Aunque Yucatán no se sumó al paro nacional convocado por la Asociación Nacional de Transportistas (Antac) y el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (Fnrcm), las problemáticas que motivaron la movilización sí impactan de manera directa al sector en la entidad, particularmente en lo que respecta a la inseguridad en carreteras federales y el incremento constante en los costos de operación.
Así lo señala Francisco Javier Rodríguez Rivero, gerente general de Dypaq, empresa aliada de Grupo Megamedia, quien detalla que para los transportistas yucatecos existen dos desafíos principales que condicionan su actividad diaria: la seguridad y el estado de las vías de comunicación fuera del estado.
“Yo creo que son dos grandes retos. El primer reto tiene que ver sin duda con la seguridad. La seguridad o la no seguridad que podemos empezar a sentir en los caminos saliendo de Yucatán, y la otra es el estado de los caminos”, señala.
“O sea, realmente son caminos en muy malas situaciones, en mal estado y eso implica gastos adicionales en mantenimientos, gastos adicionales en la parte de los tiempos porque, pues no puedes ir a las velocidades crucero que se te permiten”.
El impacto de estas condiciones no se limita únicamente a los operadores o a las empresas transportistas, sino que se extiende a toda la cadena de suministro y, en consecuencia, al consumidor final.
“Toda la parte de los insumos que se consumen en la Península, pues la gran parte viene y se mueve con transporte terrestre, con camiones, tráileres o contenedores. Y entonces, el hecho de que subas el combustible repercute en el costo de transporte que a la larga, ni siquiera a la larga, inmediatamente, repercute también en el costo de los insumos. O sea, aquí es una transferencia directa al costo de lo que el consumidor paga”, dice.
En ese sentido, Rodríguez Rivero señala que existe un sobrecosto que inevitablemente se traduce en ajustes de precios. “Sí, y un ajuste, vamos a ponerlo una inflación a los precios, un ajuste al precio porque en el precio de los insumos va el costo del transporte. Si me cuesta más llevarlo de un punto A a un punto B, entonces tengo que repercutirlo y el que lo paga pues es el consumidor”.
A esta presión económica se suma un entorno de creciente riesgo en diversas rutas del país, consideradas “zonas rojas” por los operadores.
De acuerdo con el gerente de Dypaq, estos tramos no solo afectan a los transportistas yucatecos, sino a todo el sector a nivel nacional, aunque su impacto en la región sureste es particularmente relevante por la dependencia de estas vías para el abastecimiento.
“En la parte sur-sureste hay un tramo muy rojo, muy peligroso que va de Puebla a Veracruz. Toda esa parte es muy peligrosa. Y este tramo entre Villahermosa y Ciudad del Carmen también es muy peligroso. Son esos dos tramos los que están muy complicados”.
El Bajío
Además, menciona otras rutas con altos niveles de riesgo, particularmente en la región del Bajío: “Yo te diría que es empezando en Querétaro y terminando por ahí de San Juan de los Lagos, es un estado muy peligroso. Con mayor incidencia en la parte de Irapuato, de Celaya, ahí también es muy peligroso transitar”.
La inseguridad, dice, ha obligado a las empresas a modificar sus esquemas operativos, lo que se traduce en mayores tiempos de traslado, incremento en el consumo de combustible y una logística más compleja.
Entre las medidas adoptadas están la restricción de horarios de circulación y el uso de convoyes para reducir riesgos.
“Ya no puedes transitar las 24 horas. Ahora hay ciertos horarios para transitar en forma segura. Tienes que alinearte a, por ejemplo, tu operación. A lo mejor tienes que ir en convoy, ya no puedes ir solo, entonces eso hace que se te retrasen o que tus tiempos de traslado sean mayores y eso repercute luego en tus costos y gastos”, explica.
“Son recorridos más largos. Algo que podías hacer en 12 horas si circulabas en forma continua, ahora lo tienes que hacer en 18 o 20 horas”.
Este alargamiento en los tiempos de recorrido implica también un mayor desgaste de las unidades y la necesidad de incrementar la frecuencia de viajes para cumplir con la demanda.
“Entonces, en este momento, cuando ya rebasas cierta cantidad de horas, necesitas más circulaciones para tu misma ruta, aparte los gastos de tu vehículo, el consumo de combustible es mayor. Todo repercute directamente en el costo de tu transporte”, añade el entrevistado.
Frente a este panorama, las empresas buscan mecanismos para equilibrar sus finanzas, aunque reconocen que no siempre es suficiente ante el constante aumento en el precio de los combustibles.
En este contexto, la eficiencia operativa se vuelve una necesidad para la supervivencia de las empresas transportistas, que deben optimizar recursos sin comprometer la seguridad de sus operadores ni la calidad del servicio.
Rodríguez Rivero subraya la importancia de visibilizar el papel del sector en la vida cotidiana, ante la percepción negativa que en ocasiones se tiene de los transportistas.
“Muchas veces se tiene estigmatizado al transportista únicamente como el que estorba, como que el que se mete, como el que es infractor, pero también gracias a los muchachos que en el día a día y en el noche a noche están transportando insumos, materias primas, medicamentos, etcétera, es como nosotros tenemos una vida más fácil”, dice.
