MÉRIDA.- La violencia institucional de género que se vive en Yucatán es grave debido a un desmantelamiento de las dependencias a cargo de acompañar mujeres violentadas, la falta de estadísticas públicas actualizadas sobre los casos que se registran en la entidad y el actuar de servidores públicos que obstaculizan o impiden el acceso a la justicia, opina Rocío Quintal López, investigadora de la Uady.
Esta situación da pie a la escalada de la violencia, a la revictimización en todas las instancias y a que las mujeres desistan de la denuncia: ” Y abre la puerta a lo que hemos estado siendo testigos: un aumento en los feminicidios“, afirma la académica del Centro de Investigaciones “Dr. Hideyo Noguchi”.
Cabe recordar que Yucatán cerró 2025 con el número más alto de feminicidios registrado en los últimos años: 10 asesinatos de mujeres. Según México Evalúa la variación anual de las víctimas de feminicidio por cada 100,000 habitantes tuvo una tasa de 0.4% el año pasado, cifra que es 41% mayor a la de 2024, 30% encima de 2018 y un elevado 757% arriba de la de 2015.
Y es que en opinión de Rocío Quintal, en la actual administración estatal hay un vacío de cifras para monitorear las agresiones de género en la entidad. “Ahí comienza la violencia institucional”, dice.
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Estadísticas de violencia de género en Yucatán
La especialista en temas de género precisa que desde comenzó la actual administración del Gobierno del Estado, en octubre de 2024, se dejó de hacer pública la información del Banco Estatal de Datos sobre Violencia contra Mujeres (Baesvim), la cual estaba disponible en el sitio de la Secretaría de Mujeres. Según la entrevistada, no hay constancia de que las autoridades estatales estén llevando estos registros estadísticos.
“En política pública lo que no se cuenta, no cuenta… Las estadísticas estatales tendrían que ser la base para identificar los focos rojos en el Estado y saber en qué municipios se tienen que implementar, reforzar o cambiar las estrategias de prevención y atención a la violencia… Cualquier informe triunfalista de ‘estamos abatiendo’, ‘estamos haciendo’, no tiene sustento”.
Además, según la también activista, hay una ausencia desde la Secretaría de Mujeres de políticas públicas de prevención, de atención y de acompañamiento a las mujeres que viven violencia. Actualmente el Comité Estatal de Atención a la Violencia no sesiona.
“Un fenómeno tan complejo como es la violencia de género se ha quedado reducido, minimizado, banalizado a esta idea de ‘vamos a empoderar a las mujeres dándoles talleres’: de costura, de manualidades… Eso habla de que no hay una comprensión integral de la violencia y, por lo tanto, tampoco va a haber una política pública integral para atender el problema. Entonces, en los hechos, no hay estrategias”.
Secretaría de Mujeres en Yucatán
Por otro lado, la doctora Quintal mencionó que cuando comenzó la actual administración, en el Centro de Justicia para las Mujeres había una abogada, una psicóloga y una trabajadora social de la Secretaría de Mujeres. “Eso permitía acompañar a las víctimas. Pero desde enero de este año eso se terminó. Solo hay una coordinadora administrativa que canaliza, porque la Secretaría ya no tiene abogadas para acompañamiento legal“.
La especialista lamenta que se ha reducido el número de abogadas capacitadas con perespectiva de género en distintas dependencias, además de las que hay están enfocadas en dar orientación y no acompañamiento, lo cual representa una gran diferencia.
“Una abogada que da orientación te dice: ‘Vaya a poner su denuncia a tal fiscalía’. ‘Vaya a tal instancia’. En el acompañamiento legal, la institución te designa un abogado o abogada que va a fungir como tu representante ante el Ministerio Público. Si hay que hacer un escrito, él lo va a presentar, él lo va a hacer. Si hay un citatorio, él se encarga de los escritos, te acompaña a las audiencias y presenta las denuncias. Hay una distancia enorme entre una cosa y otra”, señala.
“Hoy día, ¿qué mujeres pueden acceder a la justicia? Las que pueden pagar abogados o abogadas particulares que les den el acompañamiento en el proceso legal. Las mujeres que están viviendo violencia en el interior del estado están a la deriva”, lamenta.
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Sin igualdad sustantiva en Yucatán
En cuanto a las acciones por emprender, la también exsubsecretaria de Planeación en la Secretaría de las Mujeres durante los primeros cuatro meses de la actual administración sugiere generar de manera seria un diagnóstico estatal del estado actual de los diferentes tipos de violencia que están viviendo las mujeres. A partir de él, generar un Plan Estatal de Atención a la Violencia, cuya información sea pública.

“El primer paso para atender un problema es reconocer que existe. Y de acuerdo con la comparecencia que hizo la secretaria de Mujeres en el Estado, ella no ve ningún problema. Ahí comienza el problema: volver a las mujeres botín político. Distorsionar la realidad y las cifras”.
“Hoy en Yucatán las mujeres hemos alcanzado, a nivel de ley, un nivel aceptable de igualdad formal. Pero a nivel de igualdad sustantiva —que es qué tanto hay condiciones para que la ley se cumpla— el Estado nos está quedando a deber mucho. Hay una brecha enorme entre la ley y la realidad”, agrega la doctora en Ciencias Sociales.
Sociedad civil Vs. violencia de género
En cuanto a la sociedad civil, la profesora considera que lo que corresponde es cerrar filas y establecer un mecanismo de monitoreo muy preciso, con indicadores de evaluación claros e in situ, es decir visitar los centros y lugares de atención a la violencia de género: “Para usar el lenguaje de la propia 4T, un monitoreo en territorio“.
“Como sociedad civil, ante estos informes que desde las instancias oficiales se están emitiendo y que no coinciden con la realidad de carne y hueso que están viviendo las mujeres, lo que nos queda es no quedarnos con el dato“, recomienda.
“Como sociedad civil no podemos quedarnos con los brazos cruzados, sonriendo y aplaudiendo como focas a las alegres cifras. Si nos quedamos como espectadores o espectadoras de estos discursos, nos volvemos cómplices. Porque el silencio, cuando se trata de violencia, siempre se vuelve cómplice”, exhorta.
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