Yucatán no está listo para dar el salto a la competencia económica global por la resistencia a los cambios y la mentalidad tradicionalista de la sociedad, coincidieron ayer tres destacados empresarios durante la mesa panel del XV Foro IMEF 2026, que se realizó en el Hotel Fiesta Americana de Mérida.
Con el tema “Yucatán en crecimiento”, el moderador de la mesa panel Francisco Álvarez Cuevas, ex presidente del IMEF Yucatán, hizo una exposición de datos sobre la crisis económica de México y después planteó las siguientes preguntas a los panelistas Alejandra Ancona Bates, directora de Proser; Juan Morales Sansores, CEO de Abarrotes Dunosusa; y José Enrique Molina Casares, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco Servytur) de Mérida.
¿Está Yucatán preparado para competir globalmente o qué tendríamos que hacer para estar listos? ¿Cuál es el mayor riesgo para las empresas en los próximos cinco años a nivel tecnológico, económico, quedarnos inmóviles? ¿Qué necesita cambiar hoy una empresa yucateca para seguir siendo competitiva para el 2030? ¿Qué necesitamos que hagan o dejen de hacer los gobiernos federal, estatales y municipales para que ese signo de interrogación se cambie a un signo de admiración?
La primera en abordar el tema fue Alejandra Ancona. Ella cree que Yucatán está en proceso de estar listo para la competencia global, pero le falta mucho camino por recorrer.
Las empresas yucatecas tienen muchas ganas de ya estar listas y van rumbo hacia ese camino, opinó. Sin embargo, el estado tiene ciertos rezagos que de no visualizarlos, en lugar de ayudar a avanzar rápidamente aumentará el rezago hacia esa meta.
También expuso que el corredor del norte para el tema de industria tiene ciertas ventajas naturalmente por su ubicación cercana a Estados Unidos, no desde el punto de vista geográfico, sino que el norte está más cerca en temas de transporte y de capital humano que habla inglés.
“Es un tema que siempre hablan las industrias que vienen a invertir, porque aquí falta trabajar mucho más en ello. El otro tema es reducir la brecha tecnológica de los egresados de las universidades, el gobierno tiene que seguir construyendo infraestructura necesaria para tener mejor abasto de electricidad y mejor transportación para competir contra el resto del país y el mundo”.
“Creo que como sociedad civil, Yucatán es una sociedad que para bien o para mal, es muy resistente al cambio. El hecho de que seamos resistentes al cambio hace que como sociedad civil no queramos que se modifique nada. Y si no queremos que se modifique nada, entonces difícilmente vamos a crecer”.
Como ejemplo puso la analogía de un hijo. Los papás quieren que se quede pequeño porque está precioso, pero el niño tiene que crecer y dependerá de ellos como quieran que crezca.
“¿En qué queremos que se convierta nuestra ciudad?”, se preguntó.
“Actualmente, Mérida es una ciudad que está creciendo y como sociedad civil tenemos que trabajar en decir cómo queremos que crezca, pero no podemos resistirnos a ese cambio”.
“Son ciertas cosas que veo que todavía nos falta trabajar para decir: estamos listos para el cambio y para el crecimiento que puede venir a Yucatán”, explicó.
Morales Sansores coincidió con las opiniones de la directora general de Proser y dijo de manera categórica: “No estamos preparados”.
“Desafortunadamente quisiera decir otra cosa, pero yo veo que estamos muy lejos. Acabamos de escuchar el ejemplo del desarrollo económico del norte de nuestro país. Pero si vemos otras economías mucho más pequeñas o similares, o nos queremos ver solo Latinoamérica en general, nuestro país creo que no está haciendo lo que debiera de hacer. Lo que debe de hacer, lo está haciendo a una velocidad que una tortuga es más veloz”, sentenció.
“Tenemos que hacer muchísimo más y sobre todo estar muy conscientes de hacia dónde, porque no es tirar golpes por tirar golpes, sino que tenemos que tratar de encontrar esas grandes oportunidades que hay”.
Luego agregó que cree que el talento mexicano y mucho más en el yucateco, aunque desafortunadamente no se hace lo que se debiera de hacer como sociedad, y como autoridades es muchísimo peor.
“Desde mi punto de vista de promotor de la inversión, veo obstáculos para que eso no suceda. Hablo de autoridades en general, del gobierno federal, estatal y municipal, se cuecen igualitos. No hablo del partido, simplemente hablo de lo que yo siento. “Lo que genera riqueza es justamente el empleo y si no hay inversión, no lo hay”, indicó.
