La profesora Adriana Vallarino advierte sobre los riesgos ecológicos y disminución de especies en la región
La profesora Adriana Vallarino advierte sobre los riesgos ecológicos y disminución de especies en la región

La reducción de la población de las aves y el riesgo de desaparecer de los polinizadores son algunos de los efectos ecológicos que causan las personas cuando atrapan a un ave silvestre, advierte la doctora en ciencias Adriana Vallarino, quien se dedica al estudio de la fisiología y ecología de las aves.

La académica e investigadora alerta que las aves migratorias de la región corren el riesgo de ser atrapadas en trampas, sobre todo aquellas de plumaje colorido por ser llamativas y de interés.

La especialista, quien también es profesora de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad Mérida UNAM, recuerda que la extracción de cualquier tipo de ave está prohibida, en especial para su comercialización, y lamenta que esta práctica antigua persista.

Todas las aves son importantes, reitera. Sin embargo, existe interés de atrapar ciertas especies sobre otras, lo que afectará la disminución de su natalidad al no reproducirse y en riesgo de extinguirse.

También explica que las aves migratorias que pasan aquí o Centroamérica en el invierno buscan refugio y luego regresan al norte para aparearse. Entre ellas están el pavito migratorio, y cuando son atrapadas no cumplen con ese objetivo.

“Otras de las aves migratorias que también atrapan es el conocido siete colores o colorín, y el picogordo degollado. El azulejo y el cardenal viven aquí, no son migratorios, pero son importantes. Los pericos tampoco son migratorios, pero su población está disminuyendo mucho”, afirma Adriana Vallarino.

La experta enfatiza que las consecuencias ecológicas de captura de las aves afectan a que no haya polinización ni dispersión de las semillas, y “que perdamos la belleza también. No todo tiene que ser un servicio económico, sino también cultural y de disfrute”.

El cardenal y el azulejo, que son llamativos por sus tonalidades y no solo habitan la Península, son semilleros y los más codiciados para su captura, dice.

“Las personas atrapan aves silvestres incluso solo para tenerlas en sus casas. Es muy común encontrarse en caminos de comisarías con bocatrampas”.

Ella ha visto estos objetos para la captura, actividad que es un delito penalizado por la ley.

Además, lamenta que las aves tengan menos espacios debido al desarrollo urbano, lo que impacta a su calidad de vida y expone que un mundo sin ellas es triste y cada vez se ven menos, especialmente en las ciudades.

“Cada vez hay menos lugares, cada vez hay más casas, menos áreas verdes, menos selva, más autos, más gente, o sea, no solo son las personas que las atrapan, sino todo junto. Se están acabando los hábitats de esos pajaritos y no hay nada más bonito que verlos, escucharlos, mantenerlos libres, es lo mejor que como humanos podemos hacer”.

La doctora recomienda a las personas a no comprar aves y que “en ningún momento debe ser autorizada la venta, jamás”.

“Si quieres aves, mejor siembra un árbol nativo y seguro llegarán. No tienes que tenerlas en una jaula. No hay nada tan bonito que escuchar su canto y admirarlas en la naturaleza. Un árbol hace magia. Las aves buscan alimento, sombra, agua, protección y lugares para nadar”.

Hace semanas, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) aseguró a diversas especies en el mercado Lucas de Gálvez, de Mérida.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

Operativo Mercado

En marzo pasado, la Profepa decomisó aves por venta ilegal en el Lucas de Gálvez.

Aseguramiento

La dependencia federal aseguró 34 aves e iguanas.

Fauna doméstica

Durante los recorridos, el personal constató que la mayoría de los establecimientos contaba principalmente con fauna doméstica.

Especies silvestres

Sin embargo, en dos de los cuatro locales inspeccionados se identificaron especies silvestres, algunas bajo estatus de protección, sin documentación que acreditara su origen legal conforme a lo establecido en la Ley General de Vida Silvestre, dio a conocer la Profepa en un boletín.