A los defectos o malformaciones en la estructura y el funcionamiento del corazón presente desde el nacimiento se les denomina cardiopatías congénitas, las cuales se originan durante el desarrollo fetal en las primeras ocho semanas de embarazo, y es el tipo más común de anomalía congénita, que afecta aproximadamente a ocho de cada 1,000 recién nacidos.
Se considera que las cardiopatías congénitas son las malformaciones más frecuentes en México. Se estima que entre 12,000 y 20,000 recién nacidos al año padecen alguna de éstas. En Yucatán, las más frecuentes son la persistencia del conducto arterioso, defectos de las paredes cardiacas (comunicaciones) y la Tetralogía de Fallot, que es una cardiopatía congénita poco frecuente que combina cuatro defectos estructurales en el corazón.
El doctor Luis Augusto Baeza Herrera, cardiólogo con Alta Especialidad en Ecocardiografía, integrante del Sistema Nacional de Investigadores y egresado del Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez” y del Instituto Nacional de Nutrición “Salvador Zubirán”, comparte con el Diario algunos apuntes relacionados con la incidencia de las cardiopatías en la población yucateca.
“Entre las cardiopatías congénitas más complejas y que pueden culminar en la muerte de los recién nacidos se encuentran la transposición de grandes arterias, tronco arterioso, hipoplasia de venas pulmonares y una condición extremadamente rara conocida como corazón izquierdo hipodesarrollado. Todas requieren ser atendidas por médicos expertos en su diagnóstico y tratamiento”, indica.
“Durante el embarazo, muchas cardiopatías congénitas pueden sospecharse gracias al ultrasonido estructural que se realiza entre las 18 y 22 semanas de gestación. Si la imagen muestra alguna alteración, el especialista puede pedir una ecocardiografía fetal (ultrasonido del corazón del bebé), un estudio (sin radiación) detallado que puede confirmar o descartar potenciales malformaciones”.
“En el caso de los bebés recién nacidos, la combinación de la revisión física por el pediatra y la oximetría (mide la oxigenación en la sangre, similar a lo que usamos en el COVID) puede ayudar a identificar malformaciones en las primeras 24 a 48 horas de vida. Si existe alguna duda, se realizará un ultrasonido cardiaco por un cardiólogo pediatra experto”, apunta.
¿Cuáles son los factores que pueden favorecer la presencia de estos males en el embarazo y los recién nacidos?
“Los factores que pueden facilitar la aparición de malformaciones cardiacas son la edad materna superior a los 35 años, diabetes mellitus mal controlada, obesidad, deficiencia de ácido fólico, infecciones virales durante el embarazo (rubéola, toxoplasmosis, sífilis), consumo de alcohol y tabaco. También el uso de medicamentos como antiepiléoticos, anticoagulantes, la exposición a pesticidas y químicos de las industrias pueden favorecer su presencial”.
“Por último, la historia (antecedente familiar de malformación congénita) y la genética familiar pueden ser un factor a tomar en cuenta”, advierte.
