Los antioxidantes son importantes y beneficiosos para la salud: pueden prevenir infartos y accidentes cerebrovasculares, mejorar el sistema inmunológico y proteger a la piel del daño celular.
Hay que ser responsables en su consumo, sobre todo cuando se obtienen por medio de suplementos, y no de frutas y verduras que es lo ideal, ante sus posibles efectos dañinos sobre algunos órganos.
Así lo expone Olga Marycruz García Ojeda, maestra en Nutrición Clínica, quien alerta que también hay que tener cuidado con el consumo de las plantas medicinales que se usan para obtener antioxidantes, pues se deben ingerir en dosis moderadas y siempre bajo autorización médica.
También puntualiza que los antioxidantes son sustancias que protegen las células del daño causado por los radicales libres (moléculas inestables que provocan estrés oxidativo).
Es decir, los antioxidantes neutralizan los radicales libres y reducen el estrés oxidativo.
Estos radicales libres pueden dañar células y tejidos relacionados con envejecimiento celular y enfermedades crónicas (cardiovasculares, neurodegenerativas, etcétera), de manera que los antioxidantes pueden prevenir infartos, accidentes cerebrovasculares, mejorar el sistema inmunológico y proteger la piel del daño celular.
Específicamente sobre el sistema inmunológico, indica que los antioxidantes ayudan a reducir daño celular, disminuyen la inflamación y el estrés oxidativo, pero se debe considerar que la inmunidad depende no solo del consumo de antioxidantes, sino de todo el estilo de vida: alimentación, microbiota, sueño, ejercicio, entre otros.
Sobre los antioxidantes disponibles en la región, señala que son vastos, ya que las fuentes principales son las vitaminas A, C y E; betacarotenos, licopeno, selenio, flavonoides y polifenoles, presentes en frutas y verduras.
—Yucatán ofrece una rica variedad de antioxidantes naturales, como las plantas medicinales: chaya, orégano orejón, muicle, epazote, hojas de guanábana, ruda, achiote, que se emplean principalmente en infusiones, maceraciones y pomadas para tratar problemas cutáneos, respiratorios y gastrointestinales.
—También en frutos como el caimito, pitahaya; cítricos como el limón, naranja agria, naranja dulce; y otros como la miel melipona y cacao.
Dónde encontrar antioxidantes
Sobre éstos, detalla los beneficios de cada uno y también las precauciones que se deben tener:
Chaya “Cnidoscolus chayamansa”: tiene compuestos fenólicos, flavonoides (quercetina, rutina) y vitamina C, que previenen el envejecimiento prematuro y mejoran la salud cardiovascular al bajar colesterol y triglicéridos. Debe consumirse siempre cocida (hervida 5-15 minutos) para eliminar toxinas.
Orégano orejón: potente antioxidante natural rico en flavonoides y compuestos fenólicos como el carvacrol y timol, fortalece las defensas gracias a sus propiedades antimicrobianas y antivirales; ayuda a reducir la inflamación, siendo útil para dolores musculares, articulares y tos seca; para aliviar la indigestión, gases, cólicos menstruales y congestión bronquial.
Muicle (“Justicia spicigera”): tiene un alto contenido de flavonoides y compuestos fenólicos, como la kaempferitrina. Es un potente antioxidante, se utiliza para tratar anemia, inflamación, cólicos menstruales y problemas digestivos. Está contraindicado en mujeres embarazadas o en lactancia, niños, adultos mayores y personas con enfermedades hepáticas o renales.
Su consumo debe limitarse a tres meses máximo, pudiendo causar reacciones alérgicas o malestar gastrointestinal.
Epazote “Dysphania ambrosioides”: es rico en ácido fólico, vitaminas A, C y fibra. Elimina los parásitos intestinales, alivia dolores estomacales, cólicos menstruales, inflamación, antiséptico natural, gases, calmar la tos y síntomas de resfriados.
Guanábana “annona muricata”: es rica en fibra, vitaminas C, B1, B2, en minerales como potasio y magnesio. Fortalece el sistema inmunitario, mejora la digestión y ayuda a regular la presión arterial.
Sus hojas y frutos poseen propiedades antioxidantes, reducen niveles de glucosa, son antiinflamatorias y sedantes, combaten infecciones, calman los nervios y mejoran el sueño.
Sin embargo, se recomienda moderar su consumo, ya que el consumo excesivo y prolongado, especialmente de las hojas, podría estar asociado a efectos neurotóxicos.
