Edificaciones longevas en el Centro Histórico abundan y tras el paso de los años sus materiales acaban cediendo, la pintura de sus rejas o barandales sucumbe al óxido, y en el peor de los casos terminan en derrumbe como los ocurridos recientemente, que incluso dejan personas lesionadas.
Aunque tenemos un Centro Histórico muy amplio, el segundo más grande del país con poco más de 7.5 kilómetros cuadrados de extensión, queda poco patrimonio por conservar, pues muchas zonas ya han sido modificadas, señala la diseñadora Zazil Guadalupe Canto Ureña, presidenta del Patronato del Centro Histórico.
El organismo se mantiene atento ante cualquier deterioro, haciendo recorridos por las manzanas del sector para tener de primera mano una idea de los lugares con afectaciones.
“Precisamente, ahorita estamos viendo la manera de platicar con el INAH para ver si se pudiera hacer como un departamento de emergencias, ya que con la época de lluvias existen un poco más de derrumbes en los edificios que están, por decirlo así, en el primer anillo o las primeras manzanas que están alrededor de la Plaza Grande, y luego se van ampliando a los pequeños derrumbes”, explica.

La entrevistada recuerda que recientemente hubo un derrumbe bastante serio en la 57 con 54, “pero lo único que se puede hacer por el momento es acordonar el área, pero hay que resolver el problema y hay que resolverlo de forma oportuna”.
“Este es el problema más laborioso, pero que se puede tratar de forma oportuna. El otro sería el vandalismo, que comúnmente consiste en grafitis o pintas en las fachadas de los edificios o en las cortinas metálicas de algunos comercios”.
“Éste es difícil de controlar y prevenir precisamente por lo inmenso del Centro Histórico, pues se requeriría de vigilancia en cada rincón de esta zona para poder atrapar a quienes realizan estos actos”, apunta.
La presidenta aclara que no está en contra de este tipo de expresiones cuando se hacen con un verdadero propósito artístico.
“Un grafiti se convierte en vandalismo cuando tú no tienes el permiso del dueño de la pared. Si una persona viene y grafitea un monumento, una iglesia o una cortina metálica en el Centro Histórico entonces ya es un vándalo, pero si tú tienes el permiso del propietario de la pared y tú puedes hacer un buen mural con arte, con un mensaje positivo, eso es otra cosa totalmente distinta”, dice.

Vandalismo sin control en Mérida
Por su parte, el arquitecto Raúl Zapata Álvarez, director de la oficina de gestión del Patronato del Centro Histórico, indica que este tipo de vandalismo se suele ver en predios abandonados a lo largo de todo el Centro Histórico, y no se detecta una zona más afectada, lo que dificulta su control, aclarando que estos daños afectan a los dueños de los predios, pues se tratan de propiedades privadas.
“Cuando ya está hecho el daño, ya no está la autoridad, es el propietario el que tiene que hacer su trámite. Ese grafiti que hiciste hoy, aún si solo pintaste una línea, no va a venir la autoridad, te lo va a arreglar y te lo va a pintar, el propietario tendrá que pedir un permiso, tendrá que dar las vueltas para poder pintar eso”.

“Entonces, aquella persona que lo hace no afecta a la autoridad, afecta al propietario causando de forma indirecta un abandono en la zona, pues al ver el dueño la difícil labor que resulta el pedir el permiso para intervenir en la fachada y la propia labor de restauración se suelen dejar pasar muchos de estos daños, acabando por dejar de darle mantenimiento a las propiedades”.
El especialista enfatiza que este fenómeno acelera el deterioro de los edificios, porque el material utilizado para su construcción y por permanecer cerrados por años causan los derrumbes.
Unos 2 mil predios abandonados
Alrededor de 20 mil predios han sido contabilizados por el Patronato del Centro Histórico de Mérida en este sector, aunque un 20%de ellos se encuentran abandonados, indica al Diario la diseñadora Zazil Guadalupe Canto Ureña, presidenta del organismo.
“Este número ha estado disminuyendo conforme pasan los años, pues antes se veía un Centro Histórico más abandonado y que no te invitaba a visitarlo”, dice.
La entrevistada explica que en el Patronato no solo están comprometidos al realizar estas actividades como los recorridos, el conteo, seguimiento de los edificios y la vigilancia activa ante el vandalismo por los grafitis, sino también en la educación, y para ello implementan talleres de civismo dirigidos al público en general, por mencionar algunos.
“Hemos realizado talleres donde concienciamos de su patrimonio. Tenemos otro que es de tener actitudes positivas en el Centro Histórico como cruzar la calle, ayudar a personas invidentes, cómo comportarnos, no sonar el claxon o cómo manejar de una manera amable”.
“También tenemos el programa de Céntrate en lo Limpio, que está relacionado a otro problema que tenemos en el Centro Histórico, que es el manejo de residuos de distinto tipo. Entonces, nos dirigimos a toda la población en general”.
Estos talleres están siendo digitalizados, pues fueron impartidos a escuelas primarias. En septiembre próximo estarán disponibles por medio de sus redes sociales como Facebook e Instagram, las cuales son Patronato Centro Histórico de Mérida y @pchmerida respectivamente, para así poder tener acceso en cualquier momento.

Por 22 años el Patronato del Centro Histórico de Mérida ha facilitado las restauraciones de las fachadas de esta zona.
Al tratarse de una asociación conformada por personas de todos los ámbitos posibles tiene una perspectiva más amplia.
“Estamos conformados por 18 consejeros, todos con intereses en el Centro Histórico, todos comprometidos con el sector, comerciantes, hoteleros, restauranteros, comunicólogos, todos de diferentes ramas, de manera que nos enriquece su visión desde distintos puntos de vista”.
Cuidados en predios antiguos
Zazil Guadalupe Canto Ureña dice que los predios antiguos están hechos de mampostería Recalca que si la casa no “respira” debido a la humedad se presentan los deterioros.
Agrega que si no se limpian los techos acumulan hojas y polvo, que obstruyen los bajantes y causan afectaciones en la época de lluvias y la techumbre colapsa.— PABLO CÉSAR MAY PECH
