La entrada a aguadas, sascaberas con agua y cenotes no habilitados para nadar representa un riesgo alto, especialmente durante la temporada de calor, cuando muchas personas buscan lugares para refrescarse.
“Estos sitios pueden parecer seguros a simple vista, pero en su interior pueden ocultar peligros como lodo, piedras, ramas y desniveles”, advierte la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), consultada sobre los riesgos que esos cuerpos de agua representan para la población.
Por su parte, Miguel Soto Herrera, titular de la Dirección de Protección Civil del Ayuntamiento de Mérida, dice que “saber nadar no elimina los peligros”.
“Las condiciones de estos cuerpos de agua (sascaberas principalmente) pueden cambiar de manera impredecible. Existen cambios bruscos de profundidad, lodos, baja visibilidad y taludes inestables”, comenta.
De acuerdo con los reportes de la SSP, en lo que va del año ya se registraron 11 casos donde fue necesaria la intervención de su cuerpo de siniestros y rescates por personas que ingresaron a este tipo de cuerpos de agua en Mérida, Progreso, Homún y Hunucmá.
De todos esos casos, seis personas perdieron la vida, el más reciente fue en Hunucmá, la semana pasada.
Sobre estos cuerpos de agua, Natalia Quintanilla Mena, la coordinadora del departamento del Ayuntamiento encargado de contabilizar los cenotes de Mérida, y especialistas como Carlos Evia Jiménez, quien es experto espeleólogo, señalan que tan solo en la capital yucateca hasta el momento hay registrados 176 elementos kársticos y habría alrededor de 20 más no registrados.
De los registrados, ellos precisan que 148 son cenotes, 27 cavernas y una aguada. De éstos, solo tres están habilitados para el uso recreativo formal y en estas fechas de intenso calor registran un aumento en la afluencia de visitantes para tratar de mitigar las inclemencias del tiempo.
Como informamos, el viernes 1 pasado se ahogó un menor de 16 años de edad en una sascabera de Hunucmá, quien acudió acompañado de un amigo, otro menor (ambos vecinos de San Antonio Chel, comisaría de ese municipio), para tratar de mitigar el fuerte calor de ese día.
La SSP aprovechó para emitir un fuerte llamado a la comunidad tras e ese ahogamiento al considerar a esta una tragedia que pone de relieve los peligros asociados con el ingreso a cuerpos de agua no habilitados.
Como se señala, las aguadas, sascaberas y cenotes son sitios muy peligrosos, en especial aquellos donde no cuentan con las medidas de protección, prevención, y personal capacitado, además de que no están habilitados para que se nade en ellos.
Condiciones peligrosas
Se explica que el principal peligro es que muchos de estos sitios no tienen condiciones controladas.
A simple vista pueden parecer seguros; sin embargo, debajo del agua puede haber lodo, piedras, ramas, basura, raíces, desniveles, corrientes o zonas profundas que no se alcanzan a distinguir desde la superficie.
La corporación hace especial hincapié en que saber nadar no elimina el riesgo de accidentes.
“Una persona puede sufrir un calambre, cansarse o perder la orientación, lo que puede convertir una situación aparentemente sencilla en una emergencia en cuestión de segundos”, alerta.
Estos riesgos son especialmente altos para niños y adolescentes, quienes a menudo subestiman las condiciones del agua.
La SSP también destaca que muchas aguadas y sascaberas se ubican en zonas de difícil acceso, lo que puede complicar la llegada de ambulancias y unidades de rescate.
“En caso de emergencia, el tiempo de respuesta es crucial y la falta de señal telefónica en estas áreas puede hacer que las familias tarden en contactar al 9-1-1”.
“En muchos de estos lugares no hay señal telefónica o la comunicación es limitada. En una emergencia, las familias pueden tardar varios minutos en lograr una llamada al 9-1-1, ya sea porque deben moverse hasta encontrar cobertura o porque no conocen con precisión la ubicación donde se encuentran”, revelan.
La secretaría indica que el riesgo aumenta en niñas, niños y adolescentes, ya que suelen confiarse, entrar en grupo, brincar desde orillas inestables o meterse sin medir la profundidad. Por ello, pidió a madres, padres y cuidadores no permitir que menores ingresen a estos cuerpos de agua.
La corporación recalca el llamado a padres y cuidadores para que no permitan que menores ingresen a cuerpos de agua no autorizados. “Es fundamental optar por espacios habilitados y supervisados que cuenten con medidas de seguridad adecuadas”, subraya.
Además, pide a la población en general a evitar que personas sin preparación intenten realizar rescates en el agua, pues esto podría poner en riesgo tanto al rescatador como a la víctima.
Ante cualquier emergencia recuerdan que se debe contactar inmediatamente al 9-1-1 y seguir las recomendaciones de seguridad.
“La prevención es clave para evitar tragedias en esta temporada de calor”, alertan al insistir en la necesidad de crear conciencia sobre los peligros asociados con el uso de cuerpos de agua no regulados y la importancia de tomar decisiones informadas para garantizar la seguridad de todos.
En la Dirección de Protección Civil Municipal de Mérida, su titular Soto Herrera también considera que la tragedia del 1 de mayo en la sascabera de Hunucmá pone de manifiesto la necesidad de revisar las regulaciones existentes en torno a los cuerpos de agua.
El funcionario precisa que el municipio cuenta con un Reglamento de Cenotes, Cuevas y Pozos Comunitarios. Este reglamento establece disposiciones en materia de señalización, vigilancia, prevención de accidentes y restricciones de uso.
“Promovemos la conservación y uso adecuado de estos sistemas dentro del ámbito municipal, pero es importante señalar que las sascaberas no están específicamente contempladas en este reglamento”, explica.
Escondidos
Además, comparte que la mayoría de las sascaberas se encuentra en predios particulares y zonas de extracción de material, lo que limita la capacidad del municipio para regular estas áreas.
“La regulación de las sascaberas corresponde también a instancias estatales y federales en materia ambiental”, apunta.
Recientemente se realizó un inventario que reveló que Mérida cuenta con 145 cenotes y pozos comunitarios, sujetos a regulación municipal, recuerda.
“Contamos con un sistema de información geográfica y un censo de cenotes, que incluye señalización preventiva y restricciones de uso para evitar accidentes y contaminación”, detalla.
Sin embargo, el director alerta que solo un número reducido de cenotes —al menos tres— están habilitados para el uso recreativo formal, mientras que la mayoría se localiza en predios privados y no está acondicionado para la natación.
Varios de estos cenotes sin uso recreativo o para nado se distribuyen en comisarías del norte y del sur de la ciudad, pero no están habilitados para uso público.
Ejemplos de ellos se encuentran en Dzityá, Sierra Papacal, Cosgaya, Tamanché, San José Tzal, Molas y Dzununcán, entre otras, de accesos semicerrados, o bien restringidos por estar en predios particulares.