No se aconseja en personas con hipotensión (presión arterial baja), enfermedad de Parkinson u otros trastornos neurodegenerativos.
Ruda “Ruta graveolens”: tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas, efectos antihiperglucémicos e hipolipemiantes, pero puede ser tóxica, por lo que está estrictamente contraindicada durante el embarazo y en menores de 12 años.
No se debe exceder el consumo, (máximo una taza de té al día) debido a su toxicidad, pudiendo causar vómitos, dolor abdominal y hemorragias.
Achiote “Bixa orellana”: posee compuestos fenólicos y sus propiedades son antiinflamatorias, antimicrobianas, antidiarreicas, cicatrizantes, salud ósea y control de los niveles de glucosa.
Frutos cítricos y tropicales como limón, naranja agria, naranja dulce, mandarinas, guayaba y tomate: poseen vitaminas C, A, del grupo B, potasio y fibra. Son ideales para fortalecer el sistema inmunológico, mejorar la digestión y la circulación.
Pitahaya “Hylocereus spp”: es rica en hierro, vitamina C y fitoquímicos bioactivos, como ácidos fenólicos, flavonoides y pigmentos como betalaínas y antocianinas, por lo que tiene propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antimicrobianas.
Caimito: es alto en vitaminas A,B C, polifenoles, colágeno y minerales como calcio y fósforo. Fortalece el sistema inmune, regula la glucosa y aporta propiedades antiinflamatorias.
Miel de abeja, geopropóleo de “Melipona beecheii”: contiene flavonoides y compuestos fenólicos. Es antibacteriano, antimicrobiano, antiinflamatorio, tiene propiedades oftálmicas y cicatrizantes; no se recomienda en niños menores de 2 años y personas alérgicas a productos apícolas.
Una colmena produce apenas 1 a 1.5 litros al año, lo que la convierte en un producto de alto valor y limitado.
Cacao: es rico en polifenoles, flavonoides, magnesio, hierro y teobromina, por lo que ofrece beneficios cardiovasculares, antiinflamatorios y cognitivos; mejora el estado de ánimo, regula la insulina y protege la salud digestiva, se recomienda consumir cacao con al menos en 70%-80% de pureza para maximizar sus propiedades.
En el caso de las plantas medicinales, subraya que siempre se debe consultar con el médico tratante la posibilidad de su consumo y cuidar las dosis.
Si bien es raro que el consumo de una gran cantidad de antioxidantes en forma natural pueda causar algún efecto nocivo, enfatiza que siempre se debe consultar la información de las dosis y hablarlo con el médico, sobre todo en el caso de las plantas medicinales.
Si se quieren consumir antioxidantes en forma de suplementos, indica que podría ser de mayor cuidado, ya que las dosis son mayores y no todos los suplementos tienen sellos que comprueben su pureza o dosis confiables.
—Es crucial no automedicarse y consultar a un profesional de la salud (médico o nutricionista) para determinar la dosis adecuada, especialmente para evitar la sobrecarga de órganos como los riñones.
—A diferencia de los alimentos, los suplementos de altas dosis pueden ser contraproducentes. Estudios clínicos han mostrado que megadosis de ciertos antioxidantes (como el betacaroteno o la vitamina E) podrían aumentar el riesgo de cáncer en poblaciones específicas, como fumadores.
Ante esto, se recomienda obtener antioxidantes a través de una dieta equilibrada con frutas y verduras, en lugar de suplementos, a menos que sean indicados por un médico para subsanar alguna deficiencia específica.
La especialista precisa que los alimentos contienen mezcla de compuestos como fibra, vitaminas, fitoquímicos, y un efecto sinérgico; es decir, trabajan juntos y son seguros, mientras que los suplementos pueden tener dosis altas aisladas, no sustituyen una buena dieta, y sin supervisión pueden ser un riesgo.
En cuanto al consumo de antioxidantes para prevenir el cáncer, algo que se ha planteado en algunos estudios, la MNC Olga Marycruz García explica que la relación entre los antioxidantes y el cáncer es compleja, y depende fundamentalmente de si se utilizan para la prevención en personas sanas o durante el tratamiento de una enfermedad ya diagnosticada.
Asimismo, resalta que llevar patrón alimentario completo (dieta mediterránea o dieta de la milpa), no nutrientes aislados; es decir, una dieta rica en frutas y verduras con antioxidantes naturales (vitamina C, E y carotenoides) se asocia con un menor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer porque, como ya se ha citado, los antioxidantes ayudan a neutralizar los radicales libres, evitando que dañen el ADN celular.


