Con el calor los ciclos de reproducción del gusano barrenador se acortan, complicando el control sanitario
Con el calor los ciclos de reproducción del gusano barrenador se acortan, complicando el control sanitario

El aumento de la temperatura y la humedad en Yucatán son propicios para la rápida proliferación del gusano barrenador, un problema sanitario que, lejos de contenerse, podría agravarse en esta temporada de calor.

Así lo advierte el ganadero Alberto Banuet Abhari, integrante de la iniciativa México sin Barrenador, al alertar sobre un escenario complejo tanto para el sector ganadero como para la salud pública.

De acuerdo con el especialista, las condiciones climáticas actuales no solo favorecen la reproducción de la mosca responsable de este parásito, sino que también aceleran su ciclo biológico, lo que complica su control.

“La combinación del calor y la humedad vuelve a la mosca más eficiente y más rápida; es decir, acelera el problema”, señala.

En regiones como Yucatán, donde predominan extensas áreas de selva y monte, el entorno se convierte en un hábitat ideal para la proliferación del insecto.

“Las selvas, los montes, los animales silvestres son lugares ideales para que prolifere la mosca. En otras palabras, son condiciones ideales para que la mosca siga reproduciéndose”.

Aunque temperaturas extremas por encima de los 40 grados podrían afectar el desarrollo del insecto, Banuet Abhari considera que ese escenario es poco probable en la región.

“Necesitaríamos temperaturas muy altas y una sequía extrema”, indica, al descartar que el calor actual sea suficiente para frenar esta plaga.

Ciclos más cortos

Uno de los aspectos más preocupantes es la velocidad con la que se desarrolla el ciclo de vida de la mosca bajo estas condiciones. “Con el calor y la humedad los ciclos se acortan. El ciclo completo de la mosca dura entre dos y tres semanas”.

La hembra puede depositar entre 100 y 300 huevos por cada oviposición, y entre 8 y 12 horas emergen las larvas. Este rápido desarrollo genera complicaciones en los controles sanitarios, especialmente en el traslado de ganado.

El especialista señala que animales que salen aparentemente sanos de ranchos en Yucatán pueden llegar infestados a puntos de inspección en otros estados debido al tiempo de traslado.

“Cuando llegue a un punto de inspección va a tener gusano. Eso es parte del grave problema”, advierte.

Una vez dentro del huésped, las larvas provocan daños severos. “Entre estos cuatro y siete días que las larvas están en un animal es cuando vienen los daños terribles que se lo comen por dentro”, señala.

Posteriormente las larvas caen al suelo, se transforman en pupas y reinician el ciclo, el cual se acelera aún más con el calor y la humedad.

La organización México sin Barrenador ha recibido un aumento en reportes de casos, sobre todo en comunidades rurales.

“Desafortunadamente hay muchos reportes”, afirma el ganadero, quien destaca un fenómeno inusual: la proliferación en perros.

“Hay muchos reportes en perros, en ganado, en borregos y demás, pero hay mucha gente que ha reportado daños en perros”.

Esta situación, advierte, podría representar un riesgo adicional para la población. “Eso es terrible porque los perros como quiera andan en las comunidades o en las ciudades… por eso hay que pedirle a la gente que esté pendiente de sus ancianos y de sus niños”.

Sobre las estrategias de control, el especialista subraya que la única medida en verdad efectiva es la liberación de moscas estériles, una técnica que actualmente no se aplica de manera suficiente en la región.

Sin embargo, señala que existen limitaciones estructurales y logísticas para ejecutar este método, especialmente ante la falta de infraestructura y la presión internacional por contener la plaga en el norte del país.

“No tenemos en un futuro cercano la más mínima posibilidad de recibir mosca estéril para proteger nuestra ganadería”, refiere.

Banuet Abhari también cuestiona la efectividad de algunas medidas impulsadas por autoridades sanitarias, como el uso de trampas improvisadas. “Esta tarugada de no sé cuántas miles de botellas de refresco con hígado es una tomadura de pelo monumental”.

Aunado a ello, destaca la vulnerabilidad en la frontera sur del país donde, asegura, no existe un control efectivo del tránsito del insecto desde Centroamérica, región donde la plaga es endémica.

Esta situación complica aún más los esfuerzos de contención en México.

En el ámbito económico, el impacto del gusano barrenador no se refleja únicamente en la mortalidad del ganado, sino en la disminución de su productividad.

“El daño del gusano barrenador se mide en disminución de la productividad; por ejemplo, una vaca lechera con un problema de gusano barrenador evidentemente dejará de producir leche”.

Debido a la falta de datos sistematizados resulta complejo cuantificar estas pérdidas. “Es muy complicado”, indica, al señalar que se requeriría una mayor colaboración entre productores y autoridades para dimensionar el problema.

En cuanto a la prevención, el especialista reconoce que las opciones son limitadas. “No podemos prevenir. La única forma de controlar el gusano es con la mosca estéril que no tenemos”.

Mientras tanto, el ganadero recomienda a los productores mantener vigilancia constante sobre sus animales y atender de inmediato cualquier signo de infestación.

Jorge Iván Canul Ek es licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación y actualmente reportero de la Agencia Informativa Megamedia. Tiene 22 años de trayectoria en los medios, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2004. Los temas de arte y cultura, comunidades, ciudadanos y espectáculos son su especialidad. Con especial gusto por la crónica para el desarrollo de sus historias.