desde su atalaya—, Reyes Aguiar plasmó la postura empresarial contra las reformas electoral y judicial.
La voz ronca y la corpulencia del nuevo dirigente yucateco, que hicieron recordar al gran Maquío (Manuel Clouthier del Rincón), combativo exdirectivo de la Coparmex en otros tiempos complicados, captaron por completo la atención del auditorio.
Ninguna regresión será compartida, sostuvo. Las cabezas asentían con esmero. El empresariado reclama certeza. La incertidumbre es el peor enemigo de las inversiones. Asentimientos más nutridos.
La reforma electoral es un paso en contra de la certeza y la consolidación democrática del país.
Como una advertencia ante el creciente uso de los recursos públicos traducidos en apoyo sociales, con evidentes fines electorales, el nuevo presidente local sentenció: El mejor programa social es el empleo con todas las prestaciones. A modo de respaldo, en su intervención el presidente nacional remarcó lo dicho por el directivo yucateco.
Escuchar
El presidente nacional subrayó la importancia de ser escuchados. Recordó el posicionamiento empresarial en diciembre, contra el incremento al impuesto sobre nómina. Posicionamiento que fue desoído.
De ahí que en su momento también el presidente local señalara que los empresarios a veces son víctimas de la indiferencia oficial: son atendidos pero no siempre escuchados.
Nuevos asentimiento, con más fuerza, mientras flotaba en el ambiente el incremento de 0.75 puntos porcentuales al impuesto sobre nómina.
Se vaticina una nueva relación político empresarial basada en que también de la presidencia nacional hubo posicionamiento fuerte.
Serio, exigente, poniendo el acento en los temas coyunturales: la inseguridad y su horrenda manifestación reciente por la detención de “El Mencho”, sin mencionarlo en forma evidente; la ley de amparo y la reforma judicial, que siguen inquietando, y la electoral, un cambio de reglas sin consenso social. Todas ellas reformas y medidas oficiales que debilitan la certidumbre, condición indispensable que reclama el gremio empresarial.
El secretario Ermilo Barrera no escuchó tan sentidas reclamaciones. Estaba en amena conversación en su mesa. Tan amena que le arrancó carcajadas en pleno discurso de Sierra Álvarez.
Una nueva relación político empresarial donde el disenso se hizo en forma abierta desde el poder. El gobernador se mostró en abierto desacuerdo con la posición del sindicato patronal sobre la propuesta de reforma electoral, que defendió desde su papel político partidista.
“¿Se habrán terminado los años de complacencia?”, preguntó un suspicaz.
“Parece que veremos una nueva relación. Esperemos que sea en beneficio de Yucatán”, le respondió un optimista.
Terminado el evento protocolario, ocurrió un encuentro que sigue generando inquietud en el periodista. De qué hablaron los presidentes local y nacional de la Coparmex con el gobernador Díaz Mena durante varios minutos. La curiosidad continúa.
