Una profunda reflexión sobre la realidad que enfrentan las personas que buscan un diagnóstico de autismo ofreció la neuropsicóloga Yarenis Medina Luna en una charla en el marco de la primera Jornada Internacional de Autismo Mérida 2026.
Al iniciar su intervención, solicitó a los asistentes que compartieran cómo habían sido sus procesos de diagnóstico, cuánto tiempo tardaron, cuánto dinero invirtieron y cuántos especialistas consultaron.
Las respuestas permitieron dibujar un panorama claro: el acceso a diagnósticos y al seguimiento adecuado para personas con autismo aún está muy lejos de ser el ideal e incluso de ser suficiente.
Diagnóstico de autismo, entre dudas y gastos
Entre los testimonios surgieron casos en los que las familias han gastado más de 20 mil pesos y han tenido que acudir hasta con ocho especialistas distintos, recibiendo en cada consulta diagnósticos diferentes.
Esta situación evidencia no solo la complejidad del proceso, sino las fallas de un sistema que muchas veces no ofrece claridad ni acompañamiento adecuado.
Para Yarenis Medina, estas experiencias reflejan lo difícil que puede ser vivir con autismo dentro de un entorno que, en muchos casos, no muestra interés real en comprender la neurodiversidad ni por brindar las herramientas necesarias para que las propias personas puedan entenderse y desarrollarse plenamente.
Primero hizo una aclaración, pues muchas personas confunden tres conceptos que se repiten en este tipo de áreas: la detección, la evaluación y el diagnóstico. Aunque parecieran ser lo mismo, no lo son, ya que se tratan de tres etapas diferentes.
La detección se refiere a notar ciertos comportamientos o características que pueden hacer sospechar que se trata de una persona autista. Es el primer indicio y suele ser realizada por profesores o padres.
La evaluación es la profundización sobre el tema, tras la sospecha de un niño autista, se debe recurrir a pruebas como el EDI-2 y DETECT-A, que nos pueden ampliar más el panorama.
La neuropsicóloga señaló que “el diagnóstico es un punto de partida que nos permite empezar a mirar a la persona desde el entendimiento para poder acompañar mejor”.
“Es decir, se trata de darle nombre a la situación. Entre los más comunes se encuentran el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), la Discapacidad Intelectual (DI), los trastornos de la comunicación, los trastornos motores y el Trastorno del Espectro Autista (TEA)”.
De igual manera, la ponente mencionó algunos rasgos relacionados con la detección del autismo en diferentes áreas.
En el ámbito del lenguaje y la comunicación se suelen observar formas diversas de comunicarse, desafíos en el habla, dificultades para responder a su nombre, llevar objetos o acercar la mano para señalar una necesidad, así como dificultades para seguir instrucciones y poco reconocimiento de personas familiares.
En la parte de la interacción social se suelen presentar desafíos en la interpretación de señales sociales, dificultades para relacionarse con sus pares, formas diferentes de interacción y la incomodidad ante multitudes.
En intereses suelen aparecer rasgos como la irritabilidad ante cambios de rutina, el disfrute de lo cíclico, sonidos o movimientos repetitivos, interés por coleccionar o en temas en específico.
En el área de los sentidos está la hiper y la hiposensibilidad; es decir, una sensibilidad muy fuerte o la ausencia de ésta ante los estímulos, llorar sin un aparente motivo, rechazo o preferencia hacia cierto tipo de texturas en la ropa, retos en el corte de cabello o uñas y dificultades con olores, sonidos, colores o estímulos externos.
Asimismo, añadió que no se trata de una “checklist” (lista de verificación) para determinar si una persona es o no autista, sino de características generales que pueden o no presentarse.
Por ello, la experta recalcó que es importante acudir con especialistas que puedan detectar y atender a estas personas, pues crecer sin una plena comprensión de sí mismos puede orillarlos a vivir con otros trastornos y afrontarlos con pocas herramientas a su disposición.— PABLO MAY PECH
