Vela, Myla, Trufa, Almendra y Jacaranda son cinco perros que han dado mucho de qué hablar. Son seres sintientes que que han llevado compañía y afecto a adultos mayores, así como a niños con neurodivergencias. Pero con ellos también están sus cuidadores, conocidos como binomios humanos.
Detrás de cada uno de estos canes que forman parte del programa “De la calle al corazón” del Ayuntamiento de Mérida hay una historia personal que ha acompañado su proceso de formación y que, al mismo tiempo, ha transformado vidas.
Así lo comparte Ana Luisa Bazán, binomio de Jacaranda, quien describe la experiencia como un proceso tan formativo como emotivo.
El entrenamiento implicó disciplina y constancia, pero sobre todo la construcción de un vínculo que hoy considera irremplazable, señala.
“Jacaranda nos ha enseñado muchísimo. Ese lazo nos permite conectar mejor con las emociones de las personas con las que trabajamos”, refiere Ana Luisa.
Durante las sesiones con adultos mayores, los perritos han propiciado avances que para muchos parecían difíciles de lograr. En el caso de niños con neurodivergencias, se han convertido en una fuente de calma.
Ana Luisa señala que ha sido testigo de cómo algunos menores han logrado controlar sus crisis gracias a la presencia de los canes.
La mujer reconoce que al convertirse en binomio también experimentó un cambio personal. Hoy observa a estos cinco perritos como lo que son: compañeros de apoyo emocional que contribuyen a que las personas encuentren equilibrio y bienestar.
Por su parte, Josefina Castillo, binomio de Almendra, coincide en que está experiencia ha sido profundamente enriquecedora.
“Cada sesión nos confirma que todo está funcionando. Nos alegra ver que se le está dando un objetivo a estos animalitos que quizá no podían ser adoptados”, dice. Uno de los mayores logros es que la percepción social sobre los perritos rescatados comience a transformarse.
También subraya que los perritos no solo están para cuidar la casa o ser compañía de los niños, sino que pueden cumplir funciones específicas y especiales, como acompañar a un adulto mayor o mejorar el estado emocional de un menor, algo que la sociedad necesita reconocer.
“Paciencia, constancia y entrega total” son las palabras que Heidi Morales, binomio de Vela, utiliza para resumir el proceso.
Las tres binomios coinciden en algo que no se puede entrenar: los perritos son capaces de detectar sus emociones. Entre risas lo resumen con ternura: “A veces sentimos que nos parecemos a ellos… o ellos a nosotras”.
La relación que han construido ya no es solo de trabajo. Es un lazo que creció con disciplina, se fortaleció con empatía y terminó por convertirse en familia.— ILSE NOH CANCHÉ
Compañeros caninos
Heidi Morales, binomio de Vela, dice que estos perritos “en algún momento estuvieron en adopción y no tuvieron oportunidad; hoy demuestran que son capaces, pacientes y muy sensibles a los entornos”.
Entrenamiento
El entrenamiento le exigió dar el 200 % porque, además de sus responsabilidades diarias, debía mantenerse plenamente concentrada en el trabajo con Vela. Aun así, asegura que cada esfuerzo ha valido la pena.
