Sombrío panorama enfrenta la humanidad en los próximos 25 años en materia alimentaria, de no implementarse medidas que garanticen una producción suficiente, accesible y saludable para los 9,600 millones de personas que se estima habitarán el planeta en 2050.
Así lo advierte el informe 2025 de la Comisión EAT-Lancet, presentado la mañana de ayer en la Universidad Modelo de Mérida por el Dr. Juan Ángel Rivera Dommarco, especialista mexicano en nutrición e integrante de este grupo internacional.
Durante su intervención, el experto subrayó la urgencia de transformar radicalmente los sistemas alimentarios a nivel global, impulsando una “dieta de salud planetaria” basada principalmente en alimentos de origen vegetal y con bajo consumo de productos animales.
Este cambio, afirmó, podría prevenir hasta 15 millones de muertes prematuras al año, además de reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero, de las cuales el sistema alimentario genera cerca del 30%.
El encuentro reunió a estudiantes de Nutrición de diversas instituciones de educación superior, así como a especialistas y representantes de colegios profesionales, interesados en conocer los alcances del informe, presentado en la Ciudad de México. Las conclusiones delinean los grandes retos que enfrentará la humanidad en el corto plazo para garantizar condiciones alimentarias sostenibles.
Espacios académicos
En representación de la Universidad Modelo, su director, Carlos Sauri Quintal, destacó la relevancia de este tipo de espacios académicos, al abordar problemáticas que trascienden lo ambiental y se vinculan directamente con la supervivencia humana. Señaló que, sin acciones concretas, el planeta podría encaminarse hacia una crisis alimentaria de consecuencias catastróficas.
El informe advierte que la producción y el consumo de alimentos son actualmente la principal fuerza que impulsa la transgresión de los límites planetarios, superando cinco de los nueve establecidos por la ciencia. Entre ellos destacan el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el uso intensivo del suelo, el consumo excesivo de agua dulce y la alteración de los ciclos de nitrógeno y fósforo.
Estos límites forman parte de un marco científico que define las condiciones necesarias para mantener la estabilidad de la Tierra. Sin embargo, los sistemas alimentarios actuales han rebasado varios de estos umbrales, comprometiendo la resiliencia del planeta y evidenciando la necesidad de replantear los modelos de producción y consumo.
Rivera Dommarco contextualizó este escenario dentro del Antropoceno, etapa caracterizada por el impacto dominante de la actividad humana sobre los ecosistemas. Este concepto, difundido en la comunidad científica, refleja un periodo de cambios acelerados en el clima, la biodiversidad y los sistemas naturales, derivados de la industrialización y el crecimiento poblacional.
Ante este panorama, el informe propone una serie de acciones clave: adoptar dietas más sostenibles, mejorar las prácticas agrícolas y reducir a la mitad el desperdicio de alimentos. Asimismo, enfatiza la necesidad de equidad en el acceso a una alimentación saludable, ya que actualmente menos del 1% de la población mundial vive en condiciones que equilibran el bienestar humano y el cuidado del planeta.
Transformación
Finalmente, el especialista reiteró que la transformación del sistema alimentario no solo es una opción, sino una necesidad urgente. La adopción de la dieta de salud planetaria, junto con políticas públicas efectivas y cambios en los hábitos de consumo, podría marcar la diferencia en la construcción de un futuro más sostenible, tanto para la humanidad como para el medio ambiente.— Emanuel Rincón Becerra




