Los modelos de ganadería tradicional que se han heredado de nuestros ancestros hoy en día se enfrentan a una realidad que difícilmente afrontaron nuestros predecesores. El crecimiento de la actividad ha generado un problema que debe resolverse por el bien de la misma: el deterioro de los suelos y la urgencia de tomar acciones para revitalizarlos.
La ganadería regenerativa es un concepto que se perfila como respuesta a una problemática preocupante en la entidad, con un hato ganadero cada vez menor y ahora asolado por la presencia del gusano barrenador. Se trata de un tipo de ganadería que va más allá de los conceptos sustentable y sostenible, porque pone el dedo en la llaga: o se atienden las necesidades de enriquecer los suelos o la actividad fenece.
Gregorio Cabrera Bernat, director de la empresa Agroinvic e integrante de la Comisión Nacional Agropecuaria en Yucatán, explicó esta situación.
Agroservicios Integrales Victoria S.A. de C.V. es una empresa que durante los últimos 20 años ha ofrecido soluciones ganaderas de calidad y sostenibilidad.
Su misión es crear productos de balance preciso que den resultados utilizando tecnologías avanzadas y de alta calidad para la industria agropecuaria. A través de su línea de productos y asesorías, busca ofrecer resultados con bienestar animal sin agredir al medio ambiente, lo que permite a los productores el máximo retorno de su inversión.
La empresa llegó a Yucatán hace 13 años únicamente con un producto; hoy ya ofrece alrededor de 30.
En entrevista con el Diario, Cabrera Bernat ofreció una visión de los retos y desafíos que afronta la ganadería en Yucatán. Más allá de la problemática del gusano barrenador, uno de los principales problemas que enfrentan los ganaderos son los sistemas productivos que implementan, los cuales han propiciado un desgaste en los nutrientes de la tierra de donde sale el alimento para el ganado de pastoreo. Esto, sin contar el deterioro por el uso de agroquímicos, plaguicidas, insecticidas, herbicidas y otros productos que abonan más al problema que a solucionarlo.
Se entiende por ganadería regenerativa a un sistema de producción que restaura la salud del suelo, mejora el ciclo del agua y aumenta la biodiversidad, utilizando el pastoreo estratégico para imitar los ecosistemas naturales. A diferencia de la ganadería convencional, esta práctica captura carbono, elimina insumos químicos y aumenta la rentabilidad al producir carne de alta calidad de forma sostenible.
“En Yucatán la problemática de los suelos degradados es preocupante”, comentó el entrevistado. “El hato ganadero está a la baja como consecuencia de un sistema de pastoreo que no le da tiempo al suelo de regenerarse y enriquecerse en nutrientes. A esto hay que sumar el uso sistemático de agroquímicos, pesticidas, insecticidas y plaguicidas, entre muchos productos que se usan en la industria con una efectividad cada vez menor, lo que implica el suministro de dosis cada vez mayores que a la larga tiene consecuencias no solo en los suelos, sino en el propio ganado”, subrayó.
“Por años se entendió mal la tecnificación de la ganadería. El uso de tecnología en los ranchos se basó en productos e infraestructura, pero se dejó de lado la estrategia del pastoreo para hacer más eficientes los suelos”, destacó Cabrera Bernat.
Según explicó, existen productos que favorecen por un lado el sano desarrollo del ganado y que intrínsecamente ayudan a la regeneración de los suelos. Sin embargo, el mercado de agroquímicos y agentes de control de plagas está lleno de productos, generalmente más baratos, que prometen ser efectivos, pero que se han topado con la resistencia de toda clase de plagas e insectos y que, en consecuencia, requieren dosis más grandes y más frecuentes. Esto no permite a los suelos regenerarse.
“Todo abona a la problemática: un sistema de pastoreo que ya no funciona como antaño, la sobreexplotación de los suelos, los productos químicos que se emplean en la ganadería, el tipo de agua, el clima, plagas no previstas como el gusano barrenador, etcétera. De ahí que una adecuada planificación y la estructuración de una estrategia específica para el sector en Yucatán sean necesarias, porque la ganadería del norte y centro de la República tiene características muy específicas; en el trópico también”, aseguró.
La clave, en buena medida, es el pastoreo de alta carga/corta duración: el ganado se concentra en áreas pequeñas por tiempo, menos de tres días, para evitar sobrepastoreo, simulando el comportamiento de manadas naturales ante depredadores.
Descanso adecuado: se permite que los pastizales se recuperen completamente antes de volver a ser pastoreados, permitiendo el rebrote gracias a las reservas de las raíces.
Manejo regenerativo
Con el manejo regenerativo se entiende la finca como un todo integrado (suelo, plantas, animales, personas y economía). Se minimiza el uso de fertilizantes, antibióticos e ivermectinas, fomentando la fertilidad natural y la sanidad animal.
Cabrera Bernat reveló que existen pruebas y estudios contundentes que evidencian la falta de nutrientes en el suelo. Los valores nutricionales de vitaminas y minerales de productos como la calabaza, el rábano o la espinaca son mucho menores en especímenes recién cosechados que en aquellos que se extrajeron de la tierra hace cinco años.
Si los productos del campo tienen deficiencias vitamínicas o de minerales, estos nutrientes tampoco estarán en el ganado. Peor aún, si se continúan utilizando productos para el control de plagas como las garrapatas, que funcionan a nivel metabólico, la carne puede contener ciertos niveles de ese mismo veneno. En todo caso, ahora lo más adecuado es usar productos tópicos, es decir, que se quedan en la piel del ganado y no inciden en su metabolismo.
“Cambiamos o los cambios nos cambian”, señaló. “El forraje debe producirse en cantidades suficientes, en formas adecuadas y ser consumido por el ganado en el momento adecuado, ni antes ni después, para que el ganado pueda aprovechar al máximo los nutrientes que los consumidores demandan. Por ejemplo, la vitamina B12, muy relacionada con el control de problemas como anemia, depresión o afecciones a nivel cognitivo: en un animal sano y bien alimentado, en una porción de 260 gramos de carne hay suficiente B12 para el día a día de una persona; otras proteínas, como la de cerdo, requerirían porciones de 2.3 kilogramos y de 4 kilogramos en el caso del pollo para alcanzar estos índices de vitamina B12”, comentó.— Emanuel Rincón Becerra
