La presencia de algunas especies de árboles en la casa y el retiro de pisos de concreto en los patios, entre otras acciones, ayudan a tener más frescos los hogares, recalca el doctor en Biología Carlos Trejo Torres, presidente de la Asociación Mexicana de Arboricultura Delegación Yucatán.
Por el Día Mundial de la Eficiencia Energética, que se conmemoró anteayer, el especialista advierte que nuestro microclima se ha ido perdiendo por varios factores y hoy los hogares no son los mismos como los de antaño con techos altos, paredes gruesas y patios amplios con árboles frutales.
“Los centros de nuestros pueblos y ciudades, lo que le llamamos la zona colonial, no estaban diseñados para tener calles angostas, no hay jardines frontales.
“Las casas empiezan desde la calle. Ves pura pared, pero cuando entras en una casa (antigua) tienen unos patios enormes que podían llegar a los 50 metros”, dice.
“Yo llegaba a casa de mis abuelitos y tenían el primer patio, que estaba casi como empedrado, ahí se lavaba, se cocinaba, se molían cosas, era como de servicios, y clásico, había una mata grande, bonita.
“Ese es nuestro primer patio. Luego abrías el segundo patio. Ahí estaban las frutas, las chinas, las naranjas, las gallinas. Luego te ibas al fondo, abrías otra reja y estaba un tercer patio. No me acuerdo si ese tercer patio era para animales grandes o para frutales, pero había eso antes, estaban así los tres patios.
“Ahora lo ve uno desde el dron, también lo puede uno ver desde el Google Earth, desde una avioneta”.
Cuando se ven desde arriba los centros de los pueblos, indica, lo que se nota es la cuadrícula de manzanas enormes, con calles sin vegetación, “pero con los centros de manzana formados por esos patios grandísimos que son como un oasis”.
El especialista comenta que esa es la estructura que mantienen algunos pueblos, pero en la capital yucateca no se tiene.
“Cuando uno entra en esos patios hay mucho árbol grande que nunca tira las hojas. Ahí está la clave. Vamos a pensar árboles grandes que no tiran sus hojas, como mangos y guayabas cubanas, entre otros, a los que se suman los laureles”, comenta.
“También estaban los ramones, el tauch, los aguacates, y así una infinidad de vegetación que cuando tenemos la época supercaliente todos se mantienen grandes y verdes”.
Los centros de manzana son nuestros propios reguladores de microclima, pues mantienen un pueblo o una ciudad relativamente fresca, apunta.
“De las medidas de mitigación contra el cambio climático, creo que las tradicionales eran las mejores”.
En Mérida, esos centros de manzana desafortunadamente ya desaparecieron en toda la zona centro, “porque ahora todos esos patios son estacionamiento, placas de pavimento, de chapopote, como le queramos llamar”.
Mérida se ve desde el aire como una placa blanca. “Si miras hacia el norte, noreste, los nuevos sistemas de construcción no incluyen centros de manzana. Ya cada quien tiene su patio y cada quien tiene en las zonas más acomodadas cochera para tres o cuatro vehículos”.
El doctor Carlos Trejo Torres señala que cuando la gente compra una casa pequeña lo primero que hace es pavimentar el patio y cimentar pasillos.
“La manzana arbolada ya no es aquella tradicional cuadrada, ahora son largas, angostas, con cero áreas verdes prácticamente”, dice. “Cuando viene la época de intenso calor se usan aires acondicionados y ventiladores, lo que aumenta el consumo de la energía eléctrica”.
“En Yucatán tenemos el modelo perfecto para mitigar el calor, que es el que funcionó, pero la modernidad nos tragó y nos tiene ahora con todo lo contrario para regular el microclima y para tener eficiencia energética”, apunta el experto.
“No es nada malo que la gente sepa que nosotros como sociedad tenemos, hemos tenido y estamos dejando ir soluciones modernísimas, pero nuestras soluciones tienen 500 años.
“Yo hipotetizo que son todas costumbres, centros de manzana y todo, seguro tienen herencia maya combinada con herencia europea, vienen los europeos, construyen las nuevas ciudades cuadriculadas, pero toda la tradición de árboles frutales, de árboles de sombra, árboles de forraje, son mayas.
“En los fraccionamientos cementistas tú no puedes decir: ‘Voy a destruir las casas del vecino para tener mi patio’. Imposible. Las soluciones tienen que ser técnicas.
“Entonces, a lo mejor un techo verde, a lo mejor quito el cemento de mi patio. ¿Y por qué no? Que tengan un jardín frontal.
“Tu patio pequeñito lo puedes regresar a tierra”, indicó el especialista, “y cuando digo tierra no quiere decir lodo, pues se puede planear bien para que sean lugares de absorción de agua, de árboles pequeños.
