Lo que parecía un encargo laboral rutinario terminó en una experiencia de tensión y miedo para una pareja que ofrecía sus servicios de arquitectura mediante redes sociales, y que resultaron víctimas de un intento de extorsión.
De acuerdo con el testimonio de uno de los implicados, quien solicitó permanecer en el anonimato, su pareja —arquitecta de profesión— recibió un mensaje mediante uno de los grupos de Facebook donde promociona regularmente sus servicios.
En el contacto, primero por la red social y luego por llamada, todo parecía normal. La persona que solicitaba el servicio tenía acento colombiano y era conocedora de términos relacionados con la arquitectura, por lo que no hubo sospecha alguna de que la propuesta laboral era falsa.
Ante la confianza que se ganó, les solicitaron acudir a una propiedad en el municipio de Oxkutzcab para realizar mediciones con miras a construir caballerizas.
“Nos dieron información muy específica, parecía algo formal”, relató.
La pareja acudió en la fecha y hora acordadas a la zona señalada, ubicada a aproximadamente hora y media de Mérida. Al llegar al punto convenido no lograron comunicarse con la persona que los había citado.
“Entramos en una finca donde hay ejidatarios, pero no nos recibió quien nos contactó. Nos abrió un ranchero que iba pasando”, explicó.
Ya en el sitio, experimentaron problemas de señal telefónica debido a lo apartado del lugar. Entonces lograron comunicarse brevemente con el supuesto cliente, quien les solicitó datos personales con el argumento de verificar su identidad.
Minutos después recibieron una llamada de otra persona, pero ahora con un tono agresivo.
“Nos preguntaban qué hacíamos ahí, que nos identificáramos. Al principio no era una amenaza directa, pero sí muy intimidante”, señaló.
Según narró, los números telefónicos tenían lada internacional, aparentemente de Colombia. Bajo presión, les pidieron proporcionar un contacto que confirmara su identidad profesional, por lo que facilitaron el número del padre de la joven.
Tras esa verificación, la situación escaló.
“Nos dijeron que pertenecían a un cártel, que ya habíamos pasado filtros de seguridad y que teníamos que pagar 100 mil pesos para salir. Ahí fue cuando decidí colgar”, contó.
Ante el temor, la pareja abandonó el lugar, pero al tratar de salir encontraron cerrado el acceso por el que habían ingresado con su vehículo, por lo que decidieron brincar una barda y dejarlo un momento en el sitio.
“Caminamos aproximadamente un kilómetro hasta que logramos pedir ayuda a un ranchero que iba pasando. Él nos tranquilizó y nos dijo que en la zona no operaban de esa manera”, relató.
Posteriormente solicitaron apoyo al número de emergencias 911. Elementos de la Policía Estatal acudieron al lugar, los auxiliaron y los escoltaron hasta un punto seguro, donde pudieron recuperar su vehículo sin mayores complicaciones.
El afectado indicó que la llamada de extorsión duró 10 a 15 minutos, mientras que toda la situación se prolongó cerca de dos horas.
Los números telefónicos fueron bloqueados y reportados. Aunque no se presentó una denuncia formal ante la Fiscalía, sí se levantó un reporte con las autoridades.
