• Nuevas trampas buscan fortalecer el monitoreo del barrenador con la detección temprana de la mosca transmisora, según información oficial
  • La planta de moscas estériles inaugurada en Metapa, Chiapas

La organización ganadera México Sin Barrenador considera que la segunda fase del programa de control de esta plaga que aplica la Secretaría de Desarrollo Rural del Estado solo tiene un rol de monitoreo y detección de la mosca transmisora, no de erradicación.

En la conferencia mañanera del gobernador Joaquín Díaz Mena el miércoles 8 pasado, el secretario de Desarrollo Rural, Edgardo Medina Rodríguez, anunció la operación de la segunda fase del programa contra el gusano barrenador del ganado (GBG) con la instalación de 625 trampas en 13 municipios de la zona metropolitana y la periferia de Mérida, con lo cual se busca la supresión de esta plaga.

Medina Rodríguez dijo que los técnicos realizaron miles de revisiones y descartaron miles de muestras sospechosas. Con este procedimiento se confirmaría el estricto control sanitario, menor al 24% de casos en bovinos y otras especies.

Entrevistado sobre esta estrategia, México Sin Barrenador dice que en realidad es un programa de vigilancia epidemiológica básica la cual presenta como una estrategia de control y son cosas muy distintas: vigilar no es controlar, detectar no es erradicar.

“Mientras no haya moscas estériles liberándose en Yucatán en volúmenes suficientes, todo lo demás son medidas de contención”, señala Alberto Banuet Abhari, integrante de esa organización ganadera.

“En el mejor de los casos y visto de muy buena fe, ralentizan o disminuyen limitadamente el avance de la plaga; no la revierte y, al final del día, es una pérdida de tiempo y dinero”.

Aún no conocen los resultados de una estrategia anterior

México Sin Barrenador recuerda que el gobierno del estado lanzó en diciembre de 2025 el plan piloto de supresión del gusano barrenador del ganado en Yucatán, conjuntamente con Senasica, un plan que se extendería por todo el país, pero los ganaderos ignoran cuáles fueron los resultados.

Los ganaderos tampoco saben cuándo llegan las moscas estériles a Yucatán y en qué cantidad y si ya hay un acuerdo con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica). Las moscas estériles la producirá la planta de Metapa, Chiapas, recién inaugurada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins.

Banuet Abhari explica que las trampas para el GBG tienen un rol de monitoreo y detección, no de supresión poblacional.

No está a la venta

Una trampa con cebo de kairomona es una buena idea, pero es un producto que no está a la venta comercialmente, dice.

Si el gobierno estatal sabe dónde se consigue lo debe divulgar porque es una forma de captura de moscas para determinar si están presentes en determinados sitios y en qué densidad.

Sin embargo, las trampas no eliminan a la población de moscas de manera significativa.

“Llamarle supresión de la plaga (sic) a la instalación de trampas es un error técnico grave o una exageración deliberada”, dice el ganadero.

“El dato de Desarrollo Rural de menos del 24% de casos confirmados de gusano en bovinos no aporta nada útil sin un contexto. ¿24% de qué universo? ¿De las muestras enviadas voluntariamente, que ya implican un sesgo de selección de un universo con enorme subregistro? ¿De revisiones en campo?”, cuestiona.

“La tasa de confirmación de las muestras sospechosas depende completamente de quién decide enviarlas”, señala.

No reportan

“Lo digo con conocimiento de causa porque la mayor parte de los ganaderos, al menos en mi zona, ya no reportan, ni mucho menos envían, muestras. La experiencia de control ya existente en la zona permite atender con rapidez y eficiencia a los animales afectados”.

Banuet Abhari considera que si los ganaderos no mandan muestras es porque no saben, porque desconfían, o porque ya absorbieron el costo como gasto operativo.

“Ese 24% no refleja la realidad del problema de la plaga, refleja la realidad de las muestras recibidas”.

También dice que la inversión de 636 millones de pesos para el “renacer agropecuario” es un dato opaco y una técnica clásica de comunicación gubernamental al mezclar el presupuesto general de desarrollo agropecuario, con el programa específico contra el GBG.

Por ello se pregunta: ¿Cuánto de esos 636 millones es específicamente para el GBG? ¿Cuánto ya se ejerció? ¿Qué resultados medibles hay?

“Quieren hacer parecer que la inversión es mayor a lo que realmente es en la realidad”, señala.

Joaquín Orlando Chan Caamal, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM); es periodista desde 1987 y en 1993 ingresó a Diario de Yucatán, buque insignia de Grupo Megamedia. Escribe sobre el ámbito local y peninsular, especialmente contenidos sobre educación, economía, medio ambiente, sectores empresariales, sociedad y seguridad.