Ventajas en Yucatán
Por su parte, Molina Casares recordó que Yucatán tiene grandes ventajas con su seguridad pública, calidad de vida y formación de talento. Tiene todo para salir adelante; sin embargo, coincidió con que lo ve difícil porque falta algo muy importante.
“Los yucatecos somos muy tradicionalistas y tenemos que adaptarnos a los cambios. Los cambios están sucediendo hoy muy rápidamente. Lo vemos en diferentes estados, en diferentes industrias, y Yucatán, pues no se puede quedar allá”.
“Tiene que lograr esa adaptabilidad a los cambios, sumarse a la tecnología avanzada, sumarse a las nuevas formas de hacer negocio con los nuevos retos. Es la única manera en la cual podemos estar listos para mantenernos vigentes”.
Otros temas relevantes que surgieron en esta mesa panel fueron los incrementos salariales y la informalidad, que impactan en la operación de las empresas.
El moderador Álvarez Cuevas comentó que es sencillo que de un plumazo los presidentes, incrementen el salario mínimo y decreten altos porcentajes del 12% al 20%, o lo que se le ocurra al mandatario.
El primero que no estuvo de acuerdo con esta declaración fue Morales Sansores, ya que desde su punto de vista los incrementos salariales deben de estar ligados a la productividad. Aclaró que está de acuerdo que los trabajadores ganen más, pero con base en la productividad porque si no producen muchas empresas se van a quedar atrás en su crecimiento. Además, es un factor que influye en el cada vez más alto porcentaje del sector informal.
“Si no quiero pagar el Impuesto Sobre la Renta que implica pagar un sueldo y la seguridad social, menos van a subir el salario. Eso explica que cada vez crezca más la informalidad”.
“Yo no soy economista, ¿pero los expertos que asesoran a nuestras autoridades estén tomando en cuenta esto? Lo veo difícil y repito, debe estar sujeto con base en la productividad”, reiteró.
“Ahora viene la semana de 40 horas, poquito a poco, primero dos, luego dos y otros dos. Y me vuelvo a preguntar ¿en qué momento vamos a decir somos un pueblo más productivo, más competitivo?”.
Como contexto, el moderador Álvarez Cuevas compartió que hace siete años solamente el 4% de la base trabajadora ganaba el salario mínimo, con base en el Seguro Social, pero hoy ronda en alrededor del 45%.
“¿Qué podemos hacer para retener al personal?”, le preguntó a Alejandra Ancona.
“En el tema de retención de personal, que va por un lado, y el tema de cómo hacemos que las empresas vayan hacia la formalidad y las contrataciones formales creo que no está necesariamente ligado”, respondió.
“Es un tema complejo que no nos daría los seis minutos de tiempo restante. Estamos hablando de temas intergeneracional, de bienestar real que percibe la gente. Como empresarios lo tenemos que tener en el radar porque la rotación alta cuesta muchísimo. No nada más por lo que tienes que desembolsar en el momento, sino por el ciclo de contratación y la capacitación. Cuando el trabajador nuevo capacitado se va a cualquier lado, nos causa muchos perjuicios”.
Entonces recordó que participó en una reciente reunión del Comité de Propuestas de la Canaco para empujar el tema de la formalidad del comercio y la contratación de personal, dado que son dos indicadores que mueven la economía de Yucatán y permite posicionar al estado en el lugar donde está, tanto el empleado como el empleador tienen que ver el beneficio real mutuo.
“Estamos viendo un costo social más caro, un desembolso más caro, pero no ligado a un beneficio adicional. Hasta que eso no haga match, costará mucho trabajo que el empleo formal crezca”, advirtió.
Molina Casares reconoció que definitivamente el impulso a la formalidad es uno de los temas por atacar y por ello desde el IMEF impulsan la capacitación en finanzas personales de los comerciantes. Incluso, van a los municipios en el interior del estado para que administren bien su negocio, se den de alta en el SAT porque ven que hay muchas personas que emprenden un negocio y no eviten el pago de impuestos.
“Para que sea rentable tu empresa, la utilidad no está allá en la informalidad. La empleabilidad es algo muy interesante que hemos también empujado. El joven que termina sus estudios tiene que tener la conexión con el empleo formal”, afirmó.
“Hay manadas de chavos que salen hambrientos de trabajo o de iniciar un emprendimiento. Y ahí es donde se atoran, no encuentran bien el empleo o intentan emprender y terminan en la informalidad”.
El dirigente empresarial sostuvo que es un tema generacional, pues hoy todos quieren ser sus propios jefes o dueños de empresas; no obstante, subrayó que no tienen la paciencia de meterse a un despacho para aprender y agarrar el lápiz por muchas horas, quieren brincar ya al empresariado y los lleva a la informalidad.